La recorrida de autoridades nacionales y departamentales por avenida Artigas, barrio Amantea y el predio de la ex estación de AFE dejó una señal clara: la obra pública vuelve a ocupar un lugar central en Lavalleja, con foco en barrios, movilidad, caminería rural y servicios para la gente.
Autoridades de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y de la Intendencia de Lavalleja recorrieron este lunes distintas obras en Minas, en una jornada que combinó evaluación de proyectos ya ejecutados, seguimiento de trabajos en marcha y planificación para los próximos años.
La visita contó con la presencia del intendente Daniel Ximénez, el director de la OPP, Rodrigo Arim, el coordinador del Área de Descentralización, José Manuel Arenas, técnicos del organismo y equipos de la comuna. La agenda incluyó la avenida Artigas, el barrio Amantea y el complejo deportivo y cultural levantado en el entorno de la ex estación de AFE.
Más que una recorrida de protocolo, la instancia permitió ordenar una agenda de trabajo que Lavalleja necesita sostener: calles en condiciones, veredas, ciclovías, barrios integrados, caminería rural y mejores herramientas para responder a vecinos y productores.
Avenida Artigas: una obra vial con impacto urbano
Uno de los puntos centrales fue el reacondicionamiento de avenida Artigas, una intervención que conecta zonas importantes de Minas y que venía siendo reclamada por su deterioro.
El proyecto, financiado con participación de la OPP a través del Fondo de Desarrollo del Interior, prevé nuevo pavimento, sendas peatonales, ciclovía y paradas de ómnibus. No se trata solo de mejorar una calle. La avenida conecta sectores residenciales, espacios deportivos, zonas de circulación cotidiana y el entorno de la vieja estación de AFE.
En términos concretos, la obra apunta a ordenar mejor la movilidad, dar más seguridad a peatones, ciclistas y vehículos, y jerarquizar una zona que forma parte de la vida diaria de miles de minuanos.
Ahí aparece una idea que no siempre se mira con suficiente atención: la obra pública no es únicamente cemento o carpeta asfáltica. Una vereda puede cambiar la forma en que una persona mayor se mueve por su barrio. Una ciclovía puede dar otra opción de traslado. Una parada de ómnibus en condiciones mejora la espera de trabajadores, estudiantes y vecinos. Una avenida segura reduce riesgos y también mejora la vida comunitaria.
Barrio Amantea y la integración urbana
La recorrida también incluyó el barrio Amantea, donde se desarrollan trabajos vinculados a la consolidación urbana y al Plan Avanzar. El tema tiene una dimensión social fuerte, porque está relacionado con vivienda, realojos, circulación barrial y mejora de servicios.
El Plan Avanzar en Minas contempla la construcción de viviendas para familias de los asentamientos Arrospide y Paul Harris. La intervención no puede leerse solo como entrega de casas. También exige pensar el entorno: calles, saneamiento, agua, veredas, iluminación, accesibilidad y conexión real con el resto de la ciudad.
Ese es el punto más importante. Una política de vivienda queda incompleta si las familias son realojadas en lugares sin servicios adecuados o sin integración urbana. El derecho a una vivienda digna necesita barrio, transporte, escuela, salud, espacios públicos y posibilidad de circular sin quedar aislado.
Por eso, la consolidación de Amantea tiene valor si logra unir la respuesta habitacional con una mejora efectiva del tejido urbano. No alcanza con mover familias de un lugar a otro. La clave es que pasen a vivir mejor.
La ex estación de AFE como espacio recuperado
La delegación también visitó el complejo deportivo y cultural desarrollado en el predio de la ex estación de AFE, una obra vinculada al Programa de Desarrollo y Gestión Subnacional de OPP.
Ese tipo de intervención tiene un sentido particular en ciudades del interior. Muchos predios ferroviarios quedaron durante años como espacios degradados, subutilizados o desconectados de la vida barrial. Recuperarlos para actividades deportivas, culturales y comunitarias permite devolverle uso público a lugares que formaron parte de la historia local.
En Minas, la ex estación no es solo un terreno disponible. Es memoria urbana. Convertir ese espacio en un punto de encuentro ayuda a recomponer vínculos entre barrios, generaciones y actividades.
La recuperación de infraestructura pública también tiene una lectura política clara: el Estado no debe retirarse de los espacios comunes. Debe cuidarlos, abrirlos y ponerlos al servicio de la población.
Más recursos del Fondo de Desarrollo del Interior
Durante la recorrida, OPP destacó el aumento de recursos para infraestructura en los gobiernos departamentales. En el caso de Lavalleja, el Fondo de Desarrollo del Interior tendrá para 2026 una asignación superior a los 154 millones de pesos.
Este fondo es una herramienta clave para la descentralización. Permite financiar proyectos presentados por los gobiernos departamentales y aprobados en la Comisión Sectorial de Descentralización. La regla general establece que el 85% del financiamiento proviene del Fondo y el 15% de las intendencias.
El dato importa porque Lavalleja, como otros departamentos del interior, necesita inversión sostenida para compensar déficits acumulados. Las obras no pueden depender solamente de momentos electorales, anuncios aislados o parches de emergencia. Requieren planificación, continuidad y controles de calidad.
El intendente Ximénez puso el acento justamente en reducir tiempos muertos dentro del Estado y dar continuidad a las obras. Esa es una preocupación concreta. En el territorio, una obra demorada no es una planilla atrasada: es una calle rota, una familia esperando, un productor con dificultades para sacar producción o un barrio que sigue postergado.
Caminería rural y tecnología para responder mejor
Otro eje señalado fue la caminería rural. La Intendencia y OPP trabajan en proyectos vinculados a caminos productivos, entre ellos una intervención conjunta con Maldonado en el camino a San Silvano, corredor que conecta Solís de Mataojo con Pueblo Solís.
En Lavalleja, la caminería rural no es un tema secundario. Es parte de la economía y de la vida cotidiana del departamento. Por esos caminos circulan productores, trabajadores, estudiantes, ambulancias, transporte de alimentos y servicios básicos.
Cuando un camino rural está mal, no se afecta solamente una empresa o un establecimiento. Se afecta una comunidad. Se encarece la producción, se dificultan los traslados y se agranda la distancia entre el campo y los servicios.
También se informó sobre el uso de una aplicación para que productores y vecinos puedan reportar problemas con fotografías y ubicación georreferenciada. La herramienta puede ser útil si no queda reducida a un anuncio tecnológico. Para funcionar, tiene que ser conocida, fácil de usar y acompañada por capacidad real de respuesta.
La tecnología sirve si acerca el Estado a la gente. No sirve si reemplaza la atención humana o si termina siendo una ventanilla digital que nadie responde.
Descentralizar no es solo transferir dinero
La recorrida en Minas deja una lectura más amplia. La descentralización no puede limitarse a transferir fondos desde Montevideo. También implica presencia técnica, seguimiento, coordinación con municipios, evaluación de obras y diálogo con las comunidades.
Lavalleja necesita obra pública, pero también necesita una forma de gestión que mire el departamento completo: la capital, los barrios, las localidades pequeñas y el medio rural.
El desafío del quinquenio será sostener esa línea con resultados visibles. Avenida Artigas, Amantea, la ex estación de AFE y los caminos rurales muestran una agenda concreta. Ahora importa que las obras se terminen bien, que los recursos lleguen donde deben llegar y que la población pueda ver mejoras reales en su vida diaria.
La infraestructura no es un lujo. Es una condición básica para la igualdad territorial. En el interior, una calle, una vivienda, una vereda o un camino rural pueden marcar la diferencia entre estar integrado o seguir quedando lejos.
