El Conservatorio Miguel de Cervantes, que brinda enseñanza musical gratuita en Pando y San Jacinto, prepara una delegación para participar en agosto del Sexto Congreso Mundial por la Paz. Los estudiantes deberán interpretar una canción indígena hondureña y todavía necesitan reunir fondos para cubrir el viaje.
Una delegación canaria con una tarea artística especial
Estudiantes del Conservatorio Miguel de Cervantes representarán a Canelones en el Sexto Congreso Mundial por la Paz, que se desarrollará en Honduras durante la segunda quincena de agosto.
La delegación uruguaya tiene previsto participar en las actividades centrales entre el 18 y el 22 de agosto. La programación internacional se extenderá por distintos puntos del país anfitrión, entre ellos Siguatepeque, Comayagua y el Lago de Yojoa.
El encuentro se realizará bajo el lema “Tejiendo redes, construyendo la paz” y reunirá a jóvenes, docentes, artistas, académicos, organizaciones sociales e instituciones educativas de distintos países.
El Conservatorio presentará su experiencia de trabajo comunitario y explicará cómo utiliza la educación musical como herramienta de convivencia, inclusión y construcción de paz.
Además, la organización le asignó una responsabilidad artística particular: interpretar una canción perteneciente a la cultura indígena de Honduras. Los estudiantes se encuentran ensayando la obra para cantarla y ejecutarla durante el encuentro.
El viaje fue declarado de interés ministerial y recibió el respaldo de autoridades y municipios de Canelones.
Música gratuita para jóvenes de Pando y San Jacinto
El Conservatorio Miguel de Cervantes tiene filiales en Pando y San Jacinto y ofrece clases gratuitas para que niñas, niños y adolescentes puedan aprender música sin que la situación económica de sus familias se convierta en una barrera.
El proyecto fue fundado y es dirigido por el docente Nicolás Maggi Berrueta. Su propuesta combina la formación artística con el trabajo colectivo y busca acercar instrumentos y conocimientos musicales a jóvenes que, de otra manera, difícilmente podrían acceder a una enseñanza especializada.
En Pando, las actividades pasaron recientemente de las instalaciones de la parroquia local a la Casa de la Cultura. La parroquia había recibido al proyecto desde su llegada a la ciudad y permitió sostener las clases durante su primera etapa.
La participación en Honduras no será la primera experiencia internacional del Conservatorio. En 2025, estudiantes de la institución concurrieron al Quinto Congreso Mundial por la Paz, realizado en Argentina.
El congreso nació durante la pandemia, inicialmente mediante encuentros virtuales, y posteriormente comenzó a desarrollar ediciones presenciales. Costa Rica fue sede en 2023, México en 2024 y Argentina en 2025. Para 2027 está prevista una nueva instancia en Perú.
La dirección del Conservatorio espera que estas experiencias no queden reservadas siempre a los mismos estudiantes. El objetivo es preparar en los próximos años a más jóvenes, incluidos aquellos que nunca salieron de Uruguay, tanto en el aspecto artístico como en el personal.
Una campaña para completar los gastos del viaje
El Municipio de Pando recibió una ceremonia previa al viaje, durante la cual fueron entregadas las banderas que la delegación llevará a Honduras.
Participaron estudiantes, docentes y autoridades departamentales y municipales, entre ellas representantes de Pando y San Jacinto. También estuvo presente Carlos Palma, fundador de Living Peace International, organización vinculada al trabajo educativo y comunitario por la paz.
El Conservatorio ya recibió colaboraciones institucionales y aportes de distintos municipios, pero todavía necesita reunir dinero para completar los gastos de traslado y participación.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo mediante el colectivo de Abitab 146 977.
También pueden comunicarse directamente con la organización a través de los teléfonos 091 450 311 y 092 804 753.
El viaje representa una oportunidad formativa para jóvenes que reciben educación musical gratuita y que ahora podrán intercambiar experiencias con delegaciones de otros países. Apoyar su participación implica defender el acceso a la cultura como un derecho y reconocer que la música también puede ser una herramienta para enfrentar la exclusión, construir vínculos y promover una convivencia más humana.
