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La xenofobia ya no se esconde detrás de la ironía

El cruce entre Gabriel Gurméndez y Blanca Rodríguez volvió a mostrar un tono político que Uruguay no debería naturalizar. Detrás de una frase presentada como chicana apareció algo más profundo: desprecio hacia profesionales extranjeros, burla frente a una política social y una forma de intolerancia que hasta hace no tanto parecía ajena a las tradiciones republicanas de la derecha uruguaya.

Una frase que dijo más que una crítica

El diputado colorado Gabriel Gurméndez eligió responder con una burla a declaraciones de la senadora frenteamplista Blanca Rodríguez sobre la situación de las personas que duermen en la calle. Rodríguez había señalado que, en una zona cercana a su casa, ya no veía a las personas que habitualmente pasaban la noche allí, y vinculó ese cambio con las medidas de asistencia desplegadas durante la alerta roja por frío extremo.

La respuesta de Gurméndez no discutió datos, políticas públicas ni resultados. Apuntó a otro lugar: “Tenés que cambiar de oculista cubano”, escribió en redes sociales.

La frase podría intentar presentarse como ironía política. Pero la carga no está solamente en la burla a una legisladora del Frente Amplio. Está en el uso despectivo de la nacionalidad de profesionales cubanos, en la insinuación de inferioridad, en el intento de convertir una cooperación médica reconocida por miles de uruguayos en motivo de desprecio.

Ese es el punto de fondo: no se trató solo de una chicana. Fue una expresión de xenofobia en el discurso de un representante nacional.

Blanca Rodríguez puso el nombre correcto

Blanca Rodríguez respondió con claridad. Dijo que en esa frase había xenofobia y vergüenza. Y fue al centro del asunto: cuál sería, exactamente, el problema con los oculistas cubanos o con los profesionales extranjeros que llegan al país para trabajar, desarrollarse y aportar.

La pregunta deja en evidencia el contenido real del comentario. Uruguay es un país construido por migraciones, por familias llegadas de distintos lugares, por trabajadores que entraron con oficios, profesiones, manos, acentos y esperanzas. En ese país, que un legislador use la nacionalidad de médicos cubanos para degradar a una adversaria política no es un gesto menor.

Rodríguez también recordó el papel que tuvieron profesionales cubanos en la atención oftalmológica desde los primeros gobiernos del Frente Amplio, especialmente en tratamientos de cataratas y recuperación de visión para personas que durante años habían quedado postergadas. La mención no fue casual: el comentario de Gurméndez no atacó solo a una senadora, también despreció simbólicamente una política pública asociada a derechos sociales.

La política puede discutir todo. Puede discutir resultados, cifras, prioridades, gasto, diseño institucional y alcance de las medidas. Lo que no debería hacer es convertir la nacionalidad, el origen o la cooperación médica en material de burla.

El problema real sigue siendo la calle

El episodio además desplazó el centro de una discusión urgente: las personas en situación de calle. Rodríguez no había dicho que el problema estuviera resuelto. Al contrario, sostuvo que se trata de un problema estructural, que nadie debería dormir a la intemperie y que ver menos personas en una zona no significa que hayan desaparecido, sino que posiblemente estén siendo trasladadas a refugios o centros de atención.

El Sistema Nacional de Emergencias informó que el 12 de mayo fueron asistidas 3.252 personas durante la alerta roja por frío extremo: 2.282 en Montevideo y 970 en el interior. De ese total, 660 pasaron por centros de evacuación del Sinae y 2.252 por refugios del Mides. También se registraron 270 traslados, 32 atenciones médicas en Montevideo y 5 en Maldonado.

El operativo involucra al Sinae, Mides, INDA, Ministerio de Defensa, Ministerio del Interior, MSP, ASSE y otros organismos. El ministro Gonzalo Civila había anunciado una ampliación del sistema para el invierno y defendido una estrategia que no se limite a los meses de frío, sino que trabaje durante todo el año sobre la indigencia y la falta de alternativas reales para quienes viven en la calle.

La diferencia política está ahí: entre discutir cómo se protege mejor a las personas más vulnerables o utilizar el tema para lanzar una burla con carga xenófoba. Una cosa es hacer oposición. Otra muy distinta es naturalizar el desprecio.

Fuentes

Montevideo Portal, El País, Subrayado, Sistema Nacional de Emergencias y declaraciones públicas sobre Plan Invierno

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