La Intendencia de Durazno defendió la zona de Baygorria como una futura apuesta turística, residencial y de servicios. Pero la documentación pública disponible no muestra todavía cuántos empleos crearía ese plan, cuánto costaría, cuándo empezaría ni qué obras concretas tendría. Del otro lado quedó una planta solar de UTE, ya en trámite, con una inversión estimada en US$ 30 millones y entre 100 y 120 puestos de trabajo durante la construcción.
La discusión por Baygorria no se reduce a una pelea entre paneles solares y paisaje. En el fondo, lo que quedó planteado es algo bastante más serio: qué tipo de desarrollo se prioriza, con qué grado de certeza y con cuántas oportunidades reales para la gente del lugar.

La Intendencia de Durazno sostiene que el área donde UTE proyectaba instalar el parque solar tiene un valor estratégico para el futuro turístico de Baygorria. El argumento no apareció de la nada. Hay documentos, antecedentes y una línea política que apuntan a transformar la localidad en un espacio turístico, residencial y de servicios. Pero también hay un problema central: ese proyecto todavía no aparece, al menos públicamente, con números duros de empleo, inversión, plazos ni obras adjudicadas.
El documento más concreto es la Resolución Nº 3426/2026, firmada por la Intendencia de Durazno el 10 de abril de 2026 y publicada en el Diario Oficial. Allí se inicia el proceso de elaboración del Plan Local de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible del Pueblo de Baygorria y sus vecindades. El texto reconoce que Baygorria fue declarada “Pueblo” por la Ley 20.355, del 19 de setiembre de 2024, y que todavía no contaba con un reconocimiento y ordenamiento territorial particular a nivel departamental.
La resolución identifica dos núcleos vecinales históricos: La Población y El Cerro, gestionados por UTE desde su origen, cuando la localidad nació vinculada a la represa hidroeléctrica. También marca como problema que el padrón rural Nº 12728, donde se encuentra el pueblo de Baygorria, está categorizado como suelo rural productivo desde el Decreto Departamental Nº 2181, del 11 de julio de 2011, pese a estar habitado y contar con características e infraestructuras urbanas.
El punto fuerte de la resolución está en su mirada sobre el frente costero del embalse de Baygorria. La Intendencia entiende que esa zona tiene valores paisajísticos, recreativos y turísticos, y que el pueblo puede tener un desarrollo territorial diversificado en lo productivo, turístico y de servicios. Para eso se apoya en un informe final de Consultoría en Planificación Territorial de abril de 2024, elaborado dentro del convenio entre UTE y MEVIR, firmado el 4 de marzo de 2022.

El perímetro del plan incluye los conjuntos residenciales de La Población y El Cerro, además de los padrones rurales 12728, 12729, 12730, 12731, 12732, 12733, 6212, 6214, 3294, 225, 9500, 226, 228, 283 y 397. Y en particular declara como ámbito de oportunidad de desarrollo territorial concertado el frente costero delimitado por la ruta 4 y el embalse, integrado por los padrones 12728, 12731, 12732 y 12733.
Ahí aparece la decisión que cambió todo: la suspensión cautelar. La Intendencia resolvió suspender autorizaciones de nuevos usos productivos, subdivisiones de suelo u otras construcciones en los padrones de referencia, salvo que estén enmarcadas en acuerdos de desarrollo concertados entre el nivel departamental y nacional. Para el frente costero, además, estableció la no habilitación de nuevas obras públicas, el montaje de plantas de energía fotovoltaica u otros usos que no estén inscriptos en un planeamiento más integral.
Ese instrumento fue firmado el mismo 10 de abril en que el llamado de UTE para el parque solar figuraba publicado en Compras del Estado. La licitación pública P103723 tenía como objeto el “Parque solar fotovoltaico Baygorria”, con recepción de ofertas hasta el 9 de junio de 2026. La resolución de UTE, fechada el 15 de enero de 2026 y publicada por el MTOP el 21 de abril, ya convocaba a empresas extranjeras para participar en ese llamado.
La planta prevista para Baygorria no era un anuncio liviano. El proyecto tenía una potencia de 30 MW, una inversión estimada en US$ 30 millones y un modelo de financiamiento con participación de pequeños ahorristas desde US$ 200. UTE volvía así al mercado de capitales con una propuesta de inversión pública abierta a la ciudadanía. Era una obra concreta, con expediente, llamado, plazos de ofertas y ubicación definida.

Después del planteo de Durazno, el gobierno resolvió redirigir esa inversión hacia Río Negro. El intendente de Río Negro, Guillermo Levratto, confirmó que la planta se instalará en el predio de M’Bopicuá. En esa nueva ubicación se estima que la construcción demandará aproximadamente un año y generará entre 100 y 120 puestos de trabajo. Como se trata de la misma planta y del mismo esquema de negocios que iba a ir a Baygorria, esa es la escala de empleo inmediato que Durazno dejó pasar.
La comparación con el proyecto turístico-residencial de Durazno deja un vacío incómodo. En el programa de gobierno departamental de Felipe Algorta aparece expresamente la idea de “Baygorria Balneario de Durazno”. Allí se presenta como un sueño que ya había comenzado a empujarse mediante un convenio entre UTE, la Intendencia de Durazno y MEVIR. El texto plantea que llevar adelante un centro turístico en Baygorria es posible, fomentando la pesca, los deportes acuáticos, la naturaleza, las esculturas existentes y el turismo productivo con visitas a emprendimientos preparados para recibir visitantes.
También hay antecedentes nacionales. En 2021, el Ministerio de Turismo incluyó entre oportunidades de inversión la idea de marinas y paseos náuticos en Baygorria. Y en la Junta Departamental de Durazno, en 2023, se planteó la necesidad de un plan interinstitucional para el futuro uso de viviendas ubicadas en padrones de UTE en la zona de Rincón de Baygorria. Ese planteo hablaba de estructuras deterioradas, viviendas vacías y la posibilidad de articular con MEVIR y otros organismos para darles un nuevo destino.
Pero todo eso sigue estando en un plano general. El proyecto municipal tiene ideas, antecedentes y potencial. Lo que no aparece son los datos que permiten medir su impacto real: cuántas viviendas se recuperarían, cuántas serían nuevas, cuántos empleos directos se crearían, cuántos empleos indirectos, qué inversión pública o privada hay comprometida, qué empresa o institución ejecutaría las obras, qué cronograma existe y cuándo se verían resultados concretos en Baygorria.

El propio intendente defendió que el parque solar podía instalarse a 500 metros, en otros padrones de UTE, y que ambos proyectos podían convivir. También sostuvo que la planta solar tendría poco impacto laboral luego de la etapa de obra y que el desarrollo turístico permitiría generar trabajos estables en servicios, turismo y actividades vinculadas a visitantes. La idea puede ser atendible. Pero hasta ahora no hay una cifra pública que respalde cuántos trabajos generaría ese desarrollo turístico ni en qué plazo.
El contraste es fuerte. De un lado, una inversión de US$ 30 millones, 30 MW, licitación activa, financiamiento definido y entre 100 y 120 empleos durante la construcción. Del otro, un plan local recién iniciado, una suspensión cautelar firmada el 10 de abril, una apuesta turística con antecedentes, pero sin números públicos de empleo, sin presupuesto visible, sin llamado de obra y sin fecha concreta de ejecución.
La conclusión no es que Baygorria deba resignar su potencial turístico. Al contrario: si el lugar tiene valor paisajístico, patrimonial y recreativo, hay que planificarlo bien. Pero una planificación seria no puede ser solo una promesa de futuro usada para frenar una oportunidad presente. Menos todavía en un departamento que necesita trabajo, inversión y señales concretas.
Durazno no perdió simplemente unos paneles solares. Perdió una inversión pronta para avanzar, una obra real, un flujo de proveedores, movimiento económico y hasta 120 empleos de construcción que ahora se van a Río Negro. A cambio, defendió un proyecto que todavía no muestra cuántos puestos de trabajo crearía, cuándo empezaría ni cómo se financiaría.
La discusión de fondo es esa: no alcanza con hablar de futuro si el futuro no tiene expediente, presupuesto, cronograma ni empleos contados. Baygorria puede y debe desarrollarse, pero Durazno acaba de dejar pasar una oportunidad concreta por una promesa que todavía necesita demostrar que es algo más que una buena intención.
Fuentes
Diario Oficial / IMPO — Resolución Nº 3426/2026 de la Intendencia de Durazno, inicio del Plan Local de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible del Pueblo de Baygorria y vecindades.
Corte Electoral — Programa de gobierno departamental de Felipe Algorta, “Durazno en el Centro”, apartado “Baygorria Balneario de Durazno”.
Compras Estatales / ARCE — Licitación Pública 103723/2026, “Parque solar fotovoltaico Baygorria”, publicada el 10 de abril de 2026, con recepción de ofertas hasta el 9 de junio de 2026.
MTOP / UTE — Resolución de UTE del 15 de enero de 2026, G.R. Nº 019/26, convocatoria a empresas extranjeras para el llamado P103723.








