Quatroges

Trump eleva a 12,5% los aranceles a Uruguay, pero la carne bovina quedó exenta

Estados Unidos sustituyó la sobretasa temporal del 10% por un nuevo gravamen adicional del 12,5% para los productos uruguayos alcanzados por la medida. El mercado estadounidense recibió exportaciones nacionales por US$ 1.553 millones en 2025, aunque la exclusión de la carne bovina reduce significativamente el impacto inmediato.

Un nuevo mecanismo para mantener el muro arancelario

El gobierno de Donald Trump puso en vigencia este viernes 24 de julio un nuevo esquema de aranceles sobre las importaciones procedentes de 60 economías, entre ellas Uruguay.

La medida reemplaza la sobretasa temporal del 10% que Estados Unidos había aplicado desde febrero y cuyo plazo máximo de 150 días venció este viernes. Por lo tanto, el nuevo 12,5% no se acumula con aquella sobretasa, sino que la sustituye y representa para Uruguay un incremento de 2,5 puntos porcentuales.

Sin embargo, el gravamen sí se suma a los aranceles ordinarios que ya pueda pagar cada producto al ingresar al mercado estadounidense.

Para imponer la nueva carga, la Casa Blanca recurrió a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos —USTR, por su sigla en inglés— argumentó que Uruguay y otras economías no cuentan con mecanismos suficientes para impedir la importación de bienes elaborados total o parcialmente mediante trabajo forzoso.

La investigación comenzó el 12 de marzo. Después de recibir más de 1.600 comentarios escritos y escuchar a más de 100 representantes gubernamentales, empresariales y sociales durante tres jornadas de audiencias, Washington resolvió dividir a los países entre diferentes categorías.

Argentina, Canadá, México, India y Reino Unido, entre otros, quedaron con una tasa del 10%, mientras que Uruguay ingresó en el grupo alcanzado por el 12,5%. Esa diferencia genera una desventaja relativa para los productos uruguayos afectados frente a competidores que obtuvieron un tratamiento más favorable.

La decisión constituye otro capítulo de la política proteccionista impulsada por Trump, que utiliza el acceso al mayor mercado consumidor del mundo como instrumento de presión comercial y diplomática. La defensa de los derechos laborales aparece así vinculada a una sanción general sobre países y productos, incluso cuando no existe una acusación específica contra las cadenas productivas uruguayas.

La carne bovina quedó fuera del nuevo gravamen

El alcance real de la medida es menor al que podría sugerir una aplicación directa del 12,5% sobre todas las exportaciones uruguayas.

El documento definitivo de la USTR establece una lista amplia de excepciones aplicables a las economías investigadas. Entre los bienes excluidos aparecen prácticamente todas las principales categorías de carne bovina fresca, refrigerada y congelada, así como lenguas, hígados y otros despojos comestibles bovinos.

Esta precisión es especialmente relevante para Uruguay. En 2025, Estados Unidos fue el cuarto destino de las exportaciones nacionales, con compras cercanas a US$ 1.553 millones, un aumento aproximado del 30% frente a 2024 y una participación del 12% en las ventas externas del país.

Algo más de la mitad de esas colocaciones correspondió a carne bovina, que registró un crecimiento cercano al 48%. Al estar ese producto dentro de las excepciones, el nuevo arancel no puede calcularse simplemente aplicando el 12,5% sobre los US$ 1.553 millones exportados durante el año pasado.

También quedaron excluidos los artículos que ya están alcanzados por determinados aranceles sectoriales, materiales informativos, donaciones, equipaje acompañado y otros productos considerados indispensables para la economía estadounidense o que Washington no produce en cantidades suficientes.

El impacto deberá analizarse producto por producto y según su clasificación aduanera. Los sectores que no estén comprendidos en las excepciones deberán afrontar el arancel ordinario correspondiente más el nuevo 12,5%, lo que puede reducir márgenes, encarecer las ventas o trasladar parte del costo a importadores y consumidores estadounidenses.

Durante junio de 2026, Estados Unidos volvió a ocupar el cuarto lugar entre los destinos de exportación de Uruguay, con compras por US$ 168 millones impulsadas principalmente por la carne bovina. En el primer semestre, las exportaciones totales uruguayas alcanzaron US$ 6.585 millones.

Uruguay necesita negociar y ampliar sus mercados

El especialista en Relaciones Internacionales Ignacio Bartesaghi calificó el aumento como una mala noticia porque Uruguay pasa a pagar 2,5 puntos porcentuales más, especialmente frente a países que conservaron la tasa del 10%. De todos modos, sostuvo que, debido al elevado grado de discrecionalidad de la administración Trump, el resultado podría haber sido todavía más perjudicial.

El economista Gabriel Papa señaló que Uruguay debe intensificar su estrategia de diversificación comercial, tanto mediante el Mercosur como por fuera del bloque.

La concentración de las exportaciones en pocos productos y mercados deja al país expuesto a decisiones adoptadas unilateralmente por las grandes potencias. Aunque Estados Unidos es un destino relevante y de alto valor para la producción nacional, Uruguay necesita fortalecer simultáneamente su presencia en América Latina, China, la Unión Europea, África, Medio Oriente y otros mercados.

El gobierno nacional también dispone de un espacio para la negociación. La resolución estadounidense permite modificar o eliminar los aranceles si un país adopta medidas que Washington considere suficientes para prohibir y controlar el ingreso de productos elaborados mediante trabajo forzoso.

Esto abre la posibilidad de que Uruguay analice ajustes legales, mecanismos de trazabilidad o acuerdos de cooperación que permitan solicitar una reducción de la tasa al 10%. La respuesta deberá preservar el acceso comercial sin aceptar que Estados Unidos imponga unilateralmente sus criterios regulatorios al resto del mundo.

La exoneración de la carne evita por ahora el golpe más fuerte sobre el comercio bilateral. Sin embargo, el aumento para los demás productos confirma la necesidad de una política exterior activa, soberana y orientada a reducir la dependencia de decisiones tomadas fuera del país.


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