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La inflación bajó a 2,94% y deja una señal alentadora para la economía uruguaya

El dato de marzo mostró una nueva desaceleración de los precios y abre un escenario más favorable para sostener el poder de compra, ordenar expectativas y dar respaldo al rumbo económico del país.

La inflación en Uruguay volvió a bajar en marzo y se ubicó en 2,94% interanual, con una variación mensual de 0,41% y un acumulado de 1,68% en el primer trimestre de 2026, según informó el Instituto Nacional de Estadística. Se trata de una señal relevante para la economía nacional, porque confirma que el proceso de desaceleración de precios sigue firme y coloca al país en uno de sus registros más bajos en décadas.

El dato también marcó una salida por abajo del rango de tolerancia definido en torno a la meta inflacionaria del Banco Central, fijada en 4,5% con un margen de ±1,5 puntos, es decir entre 3% y 6%. Hasta febrero, la inflación llevaba 33 meses dentro de ese corredor, por lo que el registro de marzo muestra hasta qué punto se profundizó la moderación de los precios. Más que una lectura alarmista, el número puede interpretarse como la consolidación de un escenario de estabilidad que le da al país mejores condiciones para discutir salarios, jubilaciones, crédito y actividad con menos presión inflacionaria.

En el detalle mensual, los principales empujes vinieron por transporte, recreación, deporte y cultura, servicios de educación, y seguros y servicios financieros. Aun así, el comportamiento general del índice se mantuvo contenido, y en alimentos y bebidas no alcohólicas hubo una incidencia a la baja, un dato especialmente sensible para la vida cotidiana de los hogares. Esa combinación ayuda a explicar por qué, incluso con subas puntuales en algunos rubros, el resultado final volvió a mostrar una inflación muy moderada.

Para el gobierno que encabeza Yamandú Orsi, este panorama aparece como una noticia auspiciosa. No porque resuelva por sí solo los problemas de ingresos o desigualdad, sino porque una inflación contenida genera un piso más sólido para avanzar en políticas de crecimiento con justicia social. A eso se suma que, según el Banco Central, las expectativas de inflación continúan convergiendo hacia la meta de 4,5% a 24 meses, mientras que las mediciones subyacentes publicadas por el INE se ubicaron en 3,73% y 3,47% interanual, también en niveles moderados.

En otras palabras: el dato de marzo no es apenas una cifra técnica. Es una señal política y económica de peso. Uruguay muestra hoy una inflación baja, expectativas más ordenadas y un contexto más favorable para que la estabilidad no quede encerrada en los despachos, sino que empiece a traducirse en mejoras concretas para la gente. Ese es el desafío de esta etapa, y también la oportunidad.