El presidente colombiano vinculó reuniones de dirigentes opositores con Daniel Noboa al aumento de aranceles decidido por Ecuador. Para el gobierno de Petro, la medida busca golpear la economía del sur del país e incidir en el clima electoral.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció una presunta maniobra política entre sectores de la derecha colombiana y el gobierno ecuatoriano de Daniel Noboa, con el objetivo de interferir en el proceso electoral colombiano previsto para el 31 de mayo.
La acusación fue planteada durante una reunión del Consejo de Ministros realizada en Ipiales, ciudad fronteriza con Ecuador, donde la embajadora colombiana en ese país, María Antonia Velasco, informó sobre visitas recientes de dirigentes opositores colombianos al Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo ecuatoriano.
Según Velasco, el expresidente Álvaro Uribe estuvo reunido con autoridades ecuatorianas pocos días antes de que Ecuador resolviera aumentar los aranceles a productos colombianos. También mencionó otros encuentros de dirigentes de derecha, entre ellos el exministro Diego Molano, en fechas cercanas a nuevas decisiones comerciales adoptadas por Quito.
Para Petro, la secuencia no es casual. El mandatario sostuvo que los incrementos arancelarios, presentados por Ecuador bajo argumentos de seguridad, narcotráfico y control fronterizo, tienen un impacto directo sobre el sur colombiano, una zona social y políticamente sensible, donde el petrismo conserva una base importante de apoyo popular.
Analistas citados en la discusión pública colombiana advierten que la medida puede golpear a campesinos, comerciantes y comunidades fronterizas, afectando el ingreso de sectores que ya viven bajo presión económica. En esa lectura, no se trataría solamente de una disputa comercial, sino de una acción con efectos políticos internos en Colombia.
El analista Jairo Bautista señaló que afectar la economía del sur del país puede erosionar la aprobación del gobierno colombiano. En la misma línea, Hernán Gómez Serrano advirtió que este tipo de movimientos abre una puerta peligrosa para que élites políticas intervengan en el proceso electoral de Colombia desde agendas externas.
Álvaro Uribe rechazó las acusaciones y negó estar involucrado en asuntos internacionales con ese propósito. Sin embargo, Petro insistió en que existe una estrategia de la derecha colombiana para buscar respaldo político fuera del país, especialmente en gobiernos alineados ideológicamente y en sectores de poder de Estados Unidos.
El cruce expone nuevamente la tensión regional entre proyectos políticos opuestos. De un lado, el gobierno colombiano denuncia una operación para debilitar su base social y condicionar las elecciones. Del otro, la derecha rechaza las acusaciones y sostiene que se trata de una interpretación política sin fundamento.
Lo concreto es que la frontera vuelve a quedar en el centro de la disputa. Y, como suele ocurrir, quienes primero sienten el impacto no son los grandes dirigentes, sino los trabajadores, productores y familias que viven del intercambio cotidiano entre Colombia y Ecuador.
Petro denuncia maniobra política entre la derecha colombiana y el gobierno de Ecuador





