El Poder Ejecutivo sostiene que la nueva causal de jubilación anticipada surgida del Diálogo Social no tendrá un uso masivo ni pondrá en riesgo la sostenibilidad del sistema. El informe técnico del BPS marca que la medida será más conveniente para los deciles de ingresos bajos, mientras que para los ingresos medios y altos el retiro a los 60 implicaría una pérdida frente a seguir trabajando hasta los 65.
Una corrección parcial a la reforma de 2023
El gobierno de Yamandú Orsi prepara una modificación sensible al sistema jubilatorio: habilitar una causal de retiro anticipado desde los 60 años, con 30 años de servicio, sin eliminar la edad normal de retiro a los 65 años.
La medida surge del Diálogo Social y apunta a corregir uno de los puntos más discutidos de la reforma previsional aprobada durante el gobierno de Luis Lacalle Pou. La Ley 20.130 elevó gradualmente la edad jubilatoria hasta los 65 años para las generaciones nacidas desde 1977 en adelante, aunque mantuvo causales anticipadas para casos específicos, como largas carreras laborales o actividades particularmente exigentes.
El nuevo planteo no vuelve simplemente al régimen anterior. La edad normal de retiro seguiría siendo 65 años. Lo que se crea es una vía de salida anticipada, voluntaria y general, pero con incentivos para permanecer en actividad hasta los 65.
La diferencia es política y socialmente relevante. No se trata de habilitar a todos a jubilarse a los 60 en las mismas condiciones que a los 65, sino de abrir una opción para quienes tienen trayectorias laborales más frágiles, menores ingresos o dificultades reales para sostenerse en el mercado de trabajo hasta edades más avanzadas.
El gobierno sostiene que el mecanismo será “universal y no discrecional”. Ese punto busca evitar que el acceso al retiro anticipado dependa del poder de presión de cada sector laboral. En la reforma vigente, la causal anticipada quedó asociada a determinados colectivos, lo que abre una zona de desigualdad: algunos trabajadores pueden acceder por sector de actividad y otros no, aunque tengan trayectorias laborales igualmente desgastantes.
El informe del BPS: uso acotado y costo controlado
La base técnica del gobierno es un informe de la Asesoría General en Seguridad Social del BPS, solicitado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. El documento analiza los efectos financieros y distributivos de incorporar una causal anticipada en el marco de la Ley 20.130.
El dato central es que el BPS no proyecta un uso elevado de la nueva causal. Según el informe, en los últimos diez años la edad promedio de retiro por causal vejez fue de 62,6 años, con una mediana de 61 años. Solo el 36% se jubiló exactamente a los 60 años, mientras que un 23% lo hizo con 65 años o más.
En 2025, el 63% de quienes podían jubilarse a los 60 postergó el retiro. Esto es clave para el argumento del MEF: incluso cuando las personas ya tienen derecho a jubilarse, una mayoría no se retira inmediatamente.
El BPS trabajó con microdatos de altas jubilatorias de 2024 y simuló distintos escenarios. En el escenario base, con causal anticipada y suplemento solidario ajustado, el costo adicional llegaría a un máximo de 0,15 puntos del PIB en el quinquenio 2040-2044. Luego caería y en algunos períodos incluso generaría ahorros, porque las jubilaciones anticipadas tienen montos promedio menores.
En un segundo escenario, que además modifica la forma de cálculo y actualización del suplemento solidario, el costo máximo sería de 0,16 puntos del PIB en 2040-2044. A largo plazo, ese diseño generaría ahorros estimados en 0,08 puntos del PIB hacia 2070-2074.
El informe también estudia escenarios extremos. Si el uso fuera alto, con 70% de las altas jubilándose anticipadamente, el costo máximo podría llegar a 0,25 puntos del PIB en 2040-2044. Si el uso fuera bajo, con solo 25% de las altas de menores ingresos usando la causal, el costo máximo sería de 0,10 puntos del PIB.
La conclusión técnica es que la utilización probablemente no alcance niveles elevados. Los motivos son dos: la jubilación anticipada tendría un monto mensual menor que la jubilación a los 65, y podría existir incompatibilidad entre retirarse por causal anticipada y seguir trabajando.
Una medida pensada para los deciles bajos
El punto más importante está en la distribución por ingresos.
El informe del BPS muestra que el retiro anticipado es más conveniente para los primeros deciles, porque el suplemento solidario compensa parte de la pérdida que genera retirarse antes. En cambio, para los ingresos medios y altos, jubilarse a los 60 implica cobrar menos y perder años de aportes, acumulación en AFAP y mejora de la tasa de reemplazo.
Según los datos manejados por el MEF, los cinco deciles superiores comienzan en un sueldo promedio de $ 46.495. Para esos sectores, el retiro anticipado tendría un valor actual neto negativo. En términos simples: no les convendría jubilarse antes.
En los tres deciles más bajos, con sueldos promedio inferiores a $ 25.000, el gobierno sostiene que el nuevo esquema permitiría jubilaciones mejores que las que habrían obtenido antes de la reforma de 2023. Ese es el núcleo social de la propuesta: no todos ganan con el retiro anticipado, pero quienes más lo necesitan tendrían una protección reforzada.
El diseño combina dos señales. Por un lado, mantiene la edad de 65 años como referencia del sistema. Por otro, reconoce que no todas las personas llegan a esa edad en las mismas condiciones. No es lo mismo un trabajador con empleo estable, salario alto y baja exigencia física que una persona con ingresos bajos, trabajos discontinuos, desgaste corporal y menor margen para elegir.
La discusión de fondo no es solo fiscal. Es también de justicia social. La reforma de 2023 ordenó números, pero trasladó parte del costo sobre trabajadores que muchas veces no pueden sostener cinco años más de actividad en condiciones reales. La nueva causal intenta corregir esa rigidez sin romper la arquitectura general del sistema.
El debate parlamentario deberá definir los detalles: requisitos finales, compatibilidad o no con actividad laboral, forma de cálculo del suplemento solidario, transición y alcance exacto de la causal. Ahí estará la verdadera disputa. Si el diseño queda demasiado restrictivo, puede terminar siendo una promesa de bajo impacto. Si queda demasiado abierto, crecerán los cuestionamientos fiscales.
