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El gobierno ajusta estrategias para personas en situaciòn de calle

Según lo informado, la nueva administración pretende presentar después de Turismo un plan de contención coordinado entre el Mides, el Ministerio del Interior, Defensa, Presidencia y el Sistema Nacional de Emergencias.

El gobierno del FA dice que trabaja contrarreloj en un plan nacional para abordar la situación de calle, pero parte de una herencia imposible de disimular: durante la administración de Luis Lacalle Pou el problema no se redujo, sino que se agravó de forma notoria. Los datos oficiales muestran un salto fuerte respecto de años anteriores, con miles de personas durmiendo a la intemperie o dependiendo de refugios, en una postal cada vez más extendida en Montevideo y también en el interior. Hablar ahora de “estrategia de Estado” suena lógico, porque el deterioro acumulado ya dejó de ser una emergencia estacional para convertirse en una fractura social persistente.

Según lo informado, la nueva administración pretende presentar después de Turismo un plan de contención coordinado entre el Mides, el Ministerio del Interior, Defensa, Presidencia y el Sistema Nacional de Emergencias. La idea es no limitarse al clásico operativo de invierno, sino pasar a una respuesta más estable y permanente frente a una problemática que el propio oficialismo describe como dolorosa y compleja. El presidente Yamandú Orsi adelantó que el trabajo viene en marcha y que busca acelerar respuestas, mientras desde el área social se insiste en que el abordaje no puede seguir dependiendo sólo de parches de temporada.

La estrategia, siempre según lo divulgado, fue armada a partir de 40 encuentros en todo el país, con participación de unas 2.000 personas entre técnicos, académicos, trabajadores de dispositivos estatales, organizaciones sociales, vecinos y también integrantes de la población afectada. Ese dato no es menor: revela que el gobierno intenta construir un diagnóstico más amplio que el de la mera lógica policial o asistencialista de urgencia. El objetivo declarado es diseñar una política más integral, con presencia territorial y coordinación interinstitucional, en lugar de limitarse a contar camas cuando el frío ya está arriba.

Mientras ese plan toma forma, el gobierno defiende algunos avances de gestión. El Mides sostiene que las plazas en centros de atención de 24 horas pasaron de 5.500 a 8.266 desde marzo del año pasado, un aumento del 50%, y que la red de respuesta permanente dejó de estar concentrada en cinco departamentos para extenderse a 16. Eso muestra una expansión de capacidad, sí, pero también confirma la magnitud del agujero: cuando un Estado tiene que multiplicar cupos, dispositivos y despliegue territorial a esta velocidad, no está administrando una molestia menor sino intentando contener un fracaso social que se volvió inocultable.

En otras palabras, el nuevo plan nace con una meta doble: atender la urgencia y, al mismo tiempo, corregir el saldo de años en los que la situación de calle se disparó sin encontrar una respuesta suficiente. El desafío no es sólo sacar gente de la intemperie en invierno, sino evitar que el país naturalice que cada vez más uruguayos queden afuera de todo. Porque cuando los gobiernos se acostumbran a gestionar la calle como paisaje, lo que se enfría no es sólo la noche: también se enfría la política.

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