El telescopio espacial Nancy Grace Roman entró en la etapa final antes de su lanzamiento, previsto para no antes del 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. La misión de la NASA, que viajará a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, promete una capacidad inédita para observar grandes regiones del universo, estudiar la energía oscura y detectar nuevos exoplanetas.
Un observatorio de ocho toneladas en la recta final
El telescopio espacial Nancy Grace Roman ya se encuentra en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde atraviesa los preparativos finales antes de su lanzamiento. El observatorio llegó el 21 de junio a bordo de la barcaza Pegasus de la NASA y fue trasladado a instalaciones especializadas para su procesamiento previo al despegue.
La fecha objetivo es el domingo 30 de agosto de 2026, aunque en este tipo de misiones el calendario puede cambiar por razones técnicas o meteorológicas. El lanzamiento se realizará desde el Complejo 39A del Centro Espacial Kennedy, el mismo sitio histórico desde donde partieron misiones Apolo y vuelos del transbordador espacial.
Roman será lanzado en un cohete Falcon Heavy de SpaceX, contratado por la NASA. El telescopio tiene una masa cercana a las ocho toneladas y, con combustible, puede superar las diez toneladas. Su misión principal está prevista para cinco años, aunque la agencia espacial estima que podría operar durante más tiempo si sus sistemas y combustible lo permiten.
Cien veces más campo visual que Hubble
La diferencia central de Roman no está solamente en la potencia de sus instrumentos, sino en su campo de visión. La NASA lo presenta como un telescopio capaz de observar una porción del cielo al menos cien veces mayor que la del Hubble, manteniendo una resolución comparable.
Ese cambio es clave. Hubble permitió estudiar regiones del universo con enorme detalle, pero su mirada es estrecha. Roman, en cambio, fue diseñado para hacer grandes relevamientos cósmicos. Podrá capturar panoramas enormes del cielo, registrar cientos de millones de estrellas y medir la luz de hasta mil millones de galaxias a lo largo de su vida útil.
Su instrumento principal será una cámara infrarroja de 300 megapíxeles, pensada para estudiar la historia de expansión del universo. Esa información permitirá investigar uno de los problemas más profundos de la cosmología actual: la energía oscura, el nombre que la ciencia le da al fenómeno asociado a la expansión acelerada del universo.
Roman también será colocado en el punto de Lagrange L2, a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Desde allí podrá observar con estabilidad térmica, lejos de interferencias directas de la Tierra, la Luna y el Sol.
Exoplanetas, materia oscura y ciencia pública
El Nancy Grace Roman no solo buscará galaxias. También tendrá un papel central en la detección de exoplanetas, es decir, planetas fuera del sistema solar. La misión usará técnicas de microlente gravitacional para encontrar mundos lejanos y contará además con un coronógrafo, un instrumento capaz de bloquear la luz de una estrella para intentar observar directamente planetas y discos de formación planetaria a su alrededor.
Ese coronógrafo es una demostración tecnológica. No está pensado únicamente para producir resultados inmediatos, sino para probar capacidades que podrían ser decisivas en futuras misiones destinadas a buscar planetas parecidos a la Tierra.
Roman trabajará como complemento de otros grandes observatorios. Mientras el James Webb observa regiones muy lejanas y objetos concretos con enorme profundidad, Roman podrá mapear áreas mucho más grandes y ofrecer una lista de objetivos para estudios posteriores. En esa combinación aparece una nueva etapa de la astronomía: menos centrada en mirar un punto del cielo y más orientada a construir mapas masivos del universo.
