Quatroges

Información, política y cultura con mirada crítica desde Uruguay y América Latina.

Advertisement

España : la presidenta encargada de Venezuela será invitada a la Cumbre Iberoamericana de noviembre

La presidenta encargada de Venezuela será invitada a la Cumbre Iberoamericana de noviembre. La decisión del gobierno español mezcla protocolo diplomático, cálculo político y el fantasma todavía vivo del llamado “Delcygate”.

España confirmó que invitará a Delcy Rodríguez a la próxima Cumbre Iberoamericana, que se realizará en Madrid los días 4 y 5 de noviembre de 2026. La decisión fue anunciada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, durante una visita oficial a República Dominicana, donde explicó que el criterio será el de siempre: invitar a quien tenga la representación internacional de cada país.

No es una invitación menor. Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada de Venezuela, arrastra una larga historia de tensiones con Europa, sanciones, acusaciones políticas y un episodio que marcó la política española: su paso por el aeropuerto de Barajas en 2020, cuando tenía prohibido ingresar al espacio europeo.

Protocolo, pero también política

Albares intentó presentar la invitación como una cuestión de procedimiento. Según el canciller español, Madrid no cambiará las reglas de la Cumbre y cursará invitaciones a todos los países de la comunidad iberoamericana. La explicación oficial es sencilla: España no invita según simpatías políticas, sino según representación internacional.

Pero en política internacional casi nada es solo protocolo. Invitar a Delcy Rodríguez significa reconocer, al menos en los hechos, que hoy es ella quien ocupa el lugar de interlocutora principal por Venezuela. Y eso ocurre en un escenario regional movido, con Estados Unidos reacomodando su relación con Caracas y con Europa todavía atrapada entre las sanciones y la necesidad de diálogo.

La XXX Cumbre Iberoamericana buscará reposicionar a Madrid como punto de encuentro político entre Europa y América Latina. El lema elegido —“Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo”— apunta justamente a eso: recomponer una comunidad que viene golpeada por ausencias, tensiones y cambios bruscos de gobierno.

La sombra del “Delcygate”

El posible regreso de Rodríguez a Madrid revive uno de los episodios más incómodos para el gobierno de Pedro Sánchez. En enero de 2020, Delcy Rodríguez aterrizó en el aeropuerto de Madrid-Barajas y mantuvo un encuentro con José Luis Ábalos, entonces ministro de Transportes y figura fuerte del PSOE.

Aquel episodio, conocido como “Delcygate”, desató una tormenta política porque Rodríguez estaba sancionada por la Unión Europea y tenía prohibido pisar territorio comunitario. Durante meses, la discusión giró en torno a una pregunta aparentemente simple: si había pisado o no suelo europeo.

La polémica no terminó en condenas penales, pero sí dejó una marca política. El propio caso volvió una y otra vez al debate español, alimentado por la oposición y por los problemas judiciales posteriores de Ábalos. Según la información publicada, la dirigente venezolana permaneció varias horas en la zona VIP de la terminal ejecutiva de Barajas, bajo una situación que el gobierno español defendió como gestión diplomática.

Las sanciones siguen en el medio

El punto más delicado es que Rodríguez sigue bajo sanciones de la Unión Europea, con restricciones para ingresar al territorio comunitario. RTVE informó que España sostiene que pueden existir excepciones para este tipo de encuentros internacionales, aunque el asunto puede generar roces dentro de la propia UE.

Ahí aparece la contradicción: España quiere una Cumbre con todos los actores sentados en la mesa, pero al mismo tiempo debe moverse dentro de un marco europeo que todavía mantiene medidas contra dirigentes venezolanos.

La invitación, por lo tanto, no solo habla de Venezuela. También habla de España, de su intento por recuperar protagonismo diplomático y de una política exterior que muchas veces camina sobre una cornisa: dialogar con gobiernos cuestionados sin quedar atrapada en el costo político interno.

La presencia de Delcy Rodríguez en Madrid todavía no está confirmada, pero la invitación ya alcanza para encender el debate. Para el gobierno español, se trata de respetar las reglas de una cumbre multilateral. Para la oposición, será otra prueba de cercanía con el chavismo. Para Venezuela, en cambio, puede ser una oportunidad de normalización internacional.

Lo cierto es que Madrid prepara una cumbre que quiere mirar al futuro, pero tendrá que hacerlo con viejos fantasmas sentados en la mesa. Y el “Delcygate”, aunque algunos lo quieran archivar, sigue siendo una de esas sombras que vuelven cada vez que la diplomacia toca la puerta de Barajas.