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Uruguay se quedó con el 63% de la cuota de arroz a la Unión Europea y Orsi lo celebró como “un gol”

Uruguay ocupó casi dos tercios del cupo de arroz sin arancel que el Mercosur podía colocar este año en la Unión Europea. El gobierno destacó el trabajo técnico de Cancillería, la respuesta del sector productivo y los primeros resultados concretos del acuerdo entre ambos bloques.

Un resultado rápido para el arroz uruguayo

Uruguay se quedó con el 63% de la cuota de arroz que el Mercosur podía vender este año a la Unión Europea sin pagar aranceles. El cupo total disponible para 2026 era de 6.667 toneladas y quedó agotado en pocos días, con Uruguay y Argentina ocupando el volumen habilitado.

La vicecanciller Valeria Csukasi informó que el cupo se completó y remarcó que el país no se quedó atrás en la primera ventana comercial abierta por el acuerdo Mercosur-Unión Europea. La señal es relevante para un sector que ya tiene experiencia exportadora, logística aceitada y presencia en mercados exigentes.

El presidente Yamandú Orsi celebró el resultado en redes sociales y lo presentó como un logro colectivo. Habló de funcionarios que trabajan “en silencio”, del sector productivo que “no afloja” y resumió el resultado con una frase futbolera: “hoy podemos gritar un gol”.

Diplomacia, producción y Estado trabajando juntos

El dato no es menor. El arroz uruguayo es uno de los productos con mayor interés dentro del acuerdo con la Unión Europea. Según el resumen elaborado por Cancillería, el Mercosur obtuvo una cuota de 60.000 toneladas de arroz sin arancel intracuota, a implementarse de forma gradual en cinco años.

Hasta ahora, el arroz uruguayo ingresaba al mercado europeo pagando aranceles específicos. El acuerdo abre una ventaja concreta: vender determinado volumen en mejores condiciones, dentro de un mercado grande, exigente y de alto poder adquisitivo.

Para Uruguay, el resultado muestra una combinación que suele quedar fuera del ruido político diario: negociación internacional, funcionarios técnicos, coordinación con el sector privado y producción nacional con capacidad real de competir. No alcanza con tener una cuota escrita en un tratado; hay que llegar a tiempo, vender, embarcar, cumplir condiciones y ocupar el espacio antes que otros socios del bloque.

El sector arrocero uruguayo parte con fortalezas claras. La Asociación Cultivadores de Arroz destaca que el país está entre los de mayor rendimiento del mundo, exporta a más de 50 destinos, coloca alrededor del 95% de su producción en mercados internacionales y trabaja con producción bajo riego controlado.

El acuerdo empieza a mostrar efectos concretos

El resultado llega en el primer mes de aplicación provisional del acuerdo Mercosur-Unión Europea. El gobierno había sostenido que el tratado debía traducirse en más comercio, más trabajo y nuevas oportunidades para sectores productivos con capacidad exportadora. En el caso del arroz, ese efecto apareció rápido.

También queda planteado un desafío hacia adelante. Al no existir todavía una distribución interna plenamente ordenada de algunas cuotas dentro del Mercosur, los países compiten por llegar primero. Ese mecanismo puede beneficiar a quienes están más preparados, pero también genera tensiones entre socios y obliga a Uruguay a defender con firmeza sus intereses dentro del bloque.

La cuota de arroz agotada deja una primera lectura política y económica: el acuerdo no es una abstracción diplomática. Puede abrir mercados, mejorar condiciones de acceso y respaldar producción nacional. Para un gobierno que defiende el papel del Estado, la planificación y la inserción internacional inteligente, el mensaje es claro: los resultados aparecen cuando la política exterior no se reduce a discursos y trabaja junto a quienes producen.

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