Argentina registró en 2025 el número más alto de sífilis desde el inicio de la serie oficial. El Boletín Epidemiológico Nacional notificó 46.799 casos y una tasa de 117,2 cada 100.000 habitantes. En paralelo, organizaciones especializadas advierten por la caída abrupta en la compra y distribución de preservativos, una herramienta básica de prevención que dejó de llegar a buena parte del territorio.
Argentina atraviesa una alerta sanitaria por el crecimiento sostenido de la sífilis. La cifra oficial más reciente marca un récord: durante 2025 se notificaron 46.799 casos en población general, con una tasa de incidencia de 117,2 casos cada 100.000 habitantes.
El dato surge del Boletín Epidemiológico Nacional correspondiente a la semana 13 de 2026, elaborado por el Ministerio de Salud argentino. El informe confirma que la enfermedad mantiene una tendencia ascendente desde 2011, con una aceleración marcada desde 2015. Durante la pandemia hubo una caída transitoria de las notificaciones, vinculada al impacto sobre el sistema sanitario, pero desde 2022 la curva volvió a subir con más fuerza.
En 2023 se superaron por primera vez los 30.000 casos anuales. Dos años después, en 2025, se alcanzó el valor más alto registrado hasta ahora.
El dato sanitario no aparece aislado. Llega en un contexto de recorte de políticas públicas de prevención, menor disponibilidad de preservativos gratuitos, menos campañas y advertencias de organizaciones vinculadas a la respuesta frente al VIH, las hepatitis virales, la tuberculosis y otras infecciones de transmisión sexual.
El médico sanitarista Leonel Tesler resumió el problema con una frase fuerte: “Hoy los preservativos son un artículo de lujo porque el Gobierno dejó de comprarlos y distribuirlos”. Más allá de la frase, los números respaldan la preocupación.
Una enfermedad que golpea sobre todo a jóvenes
El informe oficial muestra que la sífilis afecta especialmente a jóvenes y adultos jóvenes. De los 46.799 casos notificados en 2025, 35.497 correspondieron a personas de entre 15 y 39 años. Ese grupo concentró el 76% del total nacional.
La tasa más alta se observó entre los 20 y 24 años, con 290,6 casos cada 100.000 habitantes. En ese tramo etario, la diferencia por sexo también fue significativa: entre las mujeres de 20 a 24 años la tasa llegó a 366 cada 100.000, mientras que entre los varones fue de 218,2 cada 100.000.
El Ministerio de Salud argentino señala que parte del aumento se explica por una mayor circulación de la enfermedad, pero también por una mejora en la vigilancia, la notificación y el diagnóstico. La incorporación de nuevos efectores, la capacitación de equipos de salud y el uso de pruebas rápidas permitieron captar casos que antes podían quedar fuera del registro.
Ese matiz es importante. No todo el aumento responde únicamente a más contagios. También hay más detección. Pero el récord de casos, combinado con el debilitamiento de herramientas preventivas, vuelve más grave el escenario.
Las regiones más afectadas
El aumento no golpea igual en todo el país. En 2025, la región Sur presentó la tasa más alta, con 159,8 casos cada 100.000 habitantes. Le siguió Cuyo, con 137,5, y el NEA, con 133,0.
El NOA registró una tasa de 111,7 cada 100.000 habitantes y la región Centro quedó en 109,4, por debajo del promedio nacional, aunque igualmente con niveles altos. El promedio de Argentina fue de 117,2 casos cada 100.000 habitantes.
La distribución territorial muestra que el problema no puede leerse solo desde Buenos Aires ni desde los grandes centros urbanos. La sífilis está creciendo en distintas regiones, con comportamientos propios y con necesidades de respuesta sanitaria adaptadas a cada territorio.
Preservativos: de millones distribuidos a casi nada
El punto más sensible de la discusión es la prevención. Según un análisis de Chequeado sobre la ejecución física de Presupuesto Abierto, en 2023 se distribuyeron 22,7 millones de preservativos desde el Estado nacional argentino. En 2024 la cifra cayó a 3,8 millones. En 2025, la ejecución informada fue cero.
Fundación Huésped también alertó sobre el deterioro de la respuesta pública. En su análisis presupuestal sostuvo que 2025 fue un año sin compras de preservativos y con faltantes en distintas zonas del país. Al tercer trimestre, los datos oficiales mostraban apenas 832 preservativos distribuidos.
La caída es brutal. De 22,7 millones en 2023 a 3,8 millones en 2024, y luego a una distribución prácticamente paralizada en 2025. En una enfermedad prevenible, diagnosticable y curable, cortar o demorar el acceso a preservativos no es un detalle administrativo: es una decisión con consecuencias sanitarias.
La situación también alcanza a los materiales educativos. Fundación Huésped señaló que los folletos y materiales de prevención pasaron de 275.565 unidades en 2023 a cero en 2025. Sin preservativos, sin campañas sostenidas y con menos presencia territorial, la prevención queda librada al bolsillo y a la información que cada persona pueda conseguir por su cuenta.
No es un lujo: es salud pública
La sífilis se transmite principalmente por contacto sexual y puede cursar con síntomas leves, lesiones que desaparecen o directamente sin señales visibles. Por eso el diagnóstico temprano es clave. También lo es el acceso a preservativos, testeos y tratamiento oportuno.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que la sífilis es prevenible y curable. La Organización Panamericana de la Salud también viene alertando por el crecimiento regional de las infecciones de transmisión sexual. En 2024 estimó 4,2 millones de nuevos casos de sífilis en las Américas, con una concentración muy fuerte en América Latina y el Caribe.
Argentina no está fuera de ese contexto regional. Pero la diferencia la marca la respuesta del Estado. Frente a una curva ascendente, la política pública debería reforzar prevención, campañas, diagnóstico, distribución territorial de insumos y tratamiento. El camino elegido por la gestión nacional va en sentido contrario.
La Ley 25.673 reconoce el derecho a la atención gratuita en salud sexual y reproductiva, incluyendo métodos anticonceptivos y prestaciones vinculadas a la prevención. La Ley 27.675 también establece una respuesta integral frente al VIH, las hepatitis virales, la tuberculosis y otras infecciones de transmisión sexual, con acceso universal y gratuito a herramientas de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Por eso el preservativo no puede tratarse como mercancía de lujo ni como gasto prescindible. Es una herramienta sanitaria básica. Su ausencia golpea más fuerte a quienes dependen del sistema público, a jóvenes, a sectores populares y a personas que no pueden pagar de forma permanente métodos de prevención.
El costo de desarmar la prevención
El récord de sífilis en Argentina deja una señal clara: las infecciones de transmisión sexual no se enfrentan con discursos de ajuste ni con abandono estatal. Se enfrentan con información, acceso, campañas, equipos de salud, pruebas rápidas, tratamiento y preservativos disponibles.
Los 46.799 casos notificados en 2025 son más que una cifra epidemiológica. Son el resultado de una curva que crece desde hace años, de una población joven especialmente expuesta y de una política de prevención debilitada en el momento en que más se necesitaba reforzarla.
Fuentes:
Boletín Epidemiológico Nacional, semana 13 de 2026, Ministerio de Salud de Argentina
Chequeado
Fundación Huésped
Organización Panamericana de la Salud
Organización Mundial de la Salud
Ley 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable
Ley 27.675 de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis Virales, Tuberculosis e ITS
