El gobierno paraguayo confirmó que este jueves llegará un primer grupo de 25 migrantes de terceros países deportados desde Estados Unidos, en el marco de un acuerdo de cooperación migratoria firmado y ampliado entre ambos países. La decisión inserta a Paraguay en la estrategia regional de externalización de expulsiones impulsada por la administración de Donald Trump y abre interrogantes sobre soberanía, transparencia y derechos humanos.
Un acuerdo que convierte a Paraguay en escala de retorno para deportados desde EE.UU
La Cancillería paraguaya informó que el país recibirá este jueves a un primer grupo de 25 personas en el marco del instrumento de cooperación suscrito con Estados Unidos. Según explicó el presidente de la Comisión Nacional para Apátridas y Refugiados, Carlos Vera, el mecanismo está dirigido a nacionales de terceros países de habla hispana que se encuentran en territorio estadounidense y serán trasladados a Paraguay para facilitar su retorno. El gobierno paraguayo sostiene que cada caso será revisado individualmente y que conserva la facultad de aceptar o rechazar cada traslado.
La arquitectura del acuerdo no nació esta semana. En agosto de 2025, Paraguay firmó un memorando con los Departamentos de Estado y de Seguridad Nacional de Estados Unidos para fortalecer la cooperación en el tratamiento de solicitudes de protección. Luego, el 20 de febrero de 2026, ambos países ampliaron esa cooperación con un nuevo memorando que, según la propia Cancillería paraguaya, permite que migrantes no admitidos por Estados Unidos puedan ser reconducidos a sus países con ayuda de Paraguay.
El operativo inicial, la asistencia de la OIM y las condiciones impuestas por Asunción
De acuerdo con las autoridades paraguayas, este primer contingente será el inicio de un esquema que aceptará inicialmente hasta 25 migrantes por mes. Antes de cada traslado, Estados Unidos deberá enviar a Paraguay una lista con los datos de las personas propuestas y el país tendrá un plazo de 72 horas para revisar y pronunciarse sobre cada caso. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se encargará de la asistencia humanitaria inmediata, incluyendo alojamiento, alimentación y atención médica de emergencia.
El encargado de Negocios de Estados Unidos en Asunción, Robert Alter, afirmó que las personas incluidas en este mecanismo no tienen solicitudes de asilo pendientes en Estados Unidos y que el objetivo no es que lleguen a Paraguay para iniciar allí un nuevo proceso de asilo, sino facilitar un retorno “seguro y ordenado” a sus países de origen. Sin embargo, el propio Carlos Vera señaló que, si alguna de estas personas quisiera permanecer en Paraguay, podría activar los procedimientos previstos por la ley paraguaya de refugio para evaluar si existe persecución u otra causal que justifique protección.
Una pieza más de la política de deportación masiva de Trump

La llegada de deportados a Paraguay no es un hecho aislado. Reuters informó que el país se suma a una serie de gobiernos de la región que están recibiendo migrantes enviados desde Estados Unidos como parte de la campaña de deportación masiva impulsada por Donald Trump. En esa misma línea, Costa Rica recibió el 11 de abril a un primer grupo de 25 deportados de terceros países bajo un acuerdo similar, con apoyo logístico y financiero estadounidense y asistencia de la OIM. Reuters también señaló que este tipo de deportaciones a terceros países ha recibido críticas de defensores de derechos humanos y sectores demócratas en Estados Unidos, que cuestionan el costo, la eficacia y el riesgo de dejar a personas expulsadas en países con los que muchas veces no tienen vínculos familiares ni lingüísticos.
En Paraguay, la medida ya abrió un frente político. El senador opositor Rafael Filizzola calificó el convenio como “absolutamente irregular” y cuestionó que no se hubiera puesto a consideración de las instancias correspondientes ni remitido al Congreso. ABC Color también informó que la oposición reclama más información sobre el contenido del acuerdo, sobre la selección de las personas que serán trasladadas y sobre el alcance real del compromiso asumido por el gobierno de Santiago Peña con Washington. Más allá de la presentación oficial, el punto de fondo es político: Paraguay pasa a integrarse de manera directa a una política migratoria diseñada en Estados Unidos, en un momento en que Trump profundiza la externalización de fronteras y de deportaciones sobre países más débiles de la región.
La operación fue presentada por Asunción como un gesto de cooperación, control soberano y asistencia humanitaria. Pero detrás de ese lenguaje diplomático hay un movimiento más profundo: Paraguay empieza a funcionar como engranaje de una estrategia regional de expulsión montada desde Washington. El desafío no es sólo logístico. También es político, jurídico y humanitario, porque coloca al país ante la responsabilidad de administrar consecuencias de una política migratoria ajena, diseñada bajo la lógica dura de la administración Trump
Fuentes
Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay: “Paraguay recibirá a migrantes en el marco de cooperación con EE.UU.”; “Paraguay y EE.UU. amplían cooperación migratoria”.
Presidencia de Paraguay: “Gobierno del Paraguay firma memorándum de entendimiento con los departamentos de Estado y Seguridad Nacional de EE.UU.”
Reuters: cobertura sobre la llegada del primer grupo a Paraguay y sobre el acuerdo equivalente aplicado en Costa Rica.
EFE: detalles operativos sobre cantidad mensual, plazo de revisión y eventual opción de refugio en Paraguay.
ABC Color: cuestionamientos de la oposición y pedidos de informes sobre el acuerdo.





