La serie El futuro es nuestro, protagonizada por Enzo Vogrincic, se filmará en Montevideo durante mayo y junio. El rodaje vuelve a poner sobre la mesa el valor cultural, laboral y económico del audiovisual uruguayo.
Montevideo vuelve a ser set internacional
Montevideo será parte del rodaje de El futuro es nuestro, una miniserie distópica de Netflix basada en la novela The World Jones Made, de Philip K. Dick. La producción tiene como protagonista al uruguayo Enzo Vogrincic, junto a un elenco latinoamericano integrado, entre otros, por Emiliano Zurita, Delfina Chaves, Marleyda Soto y Marco Antonio Caponi. Netflix ya había anunciado que se trata de una miniserie de ocho episodios y la primera adaptación audiovisual en español de una obra de Philip K. Dick.
El anuncio del rodaje en Montevideo fue presentado este lunes 4 de mayo en Torre Ejecutiva, con participación de la Intendencia de Montevideo, la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay —ACAU—, representantes de Netflix y de la productora K&S Films. La filmación comenzará el sábado 9 de mayo y se extenderá durante varias semanas, con la Plaza Independencia como uno de los puntos centrales.
La ciudad no será apenas un fondo. Será parte de la construcción visual de una historia de ciencia ficción ambientada en un futuro latinoamericano atravesado por crisis ecológica, hambre, violencia y disputas por el orden social. En esa clave, Montevideo aparece no solo como locación conveniente, sino como territorio capaz de representar una región con identidad propia.
Cultura, trabajo y política pública
El dato cultural no puede separarse del dato laboral. Según lo informado por la producción y recogido por medios locales, el rodaje tendrá unas 27 jornadas en Uruguay, más de 15 locaciones públicas y privadas de Montevideo, y una inversión estimada entre 8 y 10 millones de dólares que quedará en el país. También se señaló la generación de miles de puestos de trabajo vinculados directa e indirectamente a la producción.
Este tipo de proyectos muestra algo que muchas veces se discute poco: la cultura también es trabajo. Detrás de una serie internacional hay técnicos, vestuaristas, transportistas, actores, extras, productores, electricistas, escenógrafos, maquilladores, sonidistas, asistentes, comercios de la zona y servicios que se activan durante semanas. El audiovisual no es un lujo decorativo; es industria cultural, empleo calificado y circulación económica.
Desde una mirada progresista, la llegada de una producción de esta escala confirma la importancia de sostener políticas públicas para el sector. Sin Estado, sin coordinación institucional, sin agencias especializadas y sin una ciudad capaz de ordenar permisos, tránsito, locaciones y logística, estos rodajes difícilmente llegan o se sostienen. La cultura necesita talento, pero también necesita estructura.
Una oportunidad para mirar la ciudad de otra manera
Las locaciones anunciadas incluyen Plaza Independencia, Ciudad Vieja, Peñarol, Melilla y Parque Lecocq. La Plaza Independencia será intervenida durante varios días con escenografía, cambios visuales, cartelería y elementos técnicos propios de una producción de gran escala. La Intendencia comunicará oportunamente los cortes y desvíos necesarios.
La presencia de Netflix en Montevideo también abre una pregunta interesante para la cultura local: qué ciudad mostramos, qué ciudad ofrecemos y qué ciudad queremos construir. Montevideo tiene memoria, arquitectura, barrios con identidad, espacios industriales, costa, plazas, edificios históricos y zonas populares que pueden dialogar con distintas narrativas audiovisuales. Pero ese potencial debe ir acompañado de una política que no se limite a recibir rodajes, sino que fortalezca la producción nacional.
La participación de Enzo Vogrincic suma además un elemento simbólico. Después de su proyección internacional con La sociedad de la nieve, el actor uruguayo vuelve a estar al frente de una producción global, ahora en una historia de ciencia ficción latinoamericana. Su presencia conecta el talento local con una industria que, cada vez más, mira hacia la región en busca de historias, paisajes y equipos profesionales.
Montevideo será escenario de una distopía. Pero la noticia real está en el presente: cuando la cultura se toma en serio, genera trabajo, mueve la economía y proyecta al país. El desafío es que estos grandes rodajes no sean excepciones aisladas, sino parte de una estrategia sostenida para que Uruguay tenga más producción, más técnicos, más formación, más cine y más oportunidades para contar sus propias historias.









