Quatroges

Trump impone aranceles del 50% a Canadá y profundiza la guerra comercial

La medida alcanzará importaciones canadienses por cerca de 20.000 millones de dólares y comenzará a aplicarse el 19 de agosto. El gobierno de Mark Carney advirtió que la escalada aumentará los costos para las familias y se mostró dispuesto a intensificar las negociaciones.

Una represalia comercial con una ley de 1930

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el lunes 20 de julio tres proclamaciones que imponen aranceles adicionales del 50% a una amplia lista de productos procedentes de Canadá.

La medida entrará en vigor el 19 de agosto, a las 00:01 de Washington, y afectará bienes valorados en cerca de 20.000 millones de dólares anuales. Ese monto representa aproximadamente el 5,2% de las importaciones estadounidenses procedentes de Canadá registradas durante 2025.

Los nuevos gravámenes abarcan productos lácteos, vino, cemento, palos de hockey, muebles, piscinas, cañas de pescar, semillas, prendas de vestir, pelucas y otros artículos. No se aplicarán a la energía, la potasa, el pescado, los minerales críticos ni a determinados productos que ya están alcanzados por aranceles sectoriales anteriores.

La decisión fue adoptada mediante la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una norma que habilita al presidente estadounidense a imponer recargos de hasta el 50% cuando considera que otro país discrimina al comercio de Estados Unidos.

Se trata del primer uso conocido de esa disposición en casi un siglo. La norma surgió en el período de expansión del proteccionismo económico que acompañó a la Gran Depresión y que posteriormente fue sustituido por acuerdos internacionales destinados a limitar las guerras arancelarias.

Washington castiga una respuesta originada por sus propios aranceles

La Casa Blanca argumentó que Canadá aplica un trato desigual a los automóviles, las bebidas alcohólicas y los productos lácteos estadounidenses. Según el gobierno de Trump, las importaciones canadienses de vehículos procedentes de Estados Unidos cayeron un 22% entre abril de 2025 y marzo de 2026, mientras que las compras de bebidas alcohólicas estadounidenses disminuyeron un 81% durante un período similar.

La versión de Washington omite, sin embargo, que buena parte de las restricciones canadienses fueron adoptadas como respuesta a los aranceles impuestos previamente por el propio Trump.

Canadá estableció recargos sobre vehículos estadounidenses después de que Washington gravara su industria automotriz. La mayoría de las provincias canadienses también retiraron bebidas estadounidenses de sus comercios como represalia frente a las medidas comerciales y las amenazas lanzadas desde la Casa Blanca.

Trump decidió ahora castigar esa respuesta con nuevos aranceles que se aplicarán incluso a productos que cumplen las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. La ofensiva reduce en los hechos parte de la protección comercial que ofrecía el acuerdo regional y abre un nuevo período de incertidumbre para las cadenas productivas integradas entre ambos países.

Los aranceles son impuestos cobrados sobre las importaciones. Aunque formalmente los pagan las empresas que ingresan los productos a Estados Unidos, esos costos pueden trasladarse a los precios finales, afectando a consumidores, comercios y trabajadores de ambos lados de la frontera.

La medida también puede provocar represalias de Canadá y extender una guerra comercial que ya golpeó al sector automotor, la industria del acero, las bebidas y otras actividades estrechamente vinculadas entre las dos economías.

Canadá advierte sobre el impacto en las familias

El primer ministro canadiense, Mark Carney, respondió que su gobierno presentó propuestas detalladas para resolver las disputas y modernizar el acuerdo comercial norteamericano.

Carney sostuvo que el conflicto ya aumentó los costos para las familias, especialmente dentro de Estados Unidos, y afirmó que Canadá está dispuesto a intensificar las conversaciones durante las próximas semanas para encontrar una salida negociada.

La economía canadiense mantiene una fuerte dependencia del mercado estadounidense. En 2025, el 71,7% de sus exportaciones de mercancías tuvo como destino Estados Unidos, aunque la proporción bajó desde el 75,9% registrado en 2024. Las exportaciones canadienses hacia su vecino disminuyeron un 5,8% durante ese año.

Esa dependencia coloca bajo presión a miles de trabajadores vinculados con las industrias manufactureras, alimentarias y comerciales alcanzadas por las nuevas sanciones. Al mismo tiempo, el carácter integrado de las cadenas de producción implica que la ofensiva también puede afectar empleos y precios dentro de Estados Unidos.

La administración Trump presenta los aranceles como una herramienta para defender la producción nacional. Sin embargo, la aplicación de impuestos del 50% a productos de un país vecino y socio comercial traslada buena parte del costo de la disputa a trabajadores, pequeñas empresas y familias consumidoras.

El plazo de 30 días antes de la entrada en vigor abre una instancia de negociación. De no existir un acuerdo, los gravámenes comenzarán a aplicarse el 19 de agosto y marcarán una nueva escalada en la política de coerción comercial impulsada por Washington.


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