La investigadora parlamentaria entró en una fase más sensible: ya no se trata solo de revisar papeles, sino de establecer cómo apareció y terminó imponiéndose la propuesta del astillero español Cardama. El excomandante en jefe de la Armada, Jorge Wilson, fue convocado para el lunes 27 de abril, en medio de cuestionamientos por documentación reservada, contradicciones internas y un contrato que el gobierno de Yamandú Orsi ya rescindió por incumplimientos graves.

La comisión especial del Parlamento que investiga la compra de los patrulleros oceánicos a Cardama resolvió citar al excomandante en jefe de la Armada, Jorge Wilson, para seguir reconstruyendo, paso a paso, cómo se desarrolló el proceso que terminó con la frustrada adquisición de las OPV durante el anterior gobierno. El punto que hoy concentra la atención del oficialismo es tan simple como explosivo: en la documentación enviada hasta ahora por el Ministerio de Defensa no aparece con claridad cómo surgió la oferta de Cardama que finalmente fue aceptada.
Ese vacío no es menor. Según la información remitida a la comisión, el expediente arranca el 31 de mayo de 2023 con una recomendación de Wilson a favor de la propuesta del astillero gallego, pero no deja debidamente documentado el origen de ese ofrecimiento ni el recorrido previo que lo colocó sobre la mesa. Legisladores y asesores buscan establecer si esa información no fue enviada todavía o si, directamente, nunca quedó incorporada de forma completa al expediente administrativo.
El trasfondo político y administrativo del caso es pesado. En febrero de este año, el gobierno de Yamandú Orsi resolvió rescindir el contrato con Cardama por incumplimientos graves, entre ellos irregularidades en las garantías presentadas por la empresa. Presidencia informó entonces que se iniciarían acciones para reclamar daños y perjuicios, recuperar fondos públicos, determinar responsabilidades y buscar alternativas para dotar a la Armada de patrulleros oceánicos.
Dentro de ese expediente más amplio, uno de los episodios que sigue bajo observación es la aprobación de la cuaderna maestra a fines de febrero de 2025. Ese paso habilitó un pago de 8,2 millones de euros y quedó luego rodeado de controversias por las diferencias entre las versiones de jerarcas navales y por observaciones surgidas en la investigación administrativa. Por eso la comparecencia de Wilson no aparece como un trámite más, sino como una instancia decisiva para reconstruir responsabilidades políticas, técnicas y militares.

Astillero Cardama
La comisión también discute bajo qué condiciones puede trabajar con la información que llegó desde Defensa, gran parte de ella clasificada como reservada. Ese punto abrió choques entre oficialismo y oposición, porque mientras unos sostienen que la reserva deriva del propio contrato firmado con Cardama, otros cuestionan que se aplique una confidencialidad tan amplia sobre documentación que debería servir para esclarecer el uso de recursos públicos.
Lo que está en juego, en definitiva, no es solo una compra fallida. Lo que la comisión intenta determinar es de qué manera una propuesta que hoy aparece rodeada de zonas grises logró abrirse paso dentro del Estado, bajar exigencias previas, avanzar en aprobaciones clave y comprometer millones de euros de dinero público. Mientras el Parlamento intenta responder esa pregunta, el gobierno ya explora otras alternativas para recomponer la capacidad oceánica de la Armada y cerrar, de una vez, uno de los expedientes más opacos de los últimos años en materia de defensa.
Foto astillero Cardama ; Dylanmonch vigo, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Fuentes :Presidencia de la República sobre la rescisión del contrato con Cardama.
Parlamento del Uruguay sobre la creación de la comisión especial investigadora.
Contexto periodístico reciente sobre la comparecencia de Wilson y la controversia por la cuaderna maestra.









