Más de 8.000 monitores obsoletos con tubos de rayos catódicos, retirados de Antel desde 2019, permanecen acumulados en depósitos de una empresa en Jardines del Hipódromo. El Ministerio de Ambiente intimó a la firma responsable mientras el caso expone una falla grave en la gestión final de residuos electrónicos peligrosos.
Un residuo que no podía quedar en pausa
A fines de 2018, Antel convocó una licitación abreviada para contratar el retiro, transporte, tratamiento y disposición final de más de 8.000 monitores de computadoras en desuso. No se trataba de basura común: eran equipos con tubos de rayos catódicos, una tecnología antigua que puede contener sustancias peligrosas como plomo y mercurio.
Según informó Búsqueda, la empresa ganadora del llamado fue New Life Recycling, que comenzó a retirar los monitores en junio de 2019. El trabajo debía completarse en un plazo máximo de seis meses. Sin embargo, en 2026, siete años después, esos residuos siguen sin disposición final y permanecen acumulados en depósitos de la empresa en el barrio Jardines del Hipódromo, en Montevideo.
El dato más delicado está en la composición de esos aparatos. Cada tubo de los monitores contendría entre dos y cuatro kilos de plomo. Si se toma como base el universo de más de 8.000 equipos, el volumen potencial acumulado se ubica entre 16 y 32 toneladas de plomo, además de la presencia de mercurio señalada en la información periodística. No es un problema administrativo: es un pasivo ambiental con riesgo sanitario para trabajadores, vecinos y el entorno urbano.
Cuando la tecnología vieja se convierte en riesgo ambiental
La basura electrónica es una de las corrientes de residuos que más crece en el mundo. La Organización Mundial de la Salud advierte que los aparatos eléctricos y electrónicos descartados pueden transformarse en una amenaza para la salud y el ambiente cuando no son reciclados o dispuestos correctamente. Entre las sustancias de preocupación figuran el plomo y el mercurio, especialmente riesgosos cuando los equipos se almacenan, desmontan o reciclan sin controles adecuados.
El problema no está en que un monitor viejo exista, sino en qué se hace con él cuando deja de servir. Mientras está entero y bajo condiciones controladas, el riesgo puede estar contenido. Pero cuando esos residuos se acumulan durante años, se manipulan sin trazabilidad clara o quedan depositados en zonas pobladas, el asunto cambia de escala. La OMS advierte que las prácticas inadecuadas con residuos electrónicos pueden liberar contaminantes al aire, al suelo, al polvo y al agua, afectando tanto a los sitios de reciclaje como a las comunidades cercanas.
En este caso, la gravedad surge de la combinación de tres factores: cantidad, peligrosidad y tiempo. No son algunos equipos olvidados en un depósito. Son miles de monitores, con categoría de alta peligrosidad, retenidos durante años pese a que el contrato original apuntaba justamente a retirarlos, tratarlos y darles una disposición final segura.
Basura electrònica
Una intimación que llega tarde, pero abre una responsabilidad necesaria
La intimación del Ministerio de Ambiente a la empresa responsable coloca el tema donde debe estar: en el terreno de la responsabilidad ambiental. La pregunta ya no es solamente por qué los monitores siguen allí, sino cómo se permitió que una operación contratada para resolverse en meses terminara convertida en un problema de siete años.
Uruguay cuenta desde 2024 con el Decreto Nº 292/024, que aprobó el Reglamento para la Gestión Integral de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos. La norma tiene como objetivo proteger el ambiente y la salud frente a los efectos adversos derivados de la generación y gestión de este tipo de residuos.
Además, en diciembre de 2025, el Ministerio de Ambiente autorizó el Plan de Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos de Antel, elaborado en el marco de esa normativa. Según la propia empresa pública, el plan incluye recolección, logística inversa, valorización, reutilización y disposición final adecuada de equipos eléctricos y electrónicos.
Ese avance normativo, sin embargo, no borra el problema anterior. Al contrario: lo vuelve más visible. Si el país formaliza planes de gestión y exige trazabilidad para los residuos electrónicos, casos como el de estos monitores deben tener una respuesta concreta, verificable y rápida. La sostenibilidad no se mide en comunicados, sino en qué pasa con los residuos cuando dejan de ser útiles.
El fondo del asunto: trazabilidad, control y salud pública
La situación de los monitores de Antel muestra una falla que va más allá de una empresa o de un contrato. Expone la necesidad de controlar toda la cadena: quién retira el residuo, dónde lo almacena, durante cuánto tiempo, bajo qué condiciones, qué tratamiento recibe y cuál es su disposición final.
En residuos peligrosos, el “después vemos” no puede ser una política. Cada mes de demora aumenta la incertidumbre ambiental y sanitaria. Más todavía cuando los materiales involucrados contienen metales pesados y están ubicados en un barrio de Montevideo, cerca de personas que no participaron de la licitación, no firmaron el contrato y no deberían cargar con el riesgo.
La intimación de Ambiente debería ser el primer paso de una respuesta más amplia: inspección efectiva, cronograma público de disposición final, responsabilidades claras y garantías para la comunidad. Porque el verdadero problema no es que Uruguay haya tenido miles de monitores viejos. El problema es que, siete años después, todavía no pueda demostrar con claridad que sabe qué hacer con ellos.

Más de 8.000 monitores obsoletos de Antel.
2018: Antel convocó la licitación para retiro, tratamiento y disposición final.
Junio de 2019: comenzaron los retiros por parte de New Life Recycling.
6 meses: era el plazo máximo previsto para completar el trabajo.
2026: los residuos siguen sin disposición final, según Búsqueda.
2 a 4 kilos de plomo por monitor: estimación publicada sobre los tubos de rayos catódicos.
16 a 32 toneladas de plomo: cálculo aproximado para más de 8.000 equipos.
Jardines del Hipódromo: barrio donde se ubican los depósitos señalados.
Decreto Nº 292/024: regula la gestión integral de residuos eléctricos y electrónicos en Uruguay.
Fuentes
- Búsqueda — Federico Castillo: “Ambiente intima a empresa que mantiene basura electrónica de Antel, con plomo y mercurio, desde hace siete años”.
- Ministerio de Ambiente — Decreto Nº 292/024 sobre gestión integral de RAEE.
- Antel — “Ministerio de Ambiente aprobó Plan de Gestión RAEE de Antel”.
- Organización Mundial de la Salud — ficha técnica sobre residuos electrónicos y riesgos para la salud.
Fotos Curtis Palmer, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons
AvWijk, Public domain, via Wikimedia Commons







