La incorporación de la vacuna nonavalente contra el virus del papiloma humano marca uno de los avances más importantes de los últimos años en la política pública de prevención en salud. Desde esta semana, Uruguay comenzó a aplicar en todo el país una versión más amplia y más simple de la vacuna contra el HPV: protege contra más serotipos, es gratuita y, para mujeres y hombres de 11 a 26 años, requiere una sola dosis.
La medida no es menor. Supone menos barreras de acceso, más facilidad para completar la inmunización y una herramienta más potente para reducir la circulación del virus. En un país donde el cáncer de cuello de útero sigue provocando cientos de diagnósticos y más de un centenar de muertes por año, la decisión de ampliar la cobertura vacunal y simplificar el esquema aparece como una señal clara de priorización de la prevención y del derecho a la salud.
La vacuna nonavalente cubre nueve genotipos del HPV, entre ellos los de mayor riesgo oncológico. Eso fortalece la protección no solo frente al cáncer de cuello uterino, sino también frente a otros cánceres asociados al virus, como los de ano, orofaringe, vulva, vagina y pene. En ese sentido, la ampliación de la estrategia hacia varones también importa: no solo ayuda a cortar la circulación del virus, sino que reconoce que la prevención no puede recaer exclusivamente sobre las mujeres.
El cambio se inscribe, además, en una hoja de ruta más amplia. Uruguay viene avanzando en la incorporación progresiva del test de HPV como herramienta de tamizaje y se propone llegar en 2030 a las metas internacionales de eliminación del cáncer cervicouterino: 90% de vacunación en menores de 15 años, 70% de mujeres testeadas con pruebas de alta precisión y 90% de tratamiento oportuno para lesiones y cáncer. No se trata solo de una campaña de vacunación, sino de una estrategia integral para bajar enfermedad, mortalidad y desigualdad.
Hay otro punto que el lanzamiento deja en evidencia: el cáncer de cuello uterino es prevenible, pero no golpea a todas por igual. Las complicaciones y los diagnósticos tardíos se concentran con más fuerza en los sectores más vulnerables. Por eso, cuando el Estado amplía el acceso, mejora el esquema y fortalece la información pública, no solo previene enfermedad: también corrige injusticias.
En tiempos donde tantas discusiones sanitarias quedan atrapadas entre recortes, desinformación o abandono, que Uruguay avance con una vacuna más completa, gratuita y accesible no es un dato técnico. Es una definición política: invertir en prevención, llegar antes y cuidar mejor.


Autoridades del Ministerio de Salud Pública durante la presentación de la nueva vacuna nonavalente contra el HPV, incorporada al esquema de vacunación en Uruguay.
Fotos ; Presidencia / MSP.









