Tras años de reclamos de funcionarios, ASSE confirmó que trabaja con el Ministerio del Interior para definir un refuerzo de vigilancia en el Hospital de San José. La situación incluye denuncias por amenazas, episodios de violencia, consumo de drogas en baños y salas, y un pedido reiterado de presencia policial mediante servicio 222.
Un reclamo que viene de lejos
La situación del Hospital de San José volvió a quedar en el centro de la preocupación pública después de nuevas denuncias realizadas por trabajadores del centro asistencial. Según informó San José Ahora, funcionarios alertaron por episodios de consumo de drogas dentro del hospital, incluso en baños de uso común y durante internaciones, además de amenazas de muerte y hechos de violencia que afectan tanto al personal como a pacientes y acompañantes.
El problema no aparece de golpe. Desde fines de 2023, trabajadores del hospital vienen señalando situaciones de violencia física, verbal y amenazas. En aquel momento, la Comisión Interna sostuvo que ya había presentado una nota ante la Dirección, el Departamento de Enfermería y la propia organización sindical. También la Federación de Funcionarios de Salud Pública había advertido que en centros de ASSE se vivían hechos de violencia extrema que exponían a usuarios y trabajadores.
Ese antecedente es importante porque muestra que no se trata de una alarma aislada ni de una reacción de último momento. El reclamo de seguridad se arrastra desde hace años y atraviesa a quienes sostienen la atención cotidiana en un hospital público departamental.
ASSE e Interior, una coordinación necesaria
La novedad ahora es que fuentes de ASSE confirmaron a San José Ahora que se está avanzando con el Ministerio del Interior en la evaluación de las necesidades para reforzar la vigilancia. Según esa información, en los próximos días podría haber una resolución.
El punto administrativo es clave. Desde la Jefatura de Policía de San José ya se había señalado que no habría inconveniente para cubrir el servicio 222 en el hospital y que incluso existían efectivos disponibles para comenzar a cumplir esa tarea. La implementación, sin embargo, depende de una decisión formal de ASSE.
El servicio 222 es una modalidad de vigilancia especial prevista para distintas necesidades, entre ellas la presencia en instalaciones. En este caso, el planteo de los funcionarios no apunta a militarizar un centro de salud, sino a garantizar condiciones mínimas de seguridad en un espacio donde conviven pacientes vulnerables, trabajadores bajo presión y situaciones de alta complejidad social y sanitaria.
Seguridad, salud mental y consumo problemático
El Hospital de San José también tiene una dimensión sensible vinculada a salud mental y consumo problemático. ASSE inauguró en 2022 una sala de internación de salud mental en el centro, con ocho camas y una inversión superior a 13 millones de pesos. Esa política buscó fortalecer la atención territorial, pero los propios testimonios recogidos en estos años muestran que la demanda supera muchas veces la capacidad cotidiana de respuesta.
Por eso el enfoque no puede reducirse a poner un policía en la puerta. La seguridad es necesaria, pero debe ir acompañada de abordaje sanitario, recursos humanos, protocolos claros y coordinación entre ASSE, Ministerio del Interior y equipos de salud mental. Los trabajadores reclaman protección para poder atender; los pacientes necesitan un entorno seguro; y las personas con consumo problemático requieren respuestas de salud, no abandono ni simple expulsión.








