Uruguay recibió en Ginebra el Premio Mundial Sin Tabaco 2026. La Organización Mundial de la Salud destacó más de dos décadas de políticas públicas y valoró las medidas recientes del Ministerio de Salud Pública para recuperar estándares de protección sanitaria.
Un reconocimiento internacional a una política pública sostenida
Uruguay recibió el Premio Mundial Sin Tabaco 2026 de la Organización Mundial de la Salud, una distinción que reconoce la trayectoria del país en la prevención y el control del tabaquismo.
El reconocimiento fue entregado este martes en Ginebra y recibido por la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, en representación del país. Para Uruguay, el premio confirma un camino que colocó a la salud pública por encima de los intereses comerciales de una industria poderosa.
La OMS valoró más de dos décadas de políticas impulsadas por el Estado uruguayo para reducir el consumo de tabaco, proteger a la población del humo ajeno y fortalecer medidas de prevención frente a una de las principales causas de enfermedad y muerte evitable.
Desde la ratificación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco en 2004, Uruguay avanzó con decisiones que marcaron referencia regional. En 2006 se transformó en el primer país de América en prohibir fumar en espacios cerrados de uso público. Luego profundizó el camino con advertencias sanitarias, restricciones a la publicidad y políticas de empaquetado que fueron observadas en todo el mundo.
Salud pública frente a intereses comerciales
El premio llega en un momento relevante. La OMS destacó especialmente el fortalecimiento reciente de las políticas de control del tabaco impulsadas por el Ministerio de Salud Pública.
Entre las medidas señaladas aparece la derogación de decretos que habían debilitado el empaquetado neutro y permitido la comercialización de productos de tabaco calentado. Con esa decisión, Uruguay volvió a colocarse en la línea de mayor protección sanitaria y retomó estándares que habían sido reconocidos internacionalmente.
El punto no es menor. Las políticas antitabaco nunca fueron solamente medidas administrativas. También expresan una definición política: el derecho a la salud debe pesar más que la presión de la industria tabacalera y sus estrategias para abrir nuevos mercados, especialmente entre jóvenes.
La experiencia uruguaya demuestra que el Estado puede intervenir, regular y proteger. En un tema de salud colectiva, esa presencia estatal no restringe libertades; defiende vidas, reduce enfermedad y evita costos humanos y sanitarios que terminan pagando las personas, las familias y el sistema de salud.
Uruguay en los espacios internacionales de control del tabaco
El reconocimiento también valoró la participación activa de Uruguay en los principales ámbitos internacionales del Convenio Marco para el Control del Tabaco.
Cristina Lustemberg integró la delegación uruguaya en la 11.ª Conferencia de las Partes y en la cuarta reunión de las partes del Protocolo para la Eliminación del Comercio Ilícito de Productos de Tabaco. En esos espacios, el país participó en debates y acuerdos sobre medidas para proteger el derecho a la salud.
La OMS informó que cada año distingue a personas e instituciones de sus regiones por contribuciones destacadas al control del tabaco. En la edición 2026, Uruguay figura entre los reconocimientos de la región de las Américas.
El tabaquismo sigue siendo un problema sanitario de enorme peso. La OMS señala que el tabaco mata a más de siete millones de personas por año y que la exposición al humo ajeno provoca alrededor de 1,6 millones de muertes anuales. En ese escenario, la política pública uruguaya vuelve a quedar ubicada como una referencia internacional en prevención, regulación y defensa del derecho a la salud.
Fuente ; Ministerio de Salud
