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Diputados vuelve a discutir la prohibición de bebidas energizantes para menores

La iniciativa presentada por la diputada nacionalista María Fajardo retomó impulso en el Parlamento con apoyo del Frente Amplio. El debate reabre una discusión de fondo: qué dice la evidencia sobre los efectos de estas bebidas en adolescentes y por qué crece la presión para restringir su venta.

La discusión sobre las bebidas energizantes volvió a instalarse en la agenda parlamentaria uruguaya. Un proyecto impulsado por la diputada del Partido Nacional María Fajardo busca prohibir la venta a menores de 18 años y retomó fuerza en abril, luego de recibir respaldo de la bancada del Frente Amplio en la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social de Diputados. La propuesta ya había sido presentada en la legislatura anterior, pero no llegó a tratarse.

El texto define como bebidas energizantes a las no alcohólicas, carbonatadas y endulzadas que contienen sustancias estimulantes como cafeína, guaraná, taurina, L-carnitina, ginseng o glucuronolactona. La iniciativa no apunta solo al comercio minorista: también alcanzaría a fabricantes, importadores, distribuidores y otros actores de la cadena de comercialización. Fajardo plantea que la meta es reforzar la protección sanitaria de niños y adolescentes frente a productos que estimulan el sistema nervioso central y cuyo consumo viene creciendo entre jóvenes.

Uno de los ejes del proyecto es diferenciar con claridad las bebidas energizantes de las isotónicas. Mientras las isotónicas están pensadas para hidratación y reposición de sales, las energizantes contienen estimulantes y se comercializan muchas veces bajo una idea engañosa de “energía” o “rendimiento” que puede banalizar sus efectos reales. Ese punto no es menor: buena parte del debate sanitario gira justamente sobre cómo estos productos se presentan como inocuos o cotidianos, cuando su perfil es muy distinto al de una bebida común.

En términos científicos, la preocupación no sale de la nada. Una revisión sistemática reciente sobre consumo de bebidas energizantes en niños y adolescentes encontró asociaciones consistentes entre estas bebidas y peor calidad del sueño, menor duración del descanso, peores resultados académicos y mayor presencia de otras conductas de riesgo, como tabaquismo, alcohol y consumo problemático. Los autores señalaron que la evidencia acumulada justifica considerar medidas regulatorias bajo criterio precautorio para esta población.

Las principales organizaciones pediátricas vienen sosteniendo una línea parecida. La American Academy of Pediatrics afirma que la cafeína y otros estimulantes presentes en las bebidas energizantes no tienen lugar en la dieta de niños y adolescentes. En la misma línea, la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry advierte que no existe una dosis de cafeína demostrada como segura para niños y desaconseja el uso de energizantes en menores y adolescentes. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos también recogen esa recomendación pediátrica.

Donde la evidencia aparece más firme es en problemas como alteraciones del sueño, nerviosismo, palpitaciones, cefaleas, náuseas y sobreestimulación, además del riesgo adicional cuando estas bebidas se mezclan con alcohol. También hay estudios observacionales que las vinculan con ansiedad, irritabilidad y peor descanso nocturno, algo especialmente sensible en adolescentes, que ya suelen tener rutinas de sueño deterioradas.

Al mismo tiempo, conviene no sobreactuar algunos argumentos. Hay literatura que menciona asociación con depresión, baja autoestima, obesidad o menor rendimiento general, pero no toda esa evidencia permite afirmar causalidad directa de la misma manera que sí ocurre con los trastornos del sueño o con la sobrecarga de cafeína. En otras palabras, hay base sólida para justificar restricciones a menores, aunque no todos los daños citados en el debate público tienen el mismo peso probatorio.

También importa la dosis. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria tomó como referencia para niños y adolescentes una ingesta habitual de cafeína de hasta 3 miligramos por kilo de peso corporal por día, pero eso no equivale a recomendar energizantes ni a avalar su venta irrestricta. Más bien muestra que el problema depende de concentración, cantidad, frecuencia y contexto de consumo, algo que en adolescentes suele agravarse por la publicidad, la normalización social y la mezcla con otras bebidas.

Con ese marco, el proyecto uruguayo vuelve a poner sobre la mesa una discusión que ya no puede reducirse a una moda juvenil o a una simple elección de consumo. Lo que se debate en Diputados es si el Estado debe intervenir antes de que un producto de acceso masivo, presentado como recreativo o funcional, siga expandiéndose entre menores sin advertencias ni barreras reales. El respaldo político cruzado que empezó a tomar la iniciativa sugiere que, esta vez, la discusión puede avanzar más que en 2024.

Fuentes consultadas

  • Montevideo Portal: Se presentó proyecto para prohibir venta de bebidas energizantes a menores: los detalles.
  • Montevideo Portal: Bebidas energizantes: FA y PN avanzan hacia plan para prohibir venta a menores de 18 años.
  • American Academy of Pediatrics: Sports Drinks and Energy Drinks for Children and Adolescents: Are They Appropriate?
  • PubMed: Consumption of energy drinks by children and young people: a systematic review examining evidence of physical and mental health effects and consumer attitudes.
  • CDC: The Buzz on Energy Drinks.
  • Pediatrics in Review: Energy Drinks: What Teenagers — and Their Doctors — Should Know.