Las policlínicas Entre Todos y Ventura, en Barros Blancos, fueron reinauguradas por ASSE como parte del programa 8×8, una experiencia piloto que apunta a refaccionar ocho centros en ocho semanas. El organismo sostiene que la primera etapa alcanza a unos 50.000 usuarios, en una red canaria que atiende a cerca de 200.000 personas y forma parte de un prestador público con más de 1,46 millones de usuarios en todo el país.
ASSE eligió Barros Blancos para mostrar una señal política y sanitaria de arranque: que el deterioro del primer nivel de atención puede empezar a revertirse con obras concretas. El viernes 17 de abril reinauguró las policlínicas Entre Todos y Ventura, dos centros de la Red de Atención Primaria de Canelones que venían arrastrando problemas edilicios y que ahora fueron presentados como parte cumplida del programa 8×8, lanzado en febrero con una meta precisa: refaccionar ocho policlínicas en ocho semanas.
La intervención no quedó, según la versión oficial, en una mano de pintura. ASSE informó que en Entre Todos se hicieron reparaciones de techos y humedades, reorganización de espacios, adecuación de farmacia, baños accesibles y la instalación de un área de enfermería que antes no existía. En Ventura, ya desde el lanzamiento del plan se había señalado que el foco estaría puesto en consultorio odontológico, baños y enfermería. La Intendencia de Canelones agregó que el paquete de obras incluyó también sanitaria completa, pintura total y mejoras del entorno con criterios de seguridad.

ASSE sostiene que en las ocho policlínicas incluidas en esta primera etapa se atienden unas 50.000 personas, mientras que la RAP Canelones llega a unos 200.000 usuarios distribuidos en 72 dispositivos asistenciales. En Barros Blancos, además de Entre Todos y Ventura, el plan 8×8 incluye centros en Abayubá (La Paz), Hipódromo de Las Piedras, Mano con Mano, Toledo, San Jacinto y Estación Atlántida.
ASSE reconoce que el primer nivel de atención quedó especialmente deteriorado en infraestructura y recursos. En una entrevista oficial sobre presupuesto, el vicepresidente Daniel Olesker afirmó que el organismo parte de una línea de base de 68.200 millones de pesos y que la nueva solicitud prevé un incremento general de 453 millones. Dentro de ese esquema, ASSE plantea 100 millones de pesos para recursos humanos en el primer nivel y un fondo de 1.100 millones de pesos para mantenimiento e inversiones de bajo porte, compuesto por los 900 millones existentes más 200 millones adicionales
Ese marco presupuestal ayuda a entender por qué el 8×8 tiene peso más allá de dos edificios recuperados. La actual conducción de ASSE plantea que la reconstrucción del primer nivel es una prioridad del período, junto con infancia y salud mental. También sostiene que el deterioro edilicio acumulado obliga a seleccionar urgencias, porque el organismo maneja, en números redondos, unas 800 policlínicas en todo el país. En ese sentido, lo de Barros Blancos aparece como plan piloto, pero también como vidriera: si funciona, la idea oficial es escalarlo.
En términos políticos, el mensaje fue claro. La ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, puso el acento en que no se trata solo de infraestructura sino de condiciones reales de atención: techos que no filtren, equipamiento básico, espacio de enfermería y consultorios que permitan trabajar con dignidad. Desde ASSE, Álvaro Danza remarcó que cumplir el cronograma en tiempo y forma marca “un jalón” y que la mejora del lugar donde la gente se atiende también mejora la calidad asistencial.

Hay además un contexto más amplio que vuelve relevante esta noticia para salud pública. ASSE asumió en abril de 2025 una estructura regional con 1.464.632 usuarios en todo el país, de los cuales 635.179 corresponden a la Región Sur, con sede en Canelones. En ese mapa, reforzar la red territorial canaria no es una noticia local más: es tocar una de las zonas de mayor peso asistencial del prestador público











