Indonesia habilitó el acceso de cítricos, soja y trigo uruguayos destinados al consumo humano, según anunció este jueves 1.º de octubre el presidente Yamandú Orsi. La decisión abre un nuevo destino para sectores relevantes de la producción nacional y culmina una negociación sanitaria y comercial que, de acuerdo con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, lleva más de 15 años.
Una puerta que finalmente se abre
“Buenas noticias para las exportaciones uruguayas”, escribió Orsi al comunicar la habilitación concedida por Indonesia. El acceso comprende fruta fresca cítrica y soja y trigo para consumo humano, tres rubros para los que las exigencias sanitarias y de inocuidad constituyen una condición indispensable antes de que pueda desarrollarse una corriente comercial estable.
El anuncio encuentra además una relación comercial todavía pequeña entre ambos países. Según los registros de Uruguay XXI, las exportaciones uruguayas hacia Indonesia alcanzaron unos US$ 19,5 millones en 2025 y se situaban en aproximadamente US$ 8,3 millones entre enero y setiembre de 2026. Frente al volumen total de las exportaciones nacionales, Indonesia continúa siendo un destino de escaso peso relativo, precisamente por lo cual la posibilidad de incorporar productos agropecuarios de gran escala adquiere otra dimensión.
Más de quince años detrás del anuncio
La habilitación anunciada ahora tuvo uno de sus pasos decisivos entre el 25 y el 29 de mayo de este año, cuando especialistas de la Autoridad de Cuarentena de Indonesia viajaron a Uruguay. La misión fue recibida por la Dirección General de Servicios Agrícolas y la Unidad de Asuntos Internacionales del MGAP, junto con representantes de los productores y exportadores de frutas y del comercio de granos.
Los técnicos indonesios inspeccionaron lugares de producción y plantas de empaque del norte y del sur del país y evaluaron el sistema uruguayo de certificación para la exportación de cítricos. También avanzaron en el reconocimiento de los laboratorios nacionales encargados de los análisis de inocuidad exigidos para cítricos, soja y trigo de consumo humano: el laboratorio oficial de la Dirección General de Servicios Agrícolas y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay.
Pero la historia no empezó en mayo. El propio MGAP señaló entonces que Uruguay llevaba más de 15 años de gestiones y negociaciones para conseguir este acceso. La apertura es, por tanto, el resultado de una construcción prolongada del Estado uruguayo, atravesada por distintas administraciones, junto con el trabajo técnico de sus organismos sanitarios, la Cancillería, la embajada uruguaya en Indonesia y las organizaciones de productores y exportadores.
Un mercado de otra escala
La dimensión de Indonesia permite medir lo que está en juego. Las estadísticas oficiales de ese país muestran que durante 2025 importó 10,84 millones de toneladas de trigo y meslin, por unos US$ 3.050 millones. Australia fue su principal abastecedor, seguida por Canadá, Argentina y Estados Unidos. Solo Argentina colocó más de 1,4 millones de toneladas en ese mercado durante el año pasado.
En soja, Indonesia importó durante 2025 alrededor de 2,56 millones de toneladas, por un valor próximo a US$ 1.187 millones. Estados Unidos domina ampliamente esas compras, seguido por Canadá. Las propias estadísticas indonesias ya registraron en 2025 unas 21.429 toneladas de soja procedentes de Uruguay, por US$ 9,4 millones, por lo que la habilitación comunicada ahora debe entenderse específicamente en el marco del acceso y los requisitos establecidos para soja destinada al consumo humano, y no como la inexistencia absoluta de operaciones anteriores.
Para Uruguay, la importancia de la apertura no está solamente en cuánto pueda venderse en el primer embarque. Incorporar un comprador de la escala de Indonesia amplía el mapa de destinos, reduce la dependencia de unos pocos grandes mercados y abre competencia por la producción nacional. También demuestra el valor económico de sostener capacidades públicas de certificación, laboratorios, controles sanitarios y negociación internacional: detrás de cada mercado que se abre hay años de trabajo técnico que luego pueden transformarse en producción, actividad y divisas.
El paso siguiente será convertir la habilitación sanitaria en negocios sostenidos. Indonesia ya compra cada año miles de millones de dólares en trigo y soja en el mundo. Desde este jueves, Uruguay cuenta con una puerta más para disputar una parte de ese mercado.
