El gobierno venezolano informó un nuevo balance de la tragedia provocada por los terremotos del 24 de junio: 920 personas fallecidas, 3.360 heridas, 172 atrapadas bajo escombros y más de 4.000 damnificadas. La Guaira fue declarada zona de desastre y las autoridades pidieron no congestionar las rutas para permitir el trabajo de rescate.
Un doble golpe sísmico con daños severos
Venezuela atraviesa una de las emergencias naturales más graves de su historia reciente tras los dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el miércoles 24 de junio. El nuevo balance oficial fue comunicado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien elevó la cifra de fallecidos a 920 y la de heridos a 3.360.
Las autoridades informaron además que 172 personas permanecen atrapadas entre los escombros, mientras más de 4.000 resultaron damnificadas. Hasta el momento se han registrado más de 300 réplicas, lo que mantiene en alerta a las zonas afectadas y complica las tareas de rescate.
Los mayores daños se concentran en Caracas y La Guaira, aunque también se reportaron afectaciones estructurales en Aragua, Miranda, Carabobo, Falcón y Yaracuy. El impacto fue especialmente grave en el litoral guaireño, donde se desplegó la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para ordenar la circulación, proteger las zonas afectadas y facilitar el ingreso de rescatistas, personal sanitario y ayuda humanitaria.
La prioridad: rescate, salud y vías despejadas
El gobierno venezolano pidió formalmente a la población “no bajar a La Guaira”. La advertencia apunta a evitar el congestionamiento de las rutas y permitir el traslado de ambulancias, equipos de rescate, maquinaria, alimentos, agua potable y personal médico.
Según el balance oficial, trabajan en el país 861 rescatistas internacionales procedentes de Suiza, Estados Unidos, España, Ecuador, Italia, Colombia, El Salvador, México, Chile, Panamá, República Dominicana y Naciones Unidas. Los equipos ingresaron con más de 63 toneladas de equipamiento especializado y 33 perros entrenados para búsqueda entre escombros.
Rodríguez informó que la vía hacia Los Caracas se encuentra despejada, lo que permitió mejorar la movilidad de los equipos de emergencia. También indicó que fueron distribuidas 2.600 toneladas de alimentos, agua potable y proteínas hacia La Guaira, uno de los territorios más golpeados por los terremotos.
La ayuda se está canalizando a través de centros de acopio, entre ellos La Carlota y la Almacenadora Caracas. Las autoridades insistieron en que, en esta etapa, la mejor forma de colaborar desde fuera de las zonas afectadas es no bloquear los accesos y llevar donaciones a los puntos definidos oficialmente.
Información oficial contra rumores en medio de la emergencia
En medio de la catástrofe, las autoridades venezolanas denunciaron la circulación de rumores falsos sobre un supuesto tsunami. Según el gobierno, esas versiones generaron pánico, desorden y demoras en tareas de rescate.
La advertencia es clave en cualquier desastre de esta magnitud: la desinformación también puede costar vidas. Cuando hay personas atrapadas, hospitales bajo presión, rutas saturadas y familias buscando datos sobre sus seres queridos, cada rumor puede desviar recursos, provocar movimientos innecesarios y agravar el caos.
Por eso, el gobierno llamó a la población a seguir únicamente los canales oficiales y las indicaciones de los equipos de emergencia. La situación sigue abierta y las cifras pueden modificarse en las próximas horas, pero el eje inmediato es claro: rescatar sobrevivientes, atender heridos, garantizar alimentos y agua, y mantener despejadas las vías de comunicación.
La tragedia venezolana también vuelve a mostrar la importancia de la cooperación regional e internacional ante desastres. En estos casos, la solidaridad concreta pesa más que cualquier cálculo político: equipos de rescate, insumos médicos, alimentos, agua, refugio y coordinación estatal son lo urgente.
