El gobierno de Santiago Peña anunció un acuerdo con Taiwán para desarrollar un centro de inteligencia artificial que podría llegar a consumir 1.000 megavatios. La promesa tecnológica abre una discusión de fondo: qué gana Paraguay, quién controla la infraestructura y cuánto puede costarle a su sistema eléctrico.
Un salto tecnológico presentado desde el entusiasmo oficial
Paraguay y Taiwán anunciaron un acuerdo para avanzar en la creación de un Centro de Cómputo de Inteligencia Artificial Soberana, un proyecto que el presidente Santiago Peña presentó como parte de una estrategia para ubicar al país sudamericano en el mapa global de la inteligencia artificial.
La fórmula oficial combina dos elementos: tecnología taiwanesa y energía paraguaya. Desde el Gobierno se sostiene que la iniciativa puede transformar el excedente eléctrico en valor agregado, atraer inversiones y construir una plataforma regional para servicios digitales, procesamiento de datos e inteligencia artificial.
El Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación de Paraguay informó que el proyecto comenzaría con una primera etapa de 10 megavatios. Luego podría ampliarse a 100 megavatios y, en una fase final, alcanzar los 1.000 megavatios, es decir, un gigavatio de potencia.
Esa escala explica la dimensión política del anuncio. No se trata solamente de instalar servidores. El proyecto toca temas estratégicos: energía, datos públicos, infraestructura digital, soberanía tecnológica, empleo calificado y relación geopolítica con Taiwán.
La energía aparece como el punto más sensible
La principal advertencia surge del consumo eléctrico. Un centro de datos de gran escala necesita suministro permanente, refrigeración, estabilidad de red y capacidad de respaldo. Si el proyecto alcanza 1.000 megavatios, la demanda sería comparable a una porción enorme de la generación hidroeléctrica disponible en Paraguay.
Medios paraguayos señalaron que esa potencia equivaldría aproximadamente a una turbina y media de Itaipú. La comparación no es menor: Itaipú es uno de los pilares energéticos de Paraguay y una de las principales ventajas económicas del país.
El problema es que ese margen eléctrico no es infinito. La demanda interna paraguaya viene creciendo y la Administración Nacional de Electricidad informó este año un aumento importante del consumo. Ese crecimiento ya presiona sobre el excedente que históricamente Paraguay pudo vender o ceder a Brasil.
En ese contexto, especialistas advierten que convertir al país en sede de emprendimientos electrointensivos puede generar una ganancia rápida para algunos sectores, pero también dejar costos estructurales para hogares, pequeñas empresas y usuarios comunes si el sistema debe importar energía más cara o invertir de urgencia en nueva generación.
Valor agregado, empleo real y control de los datos
El otro debate pasa por el tipo de desarrollo que puede dejar una infraestructura de esta magnitud. Un centro de datos puede ser una oportunidad si se integra a una política pública sólida: formación técnica, investigación local, empresas nacionales, universidades, normas claras, control democrático de los datos y beneficios económicos distribuidos.
Sin ese marco, el riesgo es otro: que Paraguay aporte tierra, energía barata e infraestructura básica, mientras la mayor parte del equipamiento, la tecnología crítica, el financiamiento y la renta estratégica quedan fuera del país.
Luis Benítez, referente de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial, cuestionó la falta de capital humano suficiente para sostener un proyecto de esa escala. También advirtió que la producción de semiconductores requiere capacidades industriales y científicas que Paraguay aún no tiene desarrolladas en masa.
El gobierno respondió que el acuerdo con Taiwán permitirá acelerar ese proceso y que la formación de profesionales ya está en marcha. La discusión, sin embargo, sigue abierta: no alcanza con atraer una inversión de alto impacto si el país no define antes qué parte de la cadena tecnológica quiere controlar, qué datos van a procesarse, con qué reglas, bajo qué supervisión pública y con qué costo energético para la población.
Fuentes
- Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación de Paraguay: anuncio sobre el Centro de Cómputo de Inteligencia Artificial Soberana con Taiwán.
