La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, señaló que el Poder Ejecutivo analiza una posible baja de los combustibles para julio, en función de la evolución internacional del petróleo. La decisión todavía no está cerrada y el gobierno también estudia medidas sobre el supergás para aliviar el impacto del invierno en los hogares.
Cardona dijo que hay margen para bajar, pero pidió mirar la película completa
El gobierno evalúa una baja en el precio de los combustibles para julio, pero la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, advirtió que no habrá movimientos abruptos.
La definición se dará en un contexto atravesado por tres factores: la evolución del precio internacional del petróleo, los reclamos del sector rural por el costo del gasoil y la llegada del frío, que aumenta el consumo de supergás en los hogares.
Cardona sostuvo que el Poder Ejecutivo viene siguiendo de cerca el impacto de los conflictos internacionales sobre los precios de la energía. Según explicó, cuando el petróleo subió, el gobierno no trasladó todo el aumento al precio interno. Ahora, si las condiciones internacionales permiten una baja, el criterio será similar: acompasar el movimiento, pero de forma gradual.
La ministra afirmó que existe un acumulado de aproximadamente 40% que no fue trasladado directamente a los combustibles durante el período de subas. Por eso, señaló que el gobierno también mirará una “ventana de tiempo” antes de definir cuánto se puede bajar y en qué ritmo.
El mensaje político es claro: el Poder Ejecutivo intenta evitar que la volatilidad internacional golpee de lleno en el bolsillo de la población, pero tampoco promete una rebaja inmediata de la misma magnitud que las variaciones del mercado externo.
Gasoil, agro y precios de junio: el reclamo productivo presiona la decisión
El punto más sensible está en el gasoil, un combustible clave para el agro, el transporte, la maquinaria y buena parte de la actividad productiva del interior.
Según los precios vigentes desde el 1.º de junio, la nafta Súper 95 quedó en $93,36 por litro, la Premium 97 en $96, el gasoil 50S en $61,76, el gasoil 10S en $70,91 y el supergás en $101,26 por kilo. La garrafa de 13 kilos se ubica, por lo tanto, en el entorno de $1.316.
El sector rural viene reclamando una reducción del gasoil. La Federación Rural cuestionó que el precio del gasoil 50S haya pasado de $48,90 por litro en febrero a $61,76 desde junio, lo que representa una suba de 26,3% en tres meses. Según esa gremial, el valor debería acercarse más al nivel de abril, cuando estaba en $50,63.
El gobierno, sin embargo, sostiene que no se puede mirar solo el Precio de Paridad de Importación. La URSEA calcula el PPI como una referencia técnica de cuánto costaría importar el combustible terminado, pero ese dato no equivale automáticamente al precio final en surtidor. El precio al público también incluye márgenes de distribución, impuestos y factores de ajuste.
Para junio, el precio de referencia del gasoil 50S marcaba un valor de $70,61 por litro, pero el gobierno resolvió fijarlo en $61,76. Es decir, aplicó una suba menor a la que surgía de trasladar plenamente la referencia internacional. En el caso de la nafta Súper, el precio quedó en $93,36, alineado con el valor de referencia.
Ese es el argumento que ahora usa el Poder Ejecutivo para anticipar que una eventual baja también será gradual: si no trasladó toda la suba cuando el petróleo subió, tampoco trasladará automáticamente toda la baja cuando el mercado internacional afloje.
Supergás e invierno: la otra medida que estudia el gobierno
Además de la nafta y el gasoil, Cardona confirmó que el gobierno analiza una medida específica sobre el supergás, un energético central para la calefacción y la cocina de miles de hogares.
La ministra señaló que el frío llegó con fuerza y que el Poder Ejecutivo quiere repetir algún tipo de decisión beneficiosa para el bolsillo de la gente durante el invierno. El antecedente inmediato es la rebaja aplicada el año pasado sobre la garrafa de supergás.
Por ahora no hay una resolución oficial cerrada. La ministra indicó que la próxima semana será clave para definir tanto el ajuste de los combustibles como las posibles medidas vinculadas al supergás.
El tema involucra al Ministerio de Industria, Energía y Minería, al Ministerio de Economía y Finanzas y al Ministerio de Transporte y Obras Públicas. También se están considerando planteos recibidos desde distintos sectores.
La discusión combina dos planos. Por un lado, el alivio para hogares que enfrentan más gasto energético en invierno. Por otro, el costo productivo del gasoil para el campo, el transporte y las cadenas que dependen del combustible para trabajar.
El gobierno tiene margen político para mostrar sensibilidad social si baja combustibles o supergás, pero también enfrenta una restricción: evitar decisiones bruscas que después deban corregirse si vuelve la tensión internacional sobre el petróleo.
La definición de julio será, por tanto, una señal económica y política. Si hay baja, el punto no será solo cuánto cae el precio, sino a quién beneficia primero: al bolsillo de los hogares, al sector productivo o a ambos.
