La Organización Mundial de la Salud volvió a distinguir a Cuba por mantener su validación como país libre de transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis. El reconocimiento ratifica un logro sanitario alcanzado en 2015, año en que la isla se convirtió en el primer país del mundo en obtener esa certificación.
Un reconocimiento a la salud pública cubana
La Organización Mundial de la Salud reconoció a Cuba por mantener su condición de país libre de transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis, un resultado de alto valor sanitario en una región donde la desigualdad sigue marcando el acceso a controles, diagnósticos y tratamientos.
El reconocimiento fue entregado por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, a Tania Margarita Cruz Hernández, viceministra primera de Salud Pública de Cuba, en representación del país.
La distinción no se limita a una declaración simbólica. Ratifica la continuidad de una política pública sostenida durante años, basada en atención primaria, seguimiento del embarazo, diagnóstico temprano, tratamiento oportuno y cobertura sanitaria universal.
Cuba fue pionera en el mundo
Cuba alcanzó este hito en 2015, al convertirse en el primer país del mundo validado por la OMS por eliminar la transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis como problema de salud pública.
La eliminación, en términos sanitarios, no significa ausencia absoluta de todo riesgo, sino reducción de la transmisión a niveles tan bajos que deja de constituir un problema de salud pública. Para llegar a esa validación, los países deben demostrar continuidad en controles prenatales, pruebas de VIH y sífilis, tratamiento para las embarazadas que lo requieren, atención al recién nacido y sistemas de vigilancia confiables.
Ese resultado coloca a Cuba dentro de un grupo reducido de países y territorios reconocidos por la OMS por la doble eliminación. En América, la OPS mantiene desde 2010 una estrategia regional para avanzar en la eliminación de la transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis, luego ampliada hacia otras enfermedades prevenibles mediante la iniciativa ETMI Plus.
Salud, Estado y bloqueo
El logro cubano tiene una lectura sanitaria y también política. La isla sostiene indicadores y reconocimientos internacionales en salud pública en medio de restricciones económicas severas derivadas del bloqueo impuesto por Estados Unidos, con impacto directo sobre medicamentos, insumos, tecnología médica, energía y funcionamiento cotidiano del sistema sanitario.
La permanencia de esta validación muestra el peso de una red pública de salud con presencia territorial, personal formado y programas materno-infantiles integrados. También deja una señal para América Latina: los resultados más sólidos en salud no dependen solamente del mercado ni de acciones aisladas, sino de políticas públicas sostenidas, prevención, acceso universal y decisión estatal.
Cuba llega a este nuevo reconocimiento en un contexto complejo para su sistema sanitario, atravesado por dificultades económicas, problemas energéticos y falta de insumos. Aun así, la OMS vuelve a colocar a la isla como referencia internacional en una de las áreas más sensibles de la salud pública: proteger a las embarazadas y garantizar que niñas y niños nazcan libres de infecciones prevenibles.
