Una investigación basada en 83 testimonios reconstruyó el entramado empresarial, político y mediático organizado alrededor del comunicador español. Su expansión alcanzó Uruguay durante la campaña electoral de 2024, cuando irrumpió contra Yamandú Orsi, instaló una sucursal de La Derecha Diario y promovió un encuentro con referentes conservadores, libertarios y religiosos.
Un negocio construido alrededor de la agitación política
Una investigación publicada por el diario español El País reconstruyó la expansión internacional de Javier Negre, antiguo periodista de El Mundo y actual responsable de una red de plataformas digitales vinculadas con la ultraderecha de España, Estados Unidos y América Latina.
El trabajo, elaborado a partir de entrevistas con 83 personas y cinco encuentros con el propio Negre, describe una estructura integrada por EdaTV, La Derecha Diario, UHN Plus y otras sociedades creadas para operar dentro del ecosistema político conservador. Su modelo combina producción de contenidos, publicidad, acceso a dirigentes, participación en encuentros internacionales y una intensa actividad en redes sociales.
Negre creó en 2020 Estado de Alarma, posteriormente convertido en EdaTV, con el objetivo declarado de instalar en España una plataforma situada “a la derecha de la derecha”. El proyecto recibió aportes de empresarios y contrató publicidad de administraciones gobernadas por el Partido Popular. Una investigación citada por El País calculó que EdaTV recibió al menos 680.000 euros de instituciones públicas españolas entre 2020 y 2025.
En 2024, el comunicador compró el 50% de La Derecha Diario, portal argentino fundado por el consultor político Fernando Cerimedo y alineado con el gobierno de Javier Milei. El medio fue utilizado como una de las principales cajas de resonancia digitales del oficialismo argentino y recibió publicidad de la petrolera YPF.
La investigación recoge testimonios de antiguos trabajadores que describen una redacción orientada a obtener viralidad mediante titulares extremos, ataques contra dirigentes de izquierda y abordajes provocadores en espacios públicos. Según esos testimonios, en determinadas ocasiones se ordenaba publicar contenidos surgidos de redes sociales sin realizar una verificación previa suficiente. Negre rechaza que sus medios difundan información falsa y sostiene que su objetivo es disputar una comunicación dominada, a su entender, por la izquierda.
El problema no está en que un medio asuma una posición política. Todo proyecto periodístico tiene una mirada sobre la sociedad. La diferencia aparece cuando la información se subordina a una estrategia partidaria, la provocación sustituye a la investigación y el contenido se utiliza como una herramienta comercial para vender influencia política.
La operación también llegó a Uruguay
La expansión latinoamericana de Negre no se detuvo en Argentina. Durante la campaña electoral uruguaya de 2024, el español viajó a Montevideo y anunció que La Derecha Diario instalaría una estructura local.
Su irrupción pública ocurrió en octubre, cuando esperó a Yamandú Orsi en la entrada del club Urupan de Pando y le preguntó si pretendía importar a Uruguay el “kirchnerismo de la ruina y la corrupción”. La pregunta no buscaba obtener información sobre una propuesta concreta del candidato frenteamplista: trasladaba directamente al escenario uruguayo uno de los principales mensajes utilizados por la derecha argentina.
El episodio respondió al método atribuido a la red de Negre por varios de sus antiguos colaboradores: abordar a un dirigente de izquierda con una acusación formulada como pregunta, grabar su reacción y convertir el intercambio en una pieza breve y confrontativa para redes sociales.
Después de ese cruce, Negre afirmó que pretendía instalarse en Uruguay para cubrir las elecciones. También elogió la campaña del candidato colorado Andrés Ojeda y difundió contenidos contra integrantes del equipo de Orsi, entre ellos el consultor argentino Mario Riorda.
En mayo de 2025 regresó para encabezar Viva La Derecha Fest, un encuentro realizado en el templo evangélico Beraca, cerca de Barros Blancos. Participaron el escritor argentino Agustín Laje, el pastor Jorge Márquez y referentes de organizaciones conservadoras y libertarias. Entre los asistentes se encontraban dirigentes vinculados al Partido Nacional y a Cabildo Abierto.
Negre aseguró entonces que el éxito de la actividad demostraba que en Uruguay existía un sector dispuesto a desarrollar una “batalla cultural” más agresiva que la impulsada por el Partido Nacional. También sostuvo que los blancos habían perdido las elecciones por no confrontar suficientemente con la izquierda.
La Derecha Diario tenía en ese momento tres periodistas en Uruguay y supervisión desde Argentina. Su implantación local, por tanto, no fue solamente una visita circunstancial: formó parte de una estrategia regional destinada a crear sucursales durante campañas electorales y articularlas con dirigentes, empresarios, organizaciones religiosas e influenciadores locales.
Propaganda presentada como información
La internacionalización de esta red muestra que la ultraderecha ya no depende únicamente de partidos políticos tradicionales. También construye medios, festivales, cuentas virales, comunidades digitales y espacios religiosos desde los cuales distribuye una interpretación común de la realidad.
En ese relato, la izquierda aparece asociada sistemáticamente con corrupción, decadencia, terrorismo o destrucción de la familia. Los derechos laborales, el feminismo, la diversidad sexual, las políticas migratorias y la intervención estatal son presentados como componentes de una misma amenaza. La simplificación permite reunir bajo un enemigo común a sectores sociales diferentes y desplazar la discusión sobre salarios, desigualdad, pobreza o concentración económica.
La red de Negre se mueve, además, entre países con realidades muy distintas. Los mismos mensajes utilizados contra Pedro Sánchez en España o contra el peronismo en Argentina son adaptados para atacar al Frente Amplio en Uruguay. No se trata de analizar las particularidades de cada sociedad, sino de exportar una fórmula de confrontación que pueda producir alcance, influencia y rentabilidad.
La investigación también describe una zona de opacidad alrededor de sus negocios. Negre no revela todos sus financiadores, los montos pagados para adquirir participaciones en medios ni la totalidad de los acuerdos realizados con empresarios y operadores políticos. Aunque negó haber cobrado de candidatos, posteriormente reconoció que algunas veces recibe dinero de políticos por sus servicios.
Su presencia junto a dirigentes cercanos a Donald Trump y Javier Milei refuerza el valor comercial que ofrece: no solamente difunde contenidos, sino que se presenta como una puerta de entrada hacia los nuevos centros de poder de la derecha internacional.
Para Uruguay, la experiencia de 2024 deja una advertencia. Las campañas de desinformación no necesariamente llegan mediante organizaciones clandestinas ni cuentas anónimas. También pueden presentarse bajo la apariencia de medios periodísticos, utilizar credenciales, organizar conferencias y establecer relaciones con partidos políticos.
Defender la libertad de expresión implica aceptar la existencia de medios de derecha, izquierda o cualquier otra orientación. Pero esa libertad no obliga a confundir propaganda con periodismo ni a ignorar los intereses económicos y políticos que operan detrás de determinadas plataformas.
El desafío democrático consiste en exponer quién financia esas estructuras, qué relaciones mantienen con dirigentes y empresas, cómo coordinan sus contenidos y cuándo una supuesta cobertura informativa forma parte de una operación política.
La llegada de Javier Negre a Uruguay no fue una anécdota de campaña. Fue el desembarco local de una red internacional que convirtió la polarización, la desinformación y el acceso al poder en un modelo de negocios.
