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La economía uruguaya creció 0,9% en el primer trimestre y le da aire al gobierno antes de la Rendición de Cuentas

El dato del PIB muestra una reactivación moderada al inicio de 2026, sostenida por el consumo, los servicios y el comercio exterior. Pero también deja señales de alerta: el agro y la construcción cayeron, y la inversión todavía no muestra la fuerza necesaria para hablar de una recuperación sólida.

Un crecimiento moderado, pero políticamente relevante

La economía uruguaya creció 0,9% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo período del año anterior, según los datos de Cuentas Nacionales divulgados por el Banco Central del Uruguay. En la comparación desestacionalizada, que mide enero-marzo contra octubre-diciembre de 2025, el avance fue de 0,8%.

El dato aparece en un momento clave para el gobierno, a pocos días de enviar al Parlamento la Rendición de Cuentas. No se trata solo de una cifra técnica: el crecimiento del PIB incide en las proyecciones de recaudación, en el margen fiscal disponible y en la discusión política sobre hasta dónde puede llegar el Estado para financiar prioridades sociales.

El gobierno ya había señalado que la Rendición de Cuentas no sería de “gasto cero”, aunque manteniendo las metas fiscales. En ese marco, una economía que crece, aunque sea de forma moderada, le da algo más de respaldo a la programación presupuestal. Pero el número también exige cautela: crecer 0,9% no significa que todos los sectores estén mejor ni que la mejora llegue de forma pareja a los hogares.

Servicios, consumo y exportaciones empujaron la actividad

El crecimiento del trimestre estuvo apoyado principalmente en actividades vinculadas a servicios, comercio, comunicaciones, transporte y servicios financieros. También hubo una mejora del consumo, tanto de los hogares como del gobierno, y un aumento de las exportaciones de bienes y servicios.

Desde el lado de la demanda, el gasto de los hogares creció 2,9% interanual, al igual que el gasto del gobierno. Las exportaciones aumentaron 2,3%, mientras que las importaciones subieron 4,7%, reflejando mayor movimiento económico pero también una presión mayor sobre la balanza comercial.

En los sectores productivos, las comunicaciones avanzaron 2,2%, la industria manufacturera creció 1,3%, comercio, reparaciones, restaurantes y hoteles subieron 1,4%, y los servicios financieros aumentaron 3,1%.

Estos datos muestran que la economía no estuvo sostenida por un solo motor. Hubo una base de actividad más amplia, vinculada al consumo interno, los servicios y el comercio exterior. Para un país chico como Uruguay, esa combinación es importante, pero sigue dependiendo de un contexto internacional inestable y de la capacidad interna para sostener empleo, salario e inversión.

Agro, construcción e inversión: las señales que obligan a mirar con cuidado

No todos los sectores acompañaron la mejora. El agropecuario, pesca y minería cayó 3,7% interanual, afectado por la sequía y por una menor actividad en algunos rubros productivos. La construcción también retrocedió 3,4%, golpeada por una menor ejecución de obras de infraestructura.

El dato más sensible está en la inversión. La formación bruta de capital fijo bajó 3,1% respecto al primer trimestre de 2025. Ese indicador es clave porque muestra cuánto se está invirtiendo en maquinaria, infraestructura y capacidad productiva. Sin inversión sostenida, el crecimiento puede quedar limitado al corto plazo.

Por eso, el número del PIB debe leerse con equilibrio. Hay reactivación, pero no hay margen para triunfalismos. La economía crece, pero con sectores golpeados, con una inversión débil y con una Rendición de Cuentas que tendrá que ordenar prioridades.


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