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Cuba volvió a 23 y 12 para reafirmar el carácter socialista de su Revolución

A 65 años de la proclamación realizada por Fidel Castro y en la antesala simbólica de Playa Girón, miles de cubanos se concentraron en El Vedado habanero para recordar una fecha fundacional y proyectarla hacia los desafíos actuales de la isla.

La historia cubana volvió este 16 de abril a la esquina de 23 y 12, en El Vedado, La Habana, uno de esos puntos geográficos donde la memoria política de la isla no necesita placas para hacerse presente. Allí, en el mismo lugar donde Fidel Castro proclamó en 1961 el carácter socialista de la Revolución Cubana, se realizó el acto central por el 65 aniversario de aquella definición histórica, inseparable de los días de fuego que culminaron en la victoria de Playa Girón.

La conmemoración estuvo encabezada por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, también primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Desde la madrugada, una amplia movilización popular ocupó la zona para participar de un acto que no fue presentado solamente como recuerdo ceremonial, sino como reafirmación política en un momento especialmente difícil para Cuba, atravesada por tensiones económicas, presiones externas, bloqueo, restricciones energéticas y una disputa comunicacional cada vez más intensa.

La elección del lugar no fue casual. La esquina de 23 y 12 forma parte del mapa emocional y político de la Revolución. Allí, el 16 de abril de 1961, durante el sepelio de las víctimas de los bombardeos contra los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, Fidel Castro pronunció una de las definiciones más trascendentes del proceso cubano: la Revolución, dijo entonces, era socialista y sería defendida por obreros, campesinos, estudiantes, milicianos y pueblo armado.

Personas participan en La Habana de la celebración por el 65 aniversario de la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana. Foto: Ramon Espinosa / AP

Apenas horas después comenzaría la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada con respaldo de Estados Unidos y derrotada en menos de 72 horas por las fuerzas revolucionarias cubanas. Por eso, la fecha del 16 de abril no aparece en la memoria cubana como un hecho aislado, sino como el punto de unión entre la proclamación ideológica, la defensa militar de la soberanía y la consolidación política de una Revolución que decidió no retroceder.

En el acto de este jueves, Díaz-Canel retomó ese hilo histórico para colocar la conmemoración en clave de presente. El mensaje central fue que el socialismo cubano no pertenece únicamente al archivo de los grandes discursos del siglo XX, sino que sigue siendo, para el gobierno y sus organizaciones sociales, una herramienta de resistencia frente a las formas actuales de presión económica, diplomática, mediática y política.

La jornada también enlazó varias capas de memoria. No solo se recordó la proclamación socialista, sino también el Día del Miliciano, la formación histórica del Partido y la victoria de Girón, considerada por Cuba como la primera gran derrota del imperialismo en América. Según reportó La Jornada, al acto asistieron unas 50.000 personas, una cifra que confirma la voluntad oficial de convertir la fecha en una demostración pública de continuidad política.

En los días previos, el aniversario había sido acompañado por actividades académicas y de reflexión histórica. El Centro Fidel Castro Ruz acogió el taller “Girón, a 65 años de la gran victoria contra el imperialismo”, realizado los días 14 y 15 de abril. Allí se abordaron los antecedentes de la invasión, la Operación Pluto, la composición de la brigada mercenaria, el papel de las milicias populares, la estrategia militar dirigida por Fidel y la vigencia política de aquella victoria para la Cuba actual.

La conmemoración también coincidió con el inicio del V Coloquio Internacional Patria, que abrió sus sesiones con una idea de fuerte carga simbólica: la necesidad de un “Girón comunicacional” en el siglo XXI. La expresión resume una preocupación central del discurso cubano contemporáneo: la batalla ya no se libra únicamente en las playas, los aeropuertos o los frentes militares, sino también en las redes sociales, las plataformas digitales, los medios globales y la construcción diaria de sentidos.

Ese es, quizás, el punto más actual de la conmemoración. Cuba no solo miró hacia 1961 para recordar una victoria militar. Miró hacia ese abril para preguntarse cómo defender hoy un proyecto nacional bajo condiciones distintas, pero con presiones que La Habana interpreta como parte de una misma continuidad histórica: bloqueo económico, aislamiento financiero, campañas de descrédito, cerco energético y disputa por el relato sobre la vida cotidiana de la isla.

A 65 años de aquella proclamación, el acto en 23 y 12 buscó mostrar que la Revolución Cubana sigue leyendo su presente desde una memoria de resistencia. Para sus defensores, Playa Girón no es una postal congelada ni una efeméride escolar: es una forma de narrar la soberanía. Y en una América Latina donde vuelven a cruzarse proyectos de integración, presiones externas, gobiernos progresistas, restauraciones conservadoras y ofensivas mediáticas, Cuba eligió recordar que su definición socialista nació en una esquina de La Habana, ante sus muertos, y fue puesta a prueba casi de inmediato en las arenas de Girón.

La conmemoración dejó una imagen política clara: el gobierno cubano no quiso presentar el aniversario como nostalgia, sino como continuidad. En 23 y 12, la isla volvió sobre uno de sus momentos fundacionales para decir que aquella proclamación de 1961 sigue operando como brújula, aun en medio de una realidad marcada por carencias, desgaste económico y enormes desafíos sociales.

Para Cuba, abril no es solo memoria. Es advertencia, identidad y programa. Y este 16 de abril de 2026, en la misma esquina donde Fidel convirtió una definición política en juramento colectivo, la Revolución volvió a nombrarse socialista ante su pueblo y ante el mundo.

Foto de portada ;AP / Ramón Espinosa