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EE.UU. amenaza a España y abre una grieta inédita dentro de la OTAN

Un correo interno del Pentágono puso sobre la mesa posibles castigos contra aliados que no acompañaron la guerra con Irán. España aparece como el caso más señalado por negarse a permitir el uso de Rota, Morón y su espacio aéreo para operaciones ofensivas. Pero detrás de la amenaza hay un límite claro: la OTAN no tiene un mecanismo directo para expulsar a un país miembro.

Una presión que ya no se disimula

La tensión entre Washington y Madrid escaló a un punto inusual dentro de la alianza atlántica. Según reveló Reuters, un correo interno del Pentágono circuló entre altos niveles del Departamento de Defensa con opciones para castigar a socios de la OTAN que, a juicio de Estados Unidos, no respaldaron suficientemente sus operaciones en la guerra con Irán. En ese menú aparece una posibilidad de alto impacto político: suspender a España de la alianza o apartar a países considerados “difíciles” de cargos relevantes dentro de la estructura atlántica.

El documento no es una orden oficial ni una decisión adoptada, pero expone el clima real de Washington. La administración Trump considera que el acceso a bases, territorio y espacio aéreo —lo que en lenguaje militar se resume como ABO— debería ser el piso mínimo de cooperación dentro de la OTAN. España, sin embargo, marcó una línea: no habilitar sus instalaciones militares ni su espacio aéreo para ataques contra Irán.

España dijo no, y Washington respondió con amenaza

El gobierno de Pedro Sánchez defendió su postura en nombre de la legalidad internacional. Madrid sostuvo que mantiene colaboración con sus aliados, pero no para participar o facilitar operaciones ofensivas que considera fuera de ese marco. La negativa incluye dos puntos estratégicos para Estados Unidos: la base naval de Rota y la base aérea de Morón, piezas centrales para la proyección militar estadounidense hacia el Mediterráneo, África y Medio Oriente.

La respuesta estadounidense fue subir el tono. Trump ya había cuestionado duramente a los aliados europeos por no acompañar sus planes para desbloquear el estrecho de Ormuz y llegó a plantear la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la OTAN. El correo del Pentágono no propone esa salida, pero sí muestra que la Casa Blanca explora formas de disciplinar políticamente a quienes no se alineen con su guerra.

Sánchez, por su parte, evitó entrar en una guerra verbal y fue directo: España no trabaja sobre correos internos, sino sobre documentos oficiales y posiciones formales de los gobiernos. La frase importa porque desinfla el intento de convertir una amenaza administrativa en una crisis jurídica consumada.

La pregunta de fondo: ¿pueden echar a España?

En términos jurídicos, la respuesta es mucho menos espectacular que la amenaza. El Tratado del Atlántico Norte no establece un mecanismo para expulsar o suspender a un Estado miembro. El artículo 13 solo contempla la salida voluntaria: un país puede dejar la alianza un año después de notificar formalmente su decisión al gobierno de Estados Unidos, que actúa como depositario del tratado.

Eso no significa que la presión sea inocua. Aunque Washington no pueda simplemente “echar” a España de la OTAN por correo interno, sí puede intentar aislarla políticamente, bloquearle posiciones, revisar acuerdos bilaterales, mover tropas o convertir la discusión militar en una disputa comercial. La amenaza, entonces, parece menos una herramienta legal que una advertencia política: quien no acompañe la guerra, pagará un costo.

Y ahí aparece el verdadero problema. La OTAN nació como una alianza defensiva, pero la guerra con Irán la está empujando hacia una pregunta incómoda: si un socio se niega a facilitar una ofensiva que considera ilegal, ¿está incumpliendo la alianza o está defendiendo sus propios límites democráticos?

El caso español deja una señal más amplia. La presión de Washington no solo apunta a Madrid: busca ordenar a Europa detrás de la política exterior de Trump. Pero la negativa de España muestra que dentro de la OTAN también existen márgenes de soberanía, legalidad y decisión política.

Estados Unidos puede amenazar, castigar o incomodar. Lo que no puede hacer, al menos con los tratados actuales en la mano, es expulsar a España de la OTAN por negarse a participar en una guerra. Y esa diferencia, en medio de tanta presión, no es menor: marca el límite entre una alianza militar y una obediencia automática.

Fuentes

; Reuters —

Associated Press —

OTAN —

U.S. Navy / CNIC —

U.S. Air Force —

The Guardian —