Empresarios y transportistas autoconvocados paran este lunes contra la nueva Guía Electrónica de Carga del MTOP. La medida prevé concentraciones, caravanas y cortes intermitentes en rutas y accesos a Montevideo. El sindicato de trabajadores del sector no adhiere y defiende la herramienta como un paso hacia mayor formalización.
El conflicto por la nueva Guía Electrónica de Carga llega este lunes 8 de junio a las rutas. Sectores empresariales del transporte de carga y grupos de camioneros autoconvocados resolvieron paralizar actividades y realizar movilizaciones en distintos puntos del país, con posibles demoras, caravanas y cortes intermitentes en rutas nacionales y accesos a Montevideo.
La protesta se presenta como rechazo a la herramienta impulsada por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, que busca registrar en formato digital datos vinculados al vehículo, el trayecto, la mercadería transportada, el origen, el destino y otros elementos básicos de la operación. Para los convocantes, el nuevo sistema suma trámites, posibles sanciones y costos operativos en un sector ya golpeado por el precio del gasoil.
Pero el conflicto tiene una particularidad política y laboral importante: no se trata de un paro de trabajadores. El Sindicato Único de Trabajadores del Transporte de Carga y Ramas Afines tomó distancia de la medida patronal y respaldó la implementación de la guía electrónica, al considerar que puede ayudar a ordenar una actividad marcada por altos niveles de informalidad y falta de controles suficientes.
Una pulseada por control, datos y formalización
La Guía Electrónica de Carga forma parte de una política de modernización del control del transporte en rutas nacionales. El MTOP sostiene que la herramienta permitirá mejorar la trazabilidad de las cargas, ordenar la información del sector y avanzar hacia un sistema más transparente, con gestión en línea mediante plataforma web y aplicación móvil.
Desde la cartera se aclaró que no hay una fecha fijada para comenzar la fiscalización, que en la etapa actual no se están aplicando multas por no portar la guía y que el sistema no tendrá costo para las empresas. También se informó que el formulario será simplificado y se compondrá de siete elementos esenciales: empresa de transporte, dador de carga, chofer, equipo utilizado, origen, destino y rubro, con peso y precio de referencia del flete.
El gobierno también sostiene que la digitalización no aparece de golpe. Según la información oficial, más del 70% de las 6.000 empresas inscriptas en el MTOP ya realizó trámites digitales durante 2025. Desde esa mirada, la guía no debería ser leída como una carga imposible, sino como parte de un proceso de formalización y control de una actividad clave para la economía nacional.
El reclamo empresarial y el costo de llevar la presión a las rutas
Del lado de los transportistas autoconvocados y parte de las gremiales empresariales, el reclamo apunta a que el sistema sería complejo, duplicaría controles ya existentes y trasladaría al transportista responsabilidades que, según sostienen, deberían recaer sobre otros actores de la cadena logística, como los cargadores.
También aparece el precio del gasoil como elemento de malestar. Las gremiales señalan que el aumento del combustible incide directamente sobre los costos de los fletes y achica los márgenes de una actividad donde conviven empresas grandes, medianas, pequeñas y trabajadores que dependen de la continuidad operativa.
Ese reclamo puede existir y debe ser escuchado. Pero otra cosa distinta es convertir rutas y accesos en herramienta de presión sobre la población. Las medidas anunciadas prevén concentraciones en distintos puntos del país, cortes temporales, caravanas y enlentecimientos. En Florida, por ejemplo, se informó una concentración en la intersección de las rutas 5 y 12 desde la mañana. En Montevideo y sus accesos también se esperan demoras.
El punto de fondo no es negar la negociación. El punto de fondo es distinguir entre un problema real de implementación, que puede corregirse con diálogo técnico, y una reacción corporativa contra una política pública destinada a ordenar, transparentar y controlar mejor un sector estratégico.
El sindicato no acompaña la medida patronal
La posición del SUTCRA marca una diferencia central. El sindicato que reúne a trabajadores del transporte de carga no adhiere al paro y defendió la Guía Electrónica de Carga como una herramienta favorable a la formalización. Desde su perspectiva, el registro digital puede ayudar a combatir prácticas informales, mejorar el control de los viajes y ordenar un sistema donde muchas operaciones quedan fuera de la visibilidad estatal.
Esa diferencia no es menor. En muchos conflictos se intenta presentar como “paro del transporte” lo que en realidad es una medida impulsada por patronales o sectores empresariales. En este caso, la distinción importa: los trabajadores organizados no aparecen encabezando la protesta contra la guía, sino tomando distancia de una movilización que busca frenar o condicionar una herramienta de control.
La Intergremial de Transporte Profesional de Carga, por su parte, resolvió mantener el diálogo con el MTOP y dejó en libertad de acción a sus gremiales para adherir o no a la movilización. También planteó reparos operativos y anunció que evaluará avances en una nueva asamblea prevista para el 25 de junio.
