Beijing defendió su cooperación con La Habana como “legítima y transparente” y acusó a Washington de usar rumores para justificar el bloqueo y las sanciones. La respuesta llegó después de que Marco Rubio señalara a Cuba por permitir actividades de inteligencia de adversarios de Estados Unidos cerca de su territorio.
China salió a responder con dureza a las acusaciones de Estados Unidos sobre sus vínculos con Cuba. El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, defendió la cooperación entre Beijing y La Habana y rechazó que esos lazos puedan ser usados como excusa para nuevas presiones contra la isla.
La respuesta llegó después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, acusara a Cuba de permitir que “adversarios” de Washington realicen actividades de inteligencia cerca de territorio estadounidense. China negó esa lectura y acusó a Estados Unidos de fabricar relatos para sostener una política de bloqueo y sanciones que lleva más de seis décadas golpeando a la población cubana.
China habla de cooperación; Estados Unidos habla de amenaza

Lin Jian fue directo: la cooperación entre China y Cuba “está a la vista de todos” y no puede ser presentada como una amenaza para justificar sanciones, bloqueo o nuevas formas de presión. Según el vocero, Washington viola el derecho de Cuba a la supervivencia y al desarrollo, además de desconocer normas básicas de las relaciones internacionales.
La frase no es menor. China no solo defendió su relación bilateral con Cuba: también ubicó el debate en un terreno más amplio, el de la soberanía. Para Beijing, el problema no es la presencia china en el Caribe, sino la costumbre de Estados Unidos de tratar a América Latina como una zona bajo vigilancia permanente.
Rubio, por su parte, viene endureciendo el tono contra La Habana. Según reportes de prensa, sostuvo que Estados Unidos no permitirá que países considerados adversarios operen inteligencia o bases militares cerca de su territorio. La acusación apunta a China y a otros actores, pero hasta ahora aparece más como advertencia política que como prueba pública verificable.
El bloqueo como telón de fondo
La respuesta china vuelve a poner en el centro una palabra que Washington intenta maquillar desde hace décadas: bloqueo. Estados Unidos lo presenta como presión contra el gobierno cubano; Cuba, China y buena parte de la comunidad internacional lo denuncian como castigo colectivo contra un país entero.
En febrero de 2026, expertos de Naciones Unidas condenaron una orden ejecutiva estadounidense que imponía un bloqueo de combustible contra Cuba y advirtieron que esa medida podía profundizar una crisis humanitaria al afectar electricidad, agua, hospitales, transporte y producción de alimentos.

Vista de La Habana
Ese es el fondo real de la discusión. No se trata solo de diplomacia entre potencias. Se trata de un país sometido a sanciones, restricciones financieras, trabas comerciales y presión energética, mientras su población enfrenta apagones, escasez y deterioro de servicios básicos.
El Senado estadounidense dejó pasar la presión de Trump
El clima se tensó todavía más después de que el Senado de Estados Unidos bloqueara una resolución demócrata que buscaba impedir que Donald Trump avance con acciones militares contra Cuba sin autorización del Congreso. La votación fue 51 a 47 y dejó en claro que la mayoría republicana no quiso limitar las facultades del presidente.
Según Reuters, los republicanos sostuvieron que no hay hostilidades activas contra Cuba, mientras que el senador demócrata Tim Kaine argumentó que los esfuerzos estadounidenses para frenar envíos de combustible a la isla constituyen una forma de acción militar.
Associated Press también informó que la medida buscaba obligar a Trump a obtener aprobación del Congreso antes de lanzar ataques contra Cuba. La resolución fue rechazada con apoyo casi cerrado del Partido Republicano; solo Susan Collins y Rand Paul votaron junto a los demócratas, mientras John Fetterman fue el único demócrata que acompañó la maniobra republicana para bloquearla.
América Latina otra vez bajo presión
La acusación contra Cuba no aparece aislada. Llega en un momento en que Washington endurece su política hacia gobiernos que considera adversarios y vuelve a utilizar el lenguaje de la seguridad nacional para justificar sanciones, bloqueos o amenazas.
Para China, ese patrón es claro: Estados Unidos acusa, presiona y luego presenta sus propias medidas como defensa. Beijing respondió que seguirá apoyando a Cuba en la defensa de su soberanía y seguridad nacional, y pidió a Washington poner fin al bloqueo, las sanciones y cualquier forma de coerción.
La disputa, entonces, no es solo bilateral. También es parte de una pulseada global por influencia, comercio, energía y control geopolítico. Cuba vuelve a quedar en el centro de esa pelea, como tantas veces en su historia.
Fuentes Cancillería de China, Reuters, Associated Press, Naciones Unidas / OHCHR y Al Jazeera






