Quatroges

FNC y sindicato alcanzan acuerdo para preservar puestos de trabajo

La negociación entre Fábricas Nacionales de Cerveza y sus trabajadores culminó este martes 20 de octubre en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. El entendimiento contempla la incorporación de 28 trabajadores de Minas a la planta de Montevideo, alternativas de retiro para el resto del personal, una reducción experimental de la jornada laboral sin pérdida salarial y medidas orientadas a fortalecer la producción nacional.

Una salida negociada después del cierre de Minas

Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) y el Sindicato de Pilsen, integrante de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB), concretaron este martes un entendimiento en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), después de varios meses de conflicto por la decisión empresarial de cerrar la planta industrial de Minas, en el departamento de Lavalleja.
De los 59 trabajadores afectados por el cierre, 28 aceptaron incorporarse a la planta de Montevideo, con la expectativa de concretar sus traslados durante noviembre. Los otros 31 podrán acogerse a diferentes mecanismos de retiro incentivado, jubilación o prejubilación, de acuerdo con sus situaciones particulares.
Uno de los avances más importantes es la posibilidad de acceder a un régimen prejubilatorio desde los 53 años, mediante el cual la empresa continuará abonando un porcentaje del salario hasta que los trabajadores alcancen las condiciones para jubilarse. Esta alternativa amplía la protección de quienes, por su edad o circunstancias familiares, encuentran mayores dificultades para trasladarse a otra ciudad.
El presidente del sindicato, Bruno Pastorino, destacó el resultado de las negociaciones y consideró especialmente importante haber logrado alternativas para los trabajadores sin aceptar la reducción adicional de 80 puestos que había planteado inicialmente la empresa.

Menos horas de trabajo y mayor producción nacional

El entendimiento incorpora una reivindicación histórica del movimiento sindical: la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales sin pérdida salarial. Durante 2027 se desarrollará una experiencia piloto de dos meses en determinados sectores de la compañía, con la perspectiva de evaluar su funcionamiento y una eventual ampliación.
La reorganización del trabajo estará vinculada también a los niveles de producción. Para el sindicato, reducir las horas laborales no puede significar una disminución de la actividad industrial ni una mayor dependencia de productos importados.
En ese sentido, otro de los ejes de la negociación es la sustitución progresiva de importaciones por elaboración nacional. La organización sindical pretende que las marcas tradicionales comercializadas por FNC sean producidas íntegramente en Uruguay y que se incorporen nuevas líneas de fabricación.
La empresa proyecta una inversión de 14 millones de dólares para modernizar la producción de latas en Montevideo, una iniciativa que podría ampliar la capacidad industrial y contribuir a sustituir parte de las importaciones. Su concreción y el volumen efectivo de producción serán determinantes para evaluar el alcance de estos compromisos.

El empleo se preserva, pero Minas pierde su fábrica

El acuerdo constituye un avance para los trabajadores después de meses de incertidumbre, movilizaciones y negociaciones colectivas. La intervención del Ministerio de Trabajo permitió sostener un ámbito de diálogo frente a una reestructura empresarial que amenazaba con profundizar la pérdida de fuentes laborales.
Sin embargo, la solución alcanzada no revierte el cierre de la planta de Minas. La ciudad pierde una actividad industrial histórica, con consecuencias que trascienden a sus trabajadores directos y alcanzan a familias, proveedores, comercios y servicios vinculados con el funcionamiento de la fábrica.
Durante el conflicto, el gobierno departamental de Lavalleja también había reclamado alternativas para mantener la producción en la ciudad, señalando la importancia del empleo industrial para el desarrollo del interior.
La experiencia vuelve a colocar en discusión el futuro de la industria nacional frente a las decisiones de concentración productiva de las grandes empresas. Preservar empleos mediante traslados y retiros acordados constituye una respuesta necesaria ante una situación concreta, aunque no reemplaza la actividad económica que desaparece del territorio.
El entendimiento deberá completar su proceso de ratificación en la asamblea sindical. La incorporación efectiva de los trabajadores, la aplicación de la reducción horaria y el cumplimiento de los compromisos productivos marcarán su resultado definitivo. Para la FOEB, la continuidad de la industria nacional sigue siendo el objetivo central de una negociación que permitió defender derechos laborales, aun cuando no logró evitar el cierre de la planta minuana.

Redacciòn

Compartir esta nota: Facebook X