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Líbano: la tregua cruje bajo las bombas en Bint Jbeil

Los combates entre el ejército israelí y Hezbolá volvieron a golpear el sur del Líbano, pese a la tregua anunciada y extendida por Washington. Bint Jbeil, ciudad fronteriza y símbolo de resistencia en la zona, quedó otra vez en el centro de una guerra que no termina de detenerse.

La tregua en el sur del Líbano existe en los papeles, pero en el terreno suena a explosiones. Este sábado, la ciudad fronteriza de Bint Jbeil volvió a ser escenario de enfrentamientos entre fuerzas israelíes y combatientes de Hezbolá, en una nueva muestra de la fragilidad del alto el fuego vigente desde mediados de abril y extendido por tres semanas con mediación de Estados Unidos.

El ejército israelí afirmó haber matado a seis integrantes de Hezbolá durante combates en la zona. El movimiento libanés no confirmó esa cifra, pero mantiene que sus operaciones responden a las incursiones, bombardeos y demoliciones realizadas por Israel dentro del territorio libanés. La Agencia Nacional de Noticias del Líbano reportó choques intensos en Bint Jbeil, una localidad ubicada a unos tres kilómetros de la frontera y con una población estimada en unas 30 mil personas.

Una tregua que no llega a los civiles

El problema de fondo es que el alto el fuego no logró frenar la maquinaria militar sobre el sur libanés. En las últimas horas también se reportaron ataques israelíes en la zona de Nabatieh, donde murieron al menos cuatro personas por bombardeos contra un camión y una motocicleta, según el Ministerio de Salud libanés citado por medios internacionales.

A la vez, corresponsales en el terreno reportaron explosiones, demoliciones de viviendas y ataques sobre zonas residenciales. En Bint Jbeil, las fuerzas israelíes habrían volado edificios durante la mañana del sábado, mientras en Khiam también se registraron bombardeos contra bloques habitacionales.

La escena resume el drama de siempre: los comunicados hablan de seguridad, amenaza y respuesta militar; la población civil cuenta otra historia, hecha de casas destruidas, desplazamientos forzados y pueblos enteros que quedan atrapados entre drones, artillería y tanques.

Israel habla de seguridad; Líbano denuncia ocupación

Israel sostiene que mantiene “libertad de acción” frente a cualquier amenaza y acusa a Hezbolá de intentar sabotear la tregua. Hezbolá, por su parte, afirma que responde a violaciones israelíes y que no aceptará una presencia militar extranjera consolidada dentro del territorio libanés.

La disputa no es solo militar. También es territorial. Diversos reportes señalan que Israel mantiene tropas dentro del sur del Líbano y busca establecer una franja o línea defensiva dentro de esa zona. Para el gobierno libanés y para la población fronteriza, esa presencia representa una ocupación de hecho y una amenaza directa al regreso de los desplazados.

En ese escenario, Bint Jbeil vuelve a convertirse en algo más que un punto en el mapa. Es una ciudad estratégica, cercana a la frontera, cargada de memoria política y militar, y hoy convertida en uno de los lugares donde se mide si la tregua puede sobrevivir o si será apenas una pausa formal mientras continúa la guerra.

El costo humano de una guerra que se estira

Desde el inicio de la ofensiva del 2 de marzo, las cifras difundidas por autoridades libanesas hablan de 2.491 personas muertas, 7.719 heridas y más de un millón de desplazadas. Son números enormes para un país ya golpeado por crisis económica, fracturas políticas, endeudamiento, deterioro institucional y años de presión externa.

La continuidad de los ataques, incluso después de la extensión del alto el fuego, deja una conclusión difícil de esquivar: una tregua que no protege a la población civil no es una tregua real. Puede servir para una foto diplomática, para ganar tiempo en Washington o para acomodar posiciones militares, pero no alcanza para devolver seguridad a quienes quieren volver a sus casas.

El sur del Líbano sigue pagando el precio de una guerra donde las potencias negocian, los ejércitos avanzan y los pueblos quedan en el medio. Bint Jbeil es hoy el nombre de esa fragilidad: una ciudad bajo fuego, una frontera convertida en zona de castigo y una tregua que, hasta ahora, no logra detener la destrucción.

Fuentes : Prensa Latina + Al Jazeera + AP + Ministerio de Salud libanés.

Foto ; JELVi, Public domain, via Wikimedia Commons