Quatroges

Información, cultura y mirada crítica

Negro mueve la cúpula policial en Montevideo y la Guardia Republicana


El ministro del Interior cesó a Pablo Lotito en la Jefatura de Policía de Montevideo y a Angelina Ferreira al frente de la Guardia Republicana. Alfredo Clavijo asumirá la conducción policial de la capital en medio de una reestructura marcada por los operativos en barrios con alta conflictividad y por la discusión sobre el nuevo rumbo de la seguridad pública.

Un cambio fuerte en el corazón operativo de Montevideo

El ministro del Interior, Carlos Negro, resolvió remover al jefe de Policía de Montevideo, Pablo Lotito, y a la directora nacional de la Guardia Republicana, Angelina Ferreira. La decisión se conoce en una semana especialmente sensible para la seguridad pública, atravesada por balaceras, operativos focalizados y cambios en mandos intermedios de la capital.

El sustituto de Lotito será el comisario general Alfredo Clavijo, hasta ahora subdirector de la Policía Nacional. No se trata de un nombre improvisado: Clavijo tiene formación en análisis criminal, policiamiento, derechos humanos y gestión en seguridad ciudadana; además, ya cumplió funciones en la Guardia Republicana, fue asesor de seguridad en la Intendencia de Montevideo y prestó servicios en el Grupo Especial de Operaciones.

La remoción de Lotito llega pocos meses después de su designación formal al frente de la Jefatura capitalina. En marzo de 2025, el propio Lotito había encabezado la puesta en funciones de parte del comando montevideano, con un discurso centrado en planificación estratégica, combate al delito y coordinación con otras dependencias policiales.

Marconi, Zona IV y Operación Dominio: el territorio marcó la agenda

Los cambios no aparecen aislados. Días antes, la Jefatura de Policía de Montevideo ya había desplazado al jefe de la Zona Operacional IV, Charles Portuguez, que pasó a la Dirección de Coordinación Ejecutiva. La Zona IV comprende seccionales del oeste de Montevideo, un territorio golpeado por episodios de violencia reciente, incluido el triple homicidio en Cerro Norte y reiteradas balaceras.

En paralelo, el Ministerio del Interior desplegó la Operación Dominio en Marconi, luego de jornadas marcadas por disparos, enfrentamientos y preocupación vecinal. En uno de esos operativos se identificaron 247 personas, se controlaron 91 motos y 87 autos, y se incautaron tres motos. La cartera también informó que el sistema ShotSpotter no registró nuevos disparos durante el período evaluado, aunque no precisó exactamente el lapso considerado.

El mensaje político de Negro es claro: el ministerio quiere recuperar conducción directa sobre la estrategia territorial, ordenar mandos y evitar que la respuesta quede atrapada entre la inercia burocrática y la presión mediática por resultados inmediatos.

La Guardia Republicana y el ruido interno

El relevo de Angelina Ferreira generó malestar dentro de la Guardia Republicana. Según versiones recogidas en la interna de la unidad, el argumento trasladado fue que la Guardia “no está alineada” con la estrategia de seguridad del gobierno y del Ministerio del Interior. Desde sectores de la propia fuerza, sin embargo, se interpretó la decisión como una forma de buscar responsables por problemas de conducción más amplios.

Ferreira era una de las jerarcas policiales más visibles. Antes de llegar a la Guardia Republicana había estado al frente de la Dirección Nacional de Políticas de Género del Ministerio del Interior. Durante su gestión en la Republicana, efectivos destacaron mejoras en infraestructura, capacitación, condiciones laborales, alimentación interna y entrenamiento.

Una política de seguridad de izquierda no puede descansar en la desprotección del funcionario policial ni en el abandono de los barrios populares. Pero tampoco puede quedar subordinada a lógicas corporativas que bloqueen la conducción civil y democrática del ministerio.

Compartir esta nota: Facebook X