Mientras parte de la izquierda uruguaya consume sus energías discutiendo quién es más “zurdo” o haciendo fila para criticar al gobierno que ella misma votó, una poderosa corriente libertaria hace algo bastante más concreto: financia empresas, conecta grandes fortunas con proyectos políticos, desarrolla tecnología, construye redes de influencia y experimenta con nuevas formas de gobierno que luego busca convertir en modelos exportables
Próspera es una jurisdicción especial de gestión privada que comenzó a desarrollarse en 2017 en Roatán, Honduras, a partir del marco legal de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico, que habilitaba territorios con amplias facultades administrativas, fiscales y regulatorias dentro del Estado hondureño. El proyecto fue impulsado por Honduras Próspera Inc., encabezada por el empresario venezolano-estadounidense Erick Brimen, y recibió apoyo de inversores vinculados al ecosistema libertario y tecnológico internacional, entre ellos Pronomos Capital, fondo fundado por Patri Friedman —nieto de Milton Friedman— y respaldado por figuras como Peter Thiel y Marc Andreessen; más tarde también se incorporó Coinbase Ventures. Su propuesta consiste en ofrecer a empresas y residentes un entorno con impuestos muy inferiores a los habituales, trámites digitalizados, regulaciones propias, mecanismos particulares para resolver controversias y la posibilidad, en determinadas actividades, de acogerse a marcos regulatorios reconocidos por la propia jurisdicción. Próspera no funciona solamente como una zona franca ni como un desarrollo inmobiliario: se presenta como una “plataforma de gobernanza” capaz de diseñar un paquete completo de reglas, fiscalidad, administración y servicios para atraer capital, compañías tecnológicas y residentes, bajo la idea libertaria de que las jurisdicciones también deberían competir entre sí para ofrecer mejores condiciones. Dentro de ese ecosistema se instalaron o desarrollaron proyectos vinculados a biotecnología, terapias génicas experimentales, longevidad, criptomonedas, inteligencia artificial, robótica, fabricación automatizada y nuevas formas de organización empresarial. Actualmente su operación territorial consolidada está en Honduras, principalmente en Roatán, aunque sus responsables han dejado claro que el objetivo es convertir el modelo en un producto exportable: Próspera ha anunciado planes y conversaciones para extender su plataforma a otros territorios de África, América Latina y Estados Unidos, mientras actores asociados a su ecosistema, como Infinita, han mencionado expresamente a Uruguay, Paraguay, Argentina y El Salvador entre los países que consideran atractivos para futuras experiencias. Su finalidad declarada es atraer inversión e innovación reduciendo impuestos y regulaciones; su dimensión política es más profunda, porque busca demostrar que funciones tradicionalmente reservadas al Estado —desde la regulación económica hasta parte de la administración, la justicia contractual y la organización territorial— pueden ser diseñadas y gestionadas bajo una lógica privada y luego reproducidas en otros países.
Una jurisdicción donde también se diseñan las reglas
La estructura tributaria permite medir hasta dónde llega el experimento. Según la documentación oficial de Próspera, una empresa paga un impuesto efectivo equivalente al 1% de sus ingresos brutos, las personas físicas un 5%, el gravamen efectivo sobre ventas minoristas es 2,5% y existe un impuesto del 1% sobre el valor de la tierra. La plataforma permite registrar empresas digitalmente, cuenta con registros propios, administración tributaria, mecanismos particulares de arbitraje y ofrece “elección regulatoria” para determinadas actividades. Su sitio institucional resume el concepto de forma directa: crea zonas con leyes, regulaciones e impuestos particulares y busca asociarse con gobiernos para implementar su marco de gobernanza.
La experimentación tecnológica forma parte del negocio. En Roatán funcionan actividades de biotecnología, criptomonedas y fabricación avanzada; Próspera promociona tratamientos génicos disponibles bajo su régimen regulatorio y asegura que su sistema puede acelerar los tiempos de investigación y comercialización de medicamentos. Infinita, uno de los proyectos desarrollados dentro de ese ecosistema, reúne empresarios e inversores vinculados a longevidad y biotecnología y plantea expresamente la búsqueda de territorios donde esas actividades puedan desarrollarse bajo reglas más flexibles.
El modelo terminó enfrentado con el Estado que lo hizo posible. En septiembre de 2024 la Corte Suprema hondureña declaró inconstitucional el marco legal de las ZEDE, al considerar que afectaba disposiciones fundamentales de la Constitución. Próspera continuó operando y sus sociedades promovieron contra Honduras un arbitraje ante el CIADI, organismo del Banco Mundial. El reclamo fue conocido inicialmente por una cifra cercana a US$10.800 millones y el expediente ARB/23/2 permanece abierto; el registro oficial del CIADI informa actualmente que el procedimiento está suspendido hasta el 30 de septiembre de 2026 por acuerdo de las partes.
La disputa hondureña resume una de las cuestiones centrales del modelo: inversores privados ingresan bajo un régimen que les concede estabilidad fiscal y regulatoria por décadas y, cuando un gobierno posterior intenta modificarlo, el conflicto puede trasladarse desde el Parlamento y la Justicia nacional hacia mecanismos internacionales de protección de inversiones. Próspera funciona así simultáneamente como territorio, empresa, régimen jurídico y demostración práctica de una idea política: conseguir dentro de un Estado espacios donde una parte significativa de las reglas pueda quedar protegida de los cambios políticos posteriores.
Uruguay ya fue explorado
Uruguay no aparece solamente como una posibilidad mencionada desde Honduras. En julio de 2025, la Universidad de Montevideo publicó una entrevista al economista uruguayo Mathías Jiménez, graduado de esa institución, doctorado en Economía en Stanford y empleado de Amazon, quien contó que había evaluado crear una “charter city” en Uruguay. Jiménez explicó que contactó directamente a Pronomos Capital, el fondo de Silicon Valley fundado por Patri Friedman, y que comenzó a “tantear el terreno” mientras intentaba presentar Uruguay como posible destino y hablaba con profesionales y con empresas como Zonamerica. El proyecto quedó en suspenso cuando ingresó a Amazon.
El dato es relevante porque Pronomos no es un fondo externo al fenómeno: incluye a Honduras Próspera dentro de su cartera y la define como la primera “startup city” moderna en funcionamiento. Su misión declarada consiste en trabajar con ciudadanos, Estados y desarrolladores para modificar leyes e instituciones y construir nuevas ciudades. Cuando desde Uruguay se buscó explorar una charter city, el contacto elegido fue precisamente uno de los fondos especializados en financiar este tipo de jurisdicciones.
Existe además un antecedente uruguayo que conecta varias décadas de esta historia. Orlando Dovat contó que, junto con Daniel Carriquiry y el consultor estadounidense Mark Frazier, elaboró el proyecto aprobado en 1990 que dio origen a la experiencia posteriormente consolidada como Zonamerica. Frazier permaneció vinculado durante décadas al movimiento internacional de zonas económicas especiales y ciudades libres y en julio de 2026 fue entrevistado por la Free Cities Foundation dentro de Próspera. Allí calificó el régimen uruguayo que permitió desarrollar Zonamerica como un punto de referencia de aquella generación de zonas especiales y explicó su estrategia para impulsar nuevos proyectos: lograr que países o territorios compitan por recibirlos ofreciendo tierra, reformas y mejores condiciones regulatorias.
La relación no termina allí. Niklas Anzinger, fundador de Infinita, mencionó a Uruguay junto con Paraguay, Argentina y El Salvador al hablar de lugares donde podría expandirse su proyecto. La secuencia ya contiene hechos concretos: Uruguay fue señalado como destino posible desde el ecosistema instalado en Próspera, un economista uruguayo contactó a Pronomos para explorar una charter city, Zonamerica participó de aquellas conversaciones y una figura involucrada en los orígenes del parque franco uruguayo terminó décadas después intercambiando experiencias dentro de Próspera.
Del laboratorio territorial a la construcción política
Próspera pertenece a un universo mayor de organizaciones que trabajan sobre un mismo objetivo desde lugares diferentes. Pronomos financia nuevas jurisdicciones; Free Cities Foundation difunde el concepto; Students for Liberty forma activistas; Atlas Network financia, capacita y conecta centros de pensamiento orientados al libre mercado. Una conexión institucional con el origen de las ZEDE hondureñas aparece en Alejandro Chafuen, presidente de Atlas Network durante casi tres décadas, quien fue designado integrante del Comité para la Adopción de Mejores Prácticas, organismo creado para intervenir en la estructura de las ZEDE. Su nombre figura oficialmente en el Decreto 368-2013 aprobado por el Congreso hondureño.
Argentina muestra cómo trabaja esa red antes y después de una elección. Atlas Network sostiene que organizaciones asociadas llevaban décadas preparando las condiciones para las reformas posteriormente impulsadas por Javier Milei. Fundación Libertad y Progreso produjo manuales de políticas públicas dirigidos a contribuyentes, periodistas y responsables políticos sobre reducción del gasto, reformas estatales, impuestos y regulación. En 2025 la propia Atlas escribió que la elección de Milei había sido el “catalizador”, mientras sus socios llevaban décadas construyendo las bases de esa transformación. Otro documento de Atlas afirma que desde 2012 destinó alrededor de US$650.000 a Fundación Libertad y Progreso y vincula el trabajo de esa organización con reformas de desregulación, privatización y reducción del aparato estatal.
Brasil ofrece otro ejemplo del método. En 2015 Atlas Network destacó el papel de Estudantes Pela Liberdade en el Movimento Brasil Livre, que encabezó grandes movilizaciones contra Dilma Rousseff. La propia Atlas informó que numerosos integrantes del MBL habían pasado por su Atlas Leadership Academy, donde recibieron formación en definición de objetivos, comunicación, construcción de audiencias y estrategias para producir impacto político. Aquel movimiento participó luego del proceso que reorganizó la derecha brasileña y parte de ese espacio apoyó la llegada de Jair Bolsonaro al poder, mientras Paulo Guedes, referente del liberalismo económico brasileño y fundador del Instituto Millenium, terminó convertido en principal asesor económico y posteriormente ministro de Economía de Bolsonaro.
El esquema no necesita que Próspera financie una campaña electoral. La estructura funciona por especialización: unos aportan capital, otros forman cuadros, otros elaboran políticas públicas, otros producen contenidos y redes de comunicación, otros crean instituciones y Próspera ofrece un territorio donde parte de ese programa puede ensayarse. Atlas Network informa que invierte actualmente más de US$10 millones anuales en proyectos de organizaciones de su red, mantiene cerca de 500 socios internacionales y ofrece capacitación, consultoría, financiamiento, premios y encuentros regionales.
En ese contexto adquiere sentido la estrategia que Mark Frazier describió desde Próspera en 2026: no elegir primero un territorio e intentar convencer después al gobierno, sino convertir el proyecto en un premio por el que diferentes jurisdicciones compitan ofreciendo tierras y reformas. El objetivo ya no consiste únicamente en persuadir a un gobierno para bajar impuestos; consiste en desarrollar modelos regulatorios completos, demostrar que funcionan, conseguir capital para reproducirlos y encontrar Estados dispuestos a abrirles espacio.
Mientras buena parte de la izquierda regional sigue concentrada en sus disputas internas, esta corriente trabaja sobre horizontes de décadas: universidades, formación política, think tanks, empresarios, tecnología, fondos de inversión, legislación, comunicación y territorio. Próspera permite observar el resultado cuando esas piezas llegan a encontrarse en un mismo lugar. Y Uruguay, lejos de ser un espectador completamente ajeno, ya apareció en las conversaciones, experiencias y proyectos de quienes pretenden extender ese modelo.
Foto ; El Edificio Beta de Próspera, centro operativo de la ZEDE: Autor ; Wikimedia, sin datos de autoría
