La empresa propietaria de Facebook e Instagram alcanzó un acuerdo con 47 estados de Estados Unidos, el Distrito de Columbia y territorios estadounidenses tras años de acusaciones sobre el diseño adictivo de sus plataformas y sus efectos sobre niños y adolescentes. Además del pago multimillonario, Meta deberá modificar funciones centrales de sus redes dirigidas a menores.
El negocio de mantener a los adolescentes conectados
El acuerdo obliga inicialmente a Meta a pagar unos US$ 12.000 millones y podría elevar la cifra hasta US$ 17.100 millones dependiendo de los acuerdos que alcancen otras compañías como TikTok, Snap y YouTube. Por separado, Meta acordó pagar alrededor de US$ 1.000 millones a Texas, llevando el conjunto de acuerdos estatales por encima de los US$ 18.000 millones. La compañía, valorada en alrededor de US$ 1,47 billones, obtuvo recientemente ingresos trimestrales por US$ 60.800 millones.
Menos scroll infinito, filtros y notificaciones nocturnas
Pero la dimensión más relevante del acuerdo no está solamente en el dinero. Meta deberá interrumpir el desplazamiento infinito para adolescentes, establecer un límite diario de dos horas en Facebook e Instagram, restringir el uso entre la medianoche y las seis de la mañana y silenciar las notificaciones nocturnas. También tendrá que limitar herramientas vinculadas a comparaciones sociales negativas, entre ellas determinados filtros de belleza y contadores de «Me gusta», además de reforzar la verificación de edad y los controles parentales.
Cuando la salud de los jóvenes choca con el modelo de negocio
El caso pone nuevamente bajo discusión un modelo económico construido sobre captar atención, multiplicar interacciones y mantener a las personas frente a una pantalla durante el mayor tiempo posible. Estados, escuelas y adolescentes han presentado miles de demandas contra grandes plataformas tecnológicas, comparando algunas de sus herramientas de diseño con mecanismos utilizados para generar comportamientos compulsivos. Meta todavía enfrenta otros litigios y en marzo, junto con YouTube, perdió un caso por lesiones personales relacionado con el uso de redes sociales.
La discusión ya excede a Estados Unidos. Australia prohibió el acceso a redes sociales a menores de 16 años y distintos países europeos y asiáticos han avanzado o analizan restricciones semejantes. El debate de fondo es cada vez más difícil de eludir: hasta dónde puede llegar una empresa privada para maximizar tiempo de uso, publicidad y ganancias cuando del otro lado están la salud mental, el descanso y el desarrollo de millones de niños y adolescentes.
