El gobierno uruguayo mantendrá a los profesionales cubanos que trabajan en el Hospital de Ojos José Martí y modificará el mecanismo por el cual reciben los recursos destinados a su permanencia en el país. El BPS pasará a dirigir el estipendio y la protección social a cada profesional, en lugar de canalizar esos fondos mediante la estructura de cooperación con Cuba. La solución, aceptada por Washington y La Habana según el canciller Mario Lubetkin, preserva un programa sanitario que durante casi dos décadas permitió el acceso gratuito a atención oftalmológica de decenas de miles de uruguayos.
La cooperación continúa y cambia la forma de pago
El canciller Mario Lubetkin confirmó en una entrevista con El Observador que Uruguay conversó con los gobiernos de Estados Unidos y Cuba y alcanzó una salida para mantener en el país a los médicos cubanos que trabajan en el Hospital de Ojos José Martí. Según explicó, el objetivo del gobierno fue desde el comienzo que los profesionales continuaran operando en Uruguay y que la cooperación no se interrumpiera. El cambio estará en el mecanismo de pago: el BPS asumirá directamente la protección social y el estipendio de cada profesional, en lugar de que esos recursos sean canalizados hacia el Estado cubano. Lubetkin aseguró que tanto Washington como La Habana aceptaron esta fórmula. La cooperación oftalmológica comenzó en 2005 y el Hospital de Ojos José Martí fue inaugurado en 2007. Hasta julio de 2025 se habían registrado unas 916.787 consultas, 118.029 cirugías y 217.885 pesquisas, mientras que este año Presidencia informó que el centro realizaba más de 40 operaciones diarias, principalmente de cataratas y otras patologías oftalmológicas.
El cambio responde al cuestionamiento planteado por Estados Unidos
El diferendo se abrió luego de que Estados Unidos incluyera a Uruguay en sus cuestionamientos a las misiones médicas cubanas en el exterior. Washington sostiene que determinados mecanismos mediante los cuales Cuba organiza estas brigadas pueden configurar formas de trabajo coercitivo o de trata laboral, y ha puesto especial énfasis en el destino de los recursos económicos vinculados a esas misiones. Uruguay había explicado que los aproximadamente 250.000 dólares anuales aportados por el BPS no correspondían a salarios, sino a una partida destinada a estipendios, pasajes, traslados y otros gastos vinculados a la presencia de los profesionales cubanos. La salida acordada modifica precisamente ese punto: los recursos pasarán directamente a cada médico. De esa forma, Uruguay mantiene una política sanitaria que durante años garantizó atención oftalmológica gratuita a miles de personas y, al mismo tiempo, evita que la continuidad del programa quede atrapada en la disputa política entre Washington y La Habana.
Cuba mantiene su defensa de las misiones médicas
Desde Cuba, la defensa de sus misiones médicas internacionales ha sido sostenida durante años frente a las acusaciones estadounidenses. El gobierno cubano rechaza que estas brigadas constituyan mecanismos de explotación laboral y sostiene que forman parte de una política de cooperación sanitaria que ha permitido llevar médicos a decenas de países, particularmente a sistemas de salud con dificultades para cubrir determinadas especialidades. En setiembre, medios cubanos recogieron las advertencias formuladas en Uruguay sobre el retroceso que significaría para la atención oftalmológica una eventual salida de la brigada del Hospital de Ojos. Hasta ahora no se conoce un comunicado específico de la Cancillería cubana sobre el nuevo mecanismo de pago anunciado por Lubetkin, por lo que la aceptación de La Habana surge de las declaraciones del propio canciller uruguayo. La fórmula permite mantener a los profesionales en Uruguay y preservar un programa que ya forma parte de la estructura de atención pública del país.
