El nuevo sistema de aterrizaje instrumental del Aeropuerto de Carrasco será activado el 20 de junio, según lo informado por el Ministerio de Defensa, la ministra Sandra Lazo y los gremios del sector. En paralelo, el senador Javier García cuestionó que las autoridades no concurrieran a la comisión parlamentaria donde debían informar sobre el tema.
Una ausencia que la oposición convirtió en reclamo político
El senador nacionalista Javier García cuestionó la ausencia de autoridades del Ministerio de Defensa Nacional y de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica en la Comisión de Defensa del Senado, donde estaba previsto analizar la situación del nuevo sistema de aterrizaje instrumental instalado en el Aeropuerto Internacional de Carrasco.
La comisión tenía previsto recibir este lunes a la ministra Sandra Lazo y a autoridades de la Dinacia para abordar el funcionamiento del sistema ILS Categoría III B, una tecnología destinada a permitir operaciones aéreas en condiciones de muy baja visibilidad, especialmente durante jornadas de niebla.
García sostuvo que la ausencia se produjo “sin aviso previo” y cuestionó la falta de explicaciones ante el Parlamento. Su planteo se suma a los reclamos que venía realizando en los últimos días por la demora en la puesta en funcionamiento de una obra iniciada durante la administración anterior.
Sin embargo, el eje del tema cambió en las últimas horas: el Ministerio de Defensa, la ministra Lazo y los gremios vinculados al sector ya señalaron que el sistema será activado el 20 de junio.
El sistema se activa el 20 de junio
El ILS Categoría III B instalado en Carrasco forma parte de una inversión millonaria destinada a mejorar la operativa aérea en situaciones de niebla o visibilidad reducida. Su objetivo es evitar desvíos, cancelaciones y demoras que afectan a pasajeros, aerolíneas, turismo, logística y conectividad internacional.
La discusión política se concentró en por qué el sistema no comenzó a operar antes, pese a que la infraestructura estaba instalada. García sostuvo que se trataba de “levantar una llave” y apuntó contra un supuesto conflicto con los controladores aéreos.
Desde el Ministerio de Defensa y desde los trabajadores se marcó otra línea: una tecnología de estas características no depende solamente de equipos instalados en pista. Requiere capacitación, procedimientos claros, entrenamiento, coordinación entre controladores y pilotos, y garantías operativas para trabajar en condiciones de baja visibilidad.
La fecha del 20 de junio ordena parcialmente el debate. Ya no se trata de una indefinición abierta, sino de una activación anunciada luego de un proceso de ajuste técnico y humano.
Seguridad operacional antes que apuro político
La ministra Sandra Lazo defendió en los últimos días que la puesta en marcha del sistema debía realizarse con todos los componentes alineados. Su posición fue que no alcanzaba con tener la tecnología disponible: también era necesario que quienes debían operar el sistema contaran con la capacitación suficiente y con los procedimientos consolidados.
Esa mirada coincide con el planteo de los gremios, que no rechazaron el avance tecnológico, sino que reclamaron condiciones adecuadas para su implementación. En aviación, los tiempos técnicos no son un detalle administrativo. Un sistema pensado para operar con muy baja visibilidad exige precisión y coordinación, porque cualquier falla puede tener consecuencias graves.
El cuestionamiento de García por la ausencia en comisión mantiene peso político: si las autoridades estaban convocadas, corresponde que expliquen por qué no concurrieron o por qué no se informó previamente. Pero el debate de fondo no puede reducirse a una pulseada entre oposición y gobierno.
Carrasco necesita el nuevo sistema funcionando. También necesita que funcione con seguridad. La activación prevista para el 20 de junio será el punto concreto para medir si el proceso técnico, la coordinación institucional y el diálogo con los trabajadores lograron cerrar una discusión que mezcló conectividad aérea, presión política y responsabilidad operacional.
