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Offshore uruguayo: Ancap proyecta una renta de US$ 1.700 millones al año si aparece petróleo comercial en el mar

Uruguay no está ante un hallazgo confirmado, sino ante una nueva fase de exploración en su plataforma marítima. El dato de los US$ 1.700 millones anuales surge de un escenario hipotético presentado por Ancap: que el pozo previsto encuentre crudo, que ese hallazgo sea comercialmente explotable y que luego el proyecto llegue a producción.

. Lo que existe hoy no es petróleo descubierto, sino una apuesta exploratoria de gran escala
La situación actual del offshore uruguayo sigue siendo la de una búsqueda abierta, no la de un yacimiento confirmado. Ancap informó que hay siete áreas de la plataforma continental con contratos vigentes de exploración y producción, y que dentro de los compromisos asumidos en el primer subperíodo exploratorio de cuatro años sobresale la perforación de un pozo exploratorio en el bloque OFF-6. La inversión total estimada para esa etapa supera los US$ 160 millones.

2. De dónde sale la cifra de US$ 1.700 millones al año
El número que instaló el debate no refiere a ingresos actuales del Estado, sino a una proyección elaborada por Ancap para un escenario exitoso de explotación. Según lo informado por Búsqueda y ampliado por El País tras un taller técnico del ente, el cálculo supone que el pozo encuentre hidrocarburos comercialmente explotables y que se desarrolle un yacimiento capaz de producir durante décadas. En ese escenario, los ingresos directos para el Estado rondarían los US$ 1.700 millones anuales, mientras que Ancap podría obtener unos US$ 370 millones por año si decidiera entrar como socio con una participación del 20%.

3. El escenario optimista que usa Ancap es enorme, pero también muy incierto
La proyección presentada por el ente toma como base un único yacimiento con una producción estimada de 400.000 barriles diarios durante 30 años. Sobre esa hipótesis, los ingresos acumulados ascenderían a US$ 145.400 millones, con un costo total de US$ 46.717 millones, equivalente a unos US$ 23 por barril. De ese total, la empresa contratista captaría US$ 41.200 millones, Ancap US$ 10.300 millones si entra al negocio, y el Estado US$ 46.300 millones en rentas generales. Pero la propia presentación advierte que la probabilidad de éxito del pozo ronda el 25%, y aun encontrando hidrocarburos, existe la posibilidad de que no resulten comercializables o no sean compatibles con la cadena de refinación local.

4. El riesgo económico inicial no lo asume el Estado uruguayo
Uno de los puntos que Ancap remarca con más fuerza es que los contratos firmados son de producción compartida. Eso significa que las empresas privadas asumen los costos, riesgos y responsabilidades de la exploración y eventual explotación. Solo si hubiera producción comercial podrían recuperar inversiones y repartir utilidades. En ese esquema, el Estado uruguayo capturaría renta por tres vías: la eventual asociación de Ancap, el porcentaje de profit oil que le corresponde al país y el IRAE sobre las ganancias del contratista. A eso se suma que el Poder Ejecutivo declaró promovida la actividad offshore mediante el Decreto 261/024, con exoneraciones tributarias asociadas.

5. El primer pozo fuerte está proyectado para 2027 y no implicaría renta inmediata
El cronograma que surge de la cobertura periodística del taller de Ancap marca que la primera gran perforación del subsuelo marino se proyecta para 2027, con una inversión estimada de US$ 270 millones: unos US$ 70 millones en sísmica 3D y US$ 200 millones en el pozo exploratorio. En el escenario optimista de hallazgo ese mismo año, la producción no comenzaría enseguida: la estimación manejada es que podría arrancar en 2036. En otras palabras, incluso en la hipótesis más favorable, no habría un “derrame” petrolero inmediato sobre las cuentas públicas.

6. También hay una discusión ambiental y productiva abierta
La exploración offshore sigue bajo control regulatorio y trámite ambiental. En el registro oficial del Ministerio de Ambiente consta que APA Exploration presentó el 13 de febrero de 2026 la solicitud de Autorización Ambiental Previa para la campaña de perforación en el bloque OFF-6. En paralelo, El País informó que Viridien comenzó la prospección sísmica en el mar uruguayo el 1.º de marzo de 2026, luego de obtener aprobación ambiental para esos trabajos. La actividad ha reactivado cuestionamientos de organizaciones ambientalistas y del sector pesquero, mientras Ancap sostiene que no hay evidencia concluyente de una relación directa entre sísmica y caída de capturas, y que existen protocolos de mitigación y compensación.

7. El debate energético va más allá del petróleo
La discusión se da, además, en un país que ya transformó buena parte de su matriz eléctrica, pero que todavía depende de los combustibles fósiles en su abastecimiento general de energía. El MIEM informó que en 2025 el petróleo y sus derivados siguieron ocupando el segundo lugar en la matriz primaria, mientras el 35% del abastecimiento total correspondió a fuentes no renovables. Por eso Ancap presenta el offshore no como un giro contra la matriz renovable, sino como una eventual fuente de soberanía energética, sustitución de importaciones y captura de renta.

8. La conclusión: hoy hay expectativa, no petróleo
El punto central es político, económico y comunicacional al mismo tiempo. Uruguay todavía no encontró petróleo comercial en su mar. Lo que hay es una apuesta exploratoria de alto riesgo, financiada en su fase inicial por privados, con fuerte regulación estatal y con un potencial fiscal enorme si todo sale bien. La cifra de US$ 1.700 millones al año existe, pero debe leerse como lo que es: una proyección construida sobre una cadena larga de supuestos, no como riqueza ya disponible para el país.

Contratos Vigentes 👇

https://www.ancap.com.uy/2883/2/contratos-vigentes.html