El ministro de Economía afirmó que el Gobierno comparte la estrategia de fortalecer el peso y reducir los riesgos asociados al uso extendido del dólar. Sin embargo, descartó medidas obligatorias y aseguró que Uruguay continuará funcionando como una economía de doble moneda.
Los bancos deberán advertir sobre el riesgo cambiario
A partir de agosto, las instituciones financieras deberán informar a sus clientes sobre los riesgos que implica mantener depósitos en moneda extranjera cuando sus ingresos y gastos cotidianos están expresados en pesos.
La advertencia señalará que las variaciones del tipo de cambio pueden provocar que una persona recupere, al convertir sus dólares a moneda nacional, un valor menor al que tenía al momento de realizar el depósito.
La disposición forma parte de la estrategia del Banco Central del Uruguay para incentivar el ahorro y el crédito en pesos. No prohíbe las cuentas en dólares ni obliga a los clientes a cambiar la moneda de sus depósitos.
El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, sostuvo que la notificación busca ofrecer información comparable a las advertencias existentes en otros mercados. La autoridad monetaria considera que muchas familias mantienen sus ahorros en dólares por razones históricas, aunque reciben sus ingresos y realizan la mayor parte de sus gastos en moneda nacional.
Oddone descartó una pesificación obligatoria
El ministro Gabriel Oddone fue interrogado sobre el tema durante su comparecencia ante la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda de la Cámara de Diputados.
El diputado nacionalista Sebastián Andújar cuestionó si las modificaciones regulatorias podrían limitar la libertad de los ciudadanos, provocar una salida de depósitos hacia el exterior o alterar el funcionamiento del sistema financiero.
Oddone respondió que el Ministerio de Economía comparte el objetivo de avanzar gradualmente hacia una menor dolarización, pero remarcó que las medidas deben basarse en incentivos y no en imposiciones.
El ministro aseguró que Uruguay es una economía de doble moneda desde hace aproximadamente medio siglo y que continuará siéndolo. También señaló que el proceso debe aplicarse con cautela para no generar incertidumbre entre los ahorristas.
El Gobierno no fijó una meta obligatoria de depósitos que deban trasladarse hacia pesos. La estrategia consiste en modificar progresivamente los incentivos financieros y ampliar la información disponible para que cada persona decida en qué moneda ahorrar.
Fortalecer el peso para canalizar el ahorro hacia el crédito
Cerca de siete de cada diez depósitos del sector privado permanecen nominados en moneda extranjera. Una parte importante de esos recursos no se transforma en préstamos dentro de Uruguay y termina colocada en mercados externos.
El BCU sostiene que una mayor participación del peso permitiría utilizar una proporción más amplia del ahorro nacional para financiar viviendas, inversiones productivas, pequeñas empresas y consumo dentro del país.
En junio, el organismo también anunció una reducción gradual de los encajes para las obligaciones bancarias en pesos y unidades indexadas. Desde setiembre, la tasa aplicable a los depósitos de corto plazo en moneda nacional convergerá al 12%. Paralelamente, continuará ajustándose la remuneración de los encajes en moneda extranjera.
Estas decisiones buscan reducir los costos de la intermediación en pesos y estimular que los bancos ofrezcan mejores condiciones para los depósitos y préstamos en moneda nacional.
La dolarización uruguaya no nació de una preferencia inexplicable. Está vinculada a décadas de inflación, crisis financieras y pérdida de confianza en el peso. La estabilidad económica de los últimos años permite intentar una transformación gradual, pero esa confianza no puede construirse mediante prohibiciones.
Informar claramente sobre los riesgos de cada moneda fortalece la capacidad de decisión de los ciudadanos. La política pública deberá demostrar, además, que ahorrar en pesos ofrece seguridad, rentabilidad y protección del poder adquisitivo, especialmente para las familias trabajadoras que cobran y consumen en moneda nacional.
