El Ministerio del Interior lanzó en Rivera el operativo Ancilia, una estrategia de control fronterizo que apunta a reforzar la presencia policial, mejorar la cooperación con fuerzas brasileñas y enfrentar delitos transnacionales como narcotráfico, tráfico de armas y contrabando.
Rivera, frontera sensible y prioridad de seguridad pública
El Ministerio del Interior desplegó una agenda de trabajo en Rivera encabezada por el ministro Carlos Negro, junto al director de la Policía Nacional, José Manuel Azambuya, y el subdirector ejecutivo, Robert Tarocco. La actividad incluyó reuniones con el jefe de Policía departamental, Fabián Severo, autoridades locales, Fiscalía y representantes de fuerzas brasileñas.
El punto central de la jornada fue el lanzamiento del operativo Ancilia, realizado frente a la Jefatura de Policía de Rivera. La iniciativa apunta a fortalecer los controles en una zona clave de la frontera con Brasil, donde la circulación cotidiana entre ciudades, el comercio, el tránsito vecinal y la actividad económica conviven también con riesgos asociados al crimen organizado.
El despliegue está orientado a prevenir y enfrentar delitos como narcotráfico, tráfico de armas y contrabando. En una frontera de alta movilidad, el desafío no pasa solo por aumentar presencia policial, sino por mejorar la coordinación, la inteligencia, el intercambio de información y la capacidad tecnológica del Estado.
Cooperación con Brasil e intercambio de información
Dentro de la agenda oficial, las autoridades uruguayas mantuvieron un encuentro con representantes de la DRACO, la Delegacia de Repressão às Ações Criminosas Organizadas de Brasil, y con la Dirección de Investigaciones de la Policía Nacional.
Ese punto es clave. Los delitos fronterizos no se detienen en una línea administrativa. Las redes que trafican armas, drogas o mercadería ilegal suelen aprovechar diferencias jurisdiccionales, velocidades distintas de investigación y zonas de paso difíciles de controlar. Por eso, la cooperación entre Uruguay y Brasil no es un gesto diplomático: es una herramienta concreta de seguridad.
La apuesta del Ministerio del Interior marca una orientación necesaria: enfrentar el crimen organizado con coordinación institucional, no con respuestas aisladas. En Rivera, esa coordinación incluye presencia territorial, trabajo de investigación, contacto con Fiscalía y diálogo con autoridades brasileñas.
Más presencia policial y tecnología para el control
La visita también incluyó el egreso de 15 nuevos agentes de la Escuela Policial de la Escala Básica, que se incorporarán a la Jefatura de Policía de Rivera. Según la información oficial, esos funcionarios reforzarán áreas como Policía Comunitaria, respuesta en violencia doméstica y de género, y patrullaje.
El ministro Carlos Negro planteó además la necesidad de fortalecer el control fronterizo con tecnología. Entre las herramientas mencionadas aparecen drones, pórticos con lectura de matrículas y una ampliación del sistema de videovigilancia, que llegaría a 200 cámaras en el departamento.
Ese tipo de inversión permite pensar la seguridad pública desde una lógica más moderna: no solo patrullar más, sino patrullar mejor; no solo reaccionar ante el delito consumado, sino detectar movimientos, generar información útil y anticipar dinámicas delictivas complejas.
Operación Ares como antecedente inmediato
La agenda en Rivera también incluyó un reconocimiento a 41 policías que participaron en la operación Ares, un procedimiento que desarticuló una red transnacional dedicada al tráfico de armas de fuego.
Según la información oficial, esa investigación permitió incautar cerca de 100 armas y más de 3.500 municiones, además de vehículos, cigarrillos, celulares y otros elementos. También derivó en imputaciones y formalizaciones vinculadas al tráfico interno de armas y municiones.
Ese antecedente ayuda a entender por qué Rivera aparece hoy en el centro de la estrategia. No se trata de una preocupación abstracta. La frontera norte ha mostrado movimientos delictivos con capacidad de organización, circulación de armas y vínculos transnacionales. En ese escenario, el operativo Ancilia busca reforzar una línea de trabajo que combina prevención, investigación y cooperación regional.
Seguridad con Estado presente
La discusión sobre seguridad no puede reducirse a consignas de mano dura ni a respuestas efectistas. En territorios fronterizos, donde los delitos cruzan rutas, ciudades y países, el Estado necesita presencia sostenida, coordinación policial, tecnología, investigación y políticas públicas que miren también las condiciones de trabajo de quienes cumplen funciones en el territorio.
Durante la visita, las autoridades del Ministerio también se reunieron con el intendente de Rivera, Richard Sander, y con la fiscal semiespecializada Alejandra Domínguez. En ese marco se abordaron temas vinculados a la seguridad local y posibles soluciones habitacionales para efectivos policiales.
El operativo Ancilia queda así presentado como parte de una estrategia más amplia: reforzar la frontera, mejorar el intercambio de información con Brasil, ampliar capacidades tecnológicas y sostener una presencia estatal más firme frente a delitos que no pueden enfrentarse desde una sola oficina, una sola ciudad ni un solo país.
