El cofundador de PayPal, primer inversor externo de Facebook y figura clave de Palantir desembolsó una cifra cercana o superior a los US$ 10 millones en Maldonado. La residencia, pensada con criterios de seguridad, privacidad y autonomía, se suma a una mansión de US$ 12 millones en Buenos Aires y al antecedente de un proyecto rechazado en Wānaka por su impacto sobre un paisaje protegido.
Cinco terrenos, hormigón reforzado y una residencia preparada para contingencias
Peter Thiel, uno de los nombres más influyentes del poder tecnológico global, compró cinco terrenos o padrones dentro del complejo Fasano Las Piedras, en Maldonado, por una cifra informada entre cercana y superior a los US$ 10 millones. En ese predio ya avanza una residencia privada de alta gama, presentada por medios locales y regionales como una construcción con fuerte orientación a la seguridad, la privacidad y la autosuficiencia.
La vivienda proyectada tendrá cinco dormitorios, estructuras de hormigón reforzado, cámaras frigoríficas, áreas técnicas y espacios preparados para enfrentar contingencias, emergencias o períodos prolongados de funcionamiento independiente. No se trata solamente de una casa de lujo en Punta del Este. La descripción disponible habla de una residencia pensada para resistir, almacenar, aislarse y operar con autonomía frente a escenarios de crisis.
La operación uruguaya no aparece aislada. Semanas antes se había conocido que Thiel también adquirió una mansión en Barrio Parque, Buenos Aires, por unos US$ 12 millones. La propiedad está ubicada en Dardo Rocha al 2900, tiene más de 1.600 metros cuadrados, seis dormitorios, amplios salones y cava de vinos. La compra se conoció en medio de su presencia en Argentina y de su reunión con Javier Milei en la Casa Rosada.
El 23 de abril de 2026, la Presidencia argentina informó que Milei recibió a Thiel en Casa Rosada junto al canciller Pablo Quirno. También estuvieron presentes Matt Danzeisen, gestor de cartera de Thiel Capital LLC, y Matías Van Thienen, socio de Founders Fund. La reunión volvió a colocar en primer plano la cercanía ideológica entre el presidente argentino y un sector del capital tecnológico estadounidense vinculado a la desregulación, los datos, la inteligencia artificial, la defensa y las tecnologías de vigilancia.
Thiel no es un inversor más. Nacido en Frankfurt, criado en Estados Unidos y con 58 años, construyó una fortuna estimada en torno a los US$ 27.000 millones. Cofundó PayPal en 1998, invirtió US$ 500.000 en Facebook en 2004 y fue su primer inversor externo. También cofundó Palantir Technologies en 2003, empresa de análisis de datos con contratos con agencias estatales, defensa, inteligencia y el gobierno de Estados Unidos. Su fondo Founders Fund ha invertido en compañías como SpaceX, Airbnb y otras firmas centrales del ecosistema de Silicon Valley.
Ese perfil importa para entender la noticia. La compra de terrenos en Maldonado no es solo una operación inmobiliaria de lujo. Forma parte de una conducta cada vez más visible entre sectores de la élite tecnológica: construir refugios privados, diversificar residencia y patrimonio, buscar territorios estables, adquirir propiedades de baja exposición pública y levantar espacios capaces de funcionar con alta seguridad y autonomía.
Fasano Las Piedras: lujo cerrado, baja densidad y el este uruguayo como refugio patrimonial
Fasano Las Piedras es uno de los complejos más exclusivos del este uruguayo. Está ubicado en Maldonado, en una zona conectada con La Barra, José Ignacio y la península de Punta del Este. El desarrollo ocupa unas 480 hectáreas, bordea el arroyo Maldonado por más de tres kilómetros y combina lotes residenciales, casas privadas, hotelería de alta gama y espacios naturales preservados.
El emprendimiento fue desarrollado por JHSF, empresa brasileña que cotiza en bolsa y controla el Grupo Fasano. El proyecto tiene alrededor de 15 años y fue diseñado por el arquitecto Isay Weinfeld junto a la arquitecta Carolina Proto, referente de las nuevas residencias y del proyecto Fasano Peninsula previsto para el ex hotel Conrad de Punta del Este.
Dentro del predio funciona La Locanda Fasano, con 10 suites, 28 bungalows, dos villas, dos restaurantes y spa. El complejo también ofrece cancha de golf diseñada por Arnold Palmer, centro ecuestre, Club de Polo con Nacho Figueras como embajador, piscina integrada entre las piedras y tres kilómetros de playa privada sobre el arroyo Maldonado. La marca Fasano, además, ya abrió en Nueva York y proyecta presencia en Londres, Milán, Cerdeña, Cascais y Miami.
La clave del modelo es la exclusividad. Un ejecutivo de JHSF definió el proyecto por la posibilidad de acceder a un espacio reservado para muy pocos. Carolina Proto explicó en entrevistas anteriores que quien compra allí busca pertenecer al universo Fasano y valora tener una casa de 1.000 metros cuadrados sin ocuparse de la gestión cotidiana, porque accede a los servicios del hotel.
El loteo fue pensado para que las casas se pierdan en la amplitud del terreno. Ninguna construcción debería superar la altura de los árboles, una condición que refuerza la integración visual con el paisaje, pero también la privacidad de los propietarios. Según datos del sector inmobiliario citados por medios argentinos, el 90% de los compradores son brasileños y europeos que buscan en Sudamérica una tercera o cuarta casa para usarla una vez al año.
La llegada de Thiel a Fasano Las Piedras se inscribe en una tendencia regional. Uruguay aparece cada vez más como destino de grandes patrimonios que buscan estabilidad, baja exposición, beneficios impositivos, seguridad jurídica, estilo de vida y desarrollos cerrados de alto nivel. En ese mismo mapa se mencionan otros empresarios tecnológicos vinculados al real estate uruguayo, entre ellos Paolo Ardoino, CEO de Tether, y Pierpaolo Barbieri, fundador de Ualá y director ejecutivo de Greenmantle.
El relato inmobiliario presenta esa llegada de capitales como oportunidad. Pero también abre una discusión de fondo: qué tipo de país se construye alrededor de enclaves de lujo, casas invisibles, seguridad privada, baja densidad para pocos y paisajes convertidos en refugios patrimoniales de una élite global. Uruguay puede atraer inversión, pero también debe mirar con atención qué queda adentro y qué queda afuera de ese modelo.
El antecedente de Nueva Zelanda: ciudadanía excepcional, 193 hectáreas y un proyecto rechazado
La operación en Punta del Este tiene un antecedente directo en Nueva Zelanda. Thiel obtuvo la ciudadanía neozelandesa en 2011 por una vía excepcional, pese a no cumplir los requisitos ordinarios de residencia. Documentos oficiales del Departamento de Asuntos Internos de Nueva Zelanda señalan que solicitó la ciudadanía en enero de 2011 y que fue aprobada por decisión ministerial el 30 de junio de ese año bajo la sección 9(1)(c) de la Ley de Ciudadanía de 1977, una cláusula vinculada a circunstancias excepcionales y beneficio positivo para el país.
El punto que provocó mayor controversia pública fue la cantidad de días que había pasado en Nueva Zelanda antes de obtener la ciudadanía. Investigaciones periodísticas y documentos liberados tras pedidos de acceso a la información señalaron que Thiel había estado apenas 12 días en el país, distribuidos en cuatro viajes. La vía normal exigía 1.350 días de residencia durante los cinco años previos a la solicitud.
Años después, Thiel buscó construir una residencia-lodge de lujo en Damper Bay, cerca de Wānaka, en la Isla Sur. La operación se realizó a través de Second Star Ltd, empresa vinculada al empresario. En 2015 compró un terreno de 193 hectáreas por US$ 13,5 millones. El proyecto se ubicaba sobre la ruta Wānaka-Mt Aspiring Road, frente a Lake Wānaka y cerca de Glendhu Bay, a unos siete kilómetros del centro de Wānaka.
El diseño fue encargado al estudio japonés Kengo Kuma & Associates, conocido por el Estadio Olímpico de Tokio. La propuesta incluía un complejo de cuatro edificios con techos verdes, cubiertos de vegetación, pensados para integrarse a la ladera. Distintas fuentes describieron una construcción de gran escala, de hasta 330 metros de largo, con capacidad para alojar hasta 30 personas, piscinas, bibliotecas, spa, ventanales de uno y dos pisos, áreas de servicio y un edificio o espacio de meditación que luego fue retirado por los abogados del solicitante.
El problema central no fue únicamente la idea de un “búnker”. La causa del rechazo fue urbanística, paisajística y ambiental. El proyecto se ubicaba en un área considerada Outstanding Natural Landscape, una categoría de paisaje natural destacado en la planificación territorial local. En agosto de 2022, una comisión independiente del Queenstown Lakes District Council rechazó el permiso. La decisión sostuvo que el edificio era demasiado grande, demasiado largo, visible desde una senda pública y “inapropiadamente dominante” para ese paisaje protegido.
También hubo oposición de organizaciones ambientales y actores locales, entre ellos Longview Environmental Trust y Upper Clutha Environmental Society. Upper Clutha Tracks Trust se mantuvo neutral o pidió condiciones específicas. El proyecto iba a ser visible desde el sendero público Glendhu Bay Track, algo central en el rechazo. Los comisionados señalaron que partes sustanciales de la propuesta quedarían a la vista de forma frecuente y directa, reforzando una escala de desarrollo incompatible con el área protegida.
