Después de más de 18 horas de debate, el Frente Amplio consiguió aprobar en general la primera Rendición de Cuentas del gobierno de Yamandú Orsi con los dos votos de Cabildo Abierto. Infancia, seguridad pública, educación y atención a las personas en situación de calle concentran buena parte de los nuevos recursos. La discusión está lejos de terminar: desde este martes comienza la votación de los 351 artículos y varias disposiciones volverán a exigir negociación política.
La Cámara de Diputados aprobó en general, por el margen mínimo posible, el proyecto de Rendición de Cuentas del gobierno de Yamandú Orsi. Fueron 50 votos afirmativos contra 49: los 48 diputados del Frente Amplio más Álvaro Perrone y Silvana Pérez Bonavita, de Cabildo Abierto. Partido Nacional, Partido Colorado, Partido Independiente e Identidad Soberana votaron en contra.
La sesión había comenzado a las 9 de la mañana del lunes 17 y terminó sobre las 3.30 de este martes 18. La aprobación general habilitó el siguiente paso, pero todavía no significa que la Rendición haya completado su trámite en Diputados: ahora comienza el tratamiento artículo por artículo y posteriormente el texto deberá pasar al Senado.
El resultado constituye una primera victoria parlamentaria importante para un gobierno que no tiene mayoría propia en la Cámara baja. También mostró un escenario político bastante más complejo que la clásica división entre oficialismo y oposición: Cabildo Abierto volvió a ocupar un lugar decisivo y la Coalición Republicana, pese a rechazar el proyecto en general, ya había adelantado su disposición a acompañar una cantidad importante de artículos por separado.
La discusión de fondo: dónde pone el Estado el dinero
La diputada frenteamplista Sylvia Ibarguren defendió el proyecto sobre tres pilares: diálogo político, sostenibilidad de las cuentas públicas y una mayor «vocación redistributiva», con énfasis en la justicia social y en reducir desigualdades estructurales. La definición resume, en buena medida, la disputa política que atravesó las más de 18 horas de sesión.
La Rendición prevé un incremento presupuestal global equivalente a unos US$ 81 millones dirigido principalmente a infancia, seguridad pública, educación y atención de las personas en situación de calle. De ese monto, unos US$ 50 millones ya estaban previstos en el Presupuesto Nacional y alrededor de US$ 31 millones se agregan principalmente para fortalecer y unificar las transferencias destinadas a niños y adolescentes.
El mayor esfuerzo está concentrado en infancia. El proyecto crea la Asignación Única para la Infancia y la Adolescencia y destina $ 1.257 millones en 2027, $ 1.711 millones en 2028 y $ 1.887 millones en 2029. Según las estimaciones oficiales, más de 50.000 niños y niñas ingresarían al nuevo régimen durante 2027 y, una vez plenamente implementado, el nuevo sistema podría reducir alrededor de 25% la pobreza entre los menores de 0 a 3 años. Para los niños nacidos desde enero de 2025, el Ministerio de Economía estima que las transferencias crecerán en promedio 84%.
Además se incorporan $ 50 millones para el INAU destinados a acogimiento familiar, atención de situaciones de violencia y adquisición de infraestructura. En seguridad, el proyecto prevé la incorporación de 300 policías, mejoras en movilidad, herramientas de identificación y monitoreo, fortalecimiento del sistema penitenciario y recursos para prevención y atención de la violencia de género.
La educación pública también recibe partidas destinadas, entre otros objetivos, al programa de alimentación de estudiantes de enseñanza media de ANEP, becas de la Universidad de la República y mejoras salariales para funcionarios de la UTEC. Para la atención de personas en situación de calle se asignan otros $ 200 millones desde 2027, con el propósito de complementar los refugios de emergencia con mecanismos de inclusión y autonomía.
El proyecto incorpora además una exoneración de IVA para materiales utilizados por cooperativas de vivienda. El Ejecutivo sostiene que todo este aumento se realiza manteniendo las metas fiscales establecidas, mediante reasignaciones presupuestales, racionalización de gastos y otras medidas de eficiencia.
Cabildo Abierto abrió la puerta de los 50 votos
El Frente Amplio llegó al Parlamento con 48 diputados y necesitaba dos votos adicionales. Los encontró exactamente donde los había encontrado en otras votaciones relevantes: Cabildo Abierto.
El acuerdo se cerró después de negociaciones entre el gobierno y la fuerza encabezada por Guido Manini Ríos. El Poder Ejecutivo aceptó modificar distintos puntos, entre ellos retirar las disposiciones que reasignaban recursos de funcionamiento de las Fuerzas Armadas y aumentar las exigencias vinculadas a la nueva asignación destinada a la infancia.
También hubo acuerdos vinculados con recursos para el Instituto Nacional de Rehabilitación, cooperativas de vivienda y el futuro tratamiento de una iniciativa sobre endeudamiento de las familias que incluya deudas con entes públicos. El gobierno asumió además el compromiso de contemplar en la próxima Rendición un incremento salarial para personal subalterno de las Fuerzas Armadas.
Cabildo Abierto dejó claro que ese entendimiento garantiza la aprobación general pero no significa un cheque en blanco para todo el articulado. Ese dato será central desde ahora.
Manini Ríos defendió este martes la decisión de sus legisladores y cuestionó que la discusión quede atrapada en cálculos electorales hacia 2029. Para el dirigente cabildante, el respaldo permitió mantener recursos para seguridad, cárceles y políticas sociales, aun a costa de profundizar su enfrentamiento político con blancos y colorados.
Durante la sesión ese quiebre quedó expuesto de manera particularmente gráfica. El diputado colorado Felipe Schipani ironizó sobre la cercanía de Perrone con el Frente Amplio y llegó a mostrarle una bandera frenteamplista. Detrás de la chicana quedó una diferencia política más profunda: Cabildo Abierto decidió negociar modificaciones y votar, mientras blancos, colorados e independientes resolvieron rechazar el proyecto en general.
Ganó la primera votación, pero ahora empieza otra negociación
La aprobación por 50 a 49 despejó el riesgo de que la Rendición se cayera antes siquiera de comenzar a discutir sus contenidos. Sin embargo, el camino parlamentario continúa abierto.
El proyecto contiene 351 artículos. Durante el tratamiento previo en comisión, 136 habían conseguido únicamente los votos del Frente Amplio, lo que anticipa que varias disposiciones necesitarán acuerdos adicionales en el plenario.
La Coalición Republicana cuestionó especialmente las proyecciones económicas del Ejecutivo, el panorama fiscal y el rumbo general del gobierno. La diputada nacionalista Fernanda Auersperg sostuvo que su desacuerdo no estaba limitado a una partida específica sino a la orientación global de la Rendición, mientras desde el Partido Colorado se plantearon cuestionamientos a las proyecciones de crecimiento y a cambios tributarios.
El gobierno respondió reivindicando que las metas fiscales continúan vigentes y que la nueva disponibilidad presupuestal está dirigida deliberadamente a sectores considerados prioritarios. La diferencia, por tanto, no es solamente contable. También expresa dos miradas sobre hacia dónde deben dirigirse los recursos públicos en un escenario fiscal estrecho.
Hay, además, una particularidad política que quedará más expuesta durante los próximos días. La Coalición Republicana rechazó el proyecto como conjunto, pero ya manifestó que acompañará diversas disposiciones cuando sean consideradas individualmente. La discusión artículo por artículo permitirá separar con mayor precisión qué diferencias son presupuestales, cuáles son ideológicas y cuáles pertenecen estrictamente a la confrontación política entre gobierno y oposición.
Para el Frente Amplio, superar la barrera de los 50 votos fue el primer objetivo. Ahora llega el tramo en el que deberá defender concretamente cada partida y cada reforma.
Y allí estará la verdadera discusión sobre la definición que atravesó toda la jornada: cuánto puede redistribuir el Estado, a quién decide priorizar y qué lugar ocupan la infancia, la educación, la seguridad y quienes viven en las situaciones de mayor vulnerabilidad.
