Por indicación del presidente Yamandú Orsi, el canciller Mario Lubetkin anunció el inicio del proceso para que ciudadanos chinos puedan ingresar a Uruguay sin visa. La medida responde a la exención otorgada por China a los uruguayos y busca abrir una nueva puerta para un sector clave de la economía nacional.
El gobierno uruguayo dio un paso político y económico relevante en su relación con China. Durante la despedida del embajador chino Huang Yazhong, el canciller Mario Lubetkin anunció el inicio del proceso para que los ciudadanos chinos puedan ingresar a Uruguay sin necesidad de visa.
La decisión fue comunicada por indicación del presidente Yamandú Orsi y se presenta en clave de reciprocidad diplomática: China ya había resuelto permitir el ingreso sin visa de ciudadanos uruguayos por estadías cortas, una medida que comenzó a regir en 2025 y que luego fue prorrogada hasta fines de 2026.
El anuncio no significa que la eliminación de la visa ya esté vigente. Lo que comienza ahora es el proceso formal para modificar el régimen actual. Ese punto es importante: hoy los ciudadanos chinos con pasaporte común todavía necesitan visa para ingresar a Uruguay, salvo excepciones específicas, por ejemplo si cuentan con visa vigente de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o la Unión Europea y cumplen con las condiciones de ingreso previstas
Una señal política hacia China
La medida se inscribe en una relación bilateral que el gobierno de Orsi viene colocando en un lugar estratégico. En febrero de 2026, durante la visita de Estado del presidente uruguayo a China, ambos gobiernos firmaron una declaración conjunta para profundizar la Asociación Estratégica Integral entre los dos países.
Ese documento incluyó áreas de cooperación como educación, innovación tecnológica, cultura, turismo y salud. También dejó establecido el agradecimiento uruguayo por el acceso sin visa de ciudadanos uruguayos a China para estadías cortas.
El nuevo anuncio de Cancillería debe leerse dentro de ese mismo camino. Uruguay no solo responde a una medida adoptada por Beijing, sino que también busca colocarse con mayor inteligencia frente a uno de los mercados más grandes del mundo. En un país de escala pequeña, con necesidad de diversificar ingresos, mercados y vínculos internacionales, facilitar el turismo chino puede tener un impacto superior al estrictamente migratorio.
Turismo, divisas y desarrollo
El turismo sigue siendo uno de los sectores más sensibles para la economía uruguaya. En 2025, Uruguay recibió 3,6 millones de visitantes, con ingresos por 2.040 millones de dólares, según datos oficiales. El gasto turístico aumentó 16,6% respecto a 2024 y confirmó el peso del sector en la generación de divisas, empleo, actividad hotelera, gastronomía, transporte y servicios.
Hasta ahora, el turismo receptivo uruguayo mantiene una fuerte dependencia regional, especialmente de Argentina y Brasil. Esa realidad no es negativa, pero sí marca un límite. Para crecer, Uruguay necesita sostener sus mercados tradicionales y, al mismo tiempo, abrir nuevas puertas hacia visitantes de mayor distancia y mayor capacidad de gasto.
China aparece en ese escenario como una oportunidad concreta. No se trata de imaginar un cambio inmediato ni de sobredimensionar una medida que todavía debe instrumentarse. Se trata de reducir barreras, facilitar el viaje y poner a Uruguay en mejores condiciones para competir por una parte del turismo asiático.
Una decisión de política exterior económica
La eliminación de visas, si se concreta, puede favorecer viajes de turismo, negocios, intercambio cultural y acercamiento institucional. También puede ayudar a que Uruguay sea visto como un destino más accesible dentro de América del Sur, especialmente para viajeros que combinan varios países en un mismo recorrido.
El paso anunciado por Lubetkin muestra una línea de política exterior que no se limita al comercio tradicional. China ya es un socio central para Uruguay en materia comercial, pero el vínculo también puede crecer en turismo, cultura, educación, ciencia, tecnología e inversiones.
La decisión tiene además un valor político: coloca a Uruguay en una lógica de reciprocidad, respeto mutuo y aprovechamiento de oportunidades. China abrió una puerta para los uruguayos. Uruguay comienza ahora el camino para responder con una señal equivalente.
Fuentes:
Cancillería Uruguay
Ministerio del Interior — Régimen de visas de admisión
