Quatroges

Información, política y cultura con mirada crítica desde Uruguay y América Latina.

Advertisement

El Correo cerró 2025 con pérdidas por US$ 36,4 millones y acumuló seis años consecutivos de déficit

La Administración Nacional de Correos volvió a terminar el ejercicio en rojo pese al subsidio anual del Ministerio de Economía. La auditoría advirtió sobre pérdidas operativas recurrentes y señaló que esa situación podría generar incertidumbre sobre la continuidad de la empresa en marcha.

La Administración Nacional de Correos cerró 2025 con un resultado negativo de $ 1.480,6 millones, equivalentes a US$ 36,4 millones al tipo de cambio de cierre del año, y completó así seis ejercicios consecutivos con déficit. Aunque en pesos corrientes el rojo mostró una mejora de 4,2% frente a 2024, el dato no puede leerse como un hecho aislado ni como una foto recortada del presente: el organismo llega a este punto después de un proceso prolongado de deterioro, con cinco de esos seis años de pérdidas asentados durante el período de gobierno de Luis Lacalle Pou, una gestión que dejó un daño estructural en una empresa pública estratégica y explica en buena medida el cuadro que hoy enfrenta el país.

Los estados financieros del organismo, auditados por la consultora Crowe, volvieron a encender una señal de alerta sobre la situación del Correo. En la revisión del ejercicio 2025 se advierte que la empresa pública ha incurrido en pérdidas operativas recurrentes, una situación que podría generar incertidumbre respecto a su condición de empresa en funcionamiento. Aun así, los estados contables fueron elaborados bajo el supuesto de que el organismo seguirá operando con normalidad en el futuro previsible.

El dato no aparece aislado. Desde 2020 en adelante, el Correo no logró revertir su desempeño negativo. Ese año las pérdidas fueron de $ 1.412,9 millones; en 2021 llegaron a $ 1.395,9 millones; en 2022 se ubicaron en $ 1.221,5 millones; en 2023 treparon a $ 1.423,6 millones; en 2024 alcanzaron $ 1.546,7 millones y en 2025 cerraron en $ 1.480,6 millones. La secuencia deja en evidencia una fragilidad persistente en las cuentas del organismo, más allá de las variaciones anuales, y sobre todo confirma que el problema no nació este año, sino que fue incubado durante un ciclo anterior que no logró corregir el rumbo y terminó consolidando un esquema deficitario.

En paralelo, el Correo volvió a recibir apoyo financiero del Estado. Durante 2025 percibió aportes y subsidios del Ministerio de Economía por $ 1.470 millones, una cifra prácticamente equivalente al total de las pérdidas registradas en el ejercicio. El dato muestra hasta qué punto el funcionamiento del organismo sigue dependiendo de transferencias públicas para sostenerse.

En materia operativa, el Correo tuvo ingresos por $ 1.875,8 millones, lo que representó un aumento interanual de 6,7%. Sin embargo, ese crecimiento no alcanzó para compensar la estructura de costos. El costo de los servicios prestados llegó a $ 2.093 millones, con una suba de 4% frente al año anterior.

Dentro de esos costos, el componente más importante volvió a estar en las retribuciones personales y las cargas sociales. Ese rubro totalizó $ 1.561,7 millones en 2025, con un incremento interanual de 1,7%. La plantilla del organismo estuvo integrada por 1.468 funcionarios, 70 menos que en 2024, lo que supuso una reducción de 4,5%. Del total, 1.327 correspondieron a cargos presupuestados, 102 a contratados, 19 a becarios, 4 a cargos de confianza, 15 a pasantes y 1 a contrato a término.

El panorama deja planteado un desafío de fondo para una empresa pública que cumple una función social y territorial clave, pero que sigue mostrando un desequilibrio económico sostenido. Los números de 2025 no sólo confirman la continuidad del déficit, sino también la dimensión de la herencia recibida: el Correo arrastra una crisis de gestión y financiamiento que se profundizó durante los años de la administración anterior y que terminó dejando una estructura debilitada, dependiente de subsidios y con márgenes cada vez más estrechos. Ese es el trasfondo real de este titular: no un tropiezo repentino, sino la consecuencia de un deterioro acumulado que el país ahora tiene por delante la tarea de revertir.