La cita literaria más importante de Cuba tendrá a Rusia como país invitado de honor y homenajeará a Marilyn Bobes y José Bell Lara. El programa definitivo será presentado el 4 de junio en La Habana
La Feria Internacional del Libro de La Habana volverá a ocupar un lugar central en la agenda cultural cubana con una edición cargada de símbolos históricos, literarios y políticos. La edición 34 estará dedicada al centenario del nacimiento de Fidel Castro Ruz, tendrá a Rusia como país invitado de honor y reconocerá la trayectoria de dos figuras importantes de las letras y las ciencias sociales de Cuba: Marilyn Bobes y José Bell Lara.
Los detalles de la programación serán anunciados el próximo 4 de junio en el Centro de Prensa Internacional de La Habana, durante un encuentro convocado por el Instituto Cubano del Libro y la Cámara Cubana del Libro para medios nacionales y extranjeros acreditados.
La feria había sido prevista inicialmente para febrero, en su sede habitual del Parque Histórico Militar Morro-Cabaña, bajo la premisa martiana “Leer es crecer”. Sin embargo, las autoridades culturales cubanas informaron meses atrás su aplazamiento en medio de la compleja situación económica que atraviesa la isla y del recrudecimiento del bloqueo estadounidense, señalado por el gobierno cubano como uno de los factores que condiciona la producción editorial, la logística cultural y la circulación de libros.
El regreso de la feria no será solamente una actividad literaria. En Cuba, el libro ha tenido históricamente una dimensión política y social: alfabetización, acceso popular a la lectura, formación cultural y defensa de una identidad propia frente a las presiones externas. Por eso, dedicar esta edición al centenario de Fidel Castro no es un gesto aislado dentro del calendario oficial, sino parte de una línea de memoria cultural que atraviesa buena parte de las instituciones cubanas en 2026.
Rusia como país invitado y una agenda de intercambio cultural
La Federación de Rusia será el país invitado de honor de esta edición. La presencia rusa tendrá un peso especial no solo por los vínculos históricos entre ambos países, sino también por el lugar que se busca dar al intercambio cultural, editorial y artístico en un momento de reordenamiento internacional.
En los anuncios previos, representantes de Rusia adelantaron que el pabellón de ese país incluirá una amplia muestra de libros, autores seleccionados, actividades literarias y expresiones vinculadas al cine, la música y las artes visuales. La programación apunta a reforzar la circulación de literatura rusa en Cuba y a sostener un puente cultural que va más allá de la diplomacia tradicional.
La feria también se desarrollará en el marco de los 65 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Rusia, un dato que refuerza el carácter simbólico de esta edición. La cultura aparece, una vez más, como territorio de diálogo entre pueblos, memoria histórica y defensa de soberanías.
Marilyn Bobes y José Bell Lara, dos homenajes centrales
Además del homenaje a Fidel Castro, la Feria Internacional del Libro de La Habana reconocerá la obra de Marilyn Bobes y José Bell Lara.
Marilyn Bobes es poeta, narradora, crítica literaria y editora. Su obra ha sido destacada por la mirada sobre las mujeres, la literatura cubana contemporánea y las formas de narrar la experiencia social desde una sensibilidad propia. Su trayectoria incluye premios importantes y una presencia sostenida en el campo cultural de la isla.
José Bell Lara, historiador, ensayista y profesor universitario, es una figura vinculada al pensamiento social cubano y latinoamericano. Doctor en Ciencias Filosóficas, profesor emérito de la Universidad de La Habana e investigador de largo recorrido, su obra ha abordado procesos políticos, históricos y sociales de Cuba y la región.
La elección de ambos nombres muestra una feria que no se limita a la promoción editorial, sino que también busca reconocer trayectorias intelectuales ligadas al pensamiento crítico, la creación literaria y la memoria social.
Un evento cultural en medio de dificultades materiales
La Feria del Libro de La Habana es considerada el evento editorial más importante de Cuba y una de las grandes citas culturales de la isla. Su desarrollo suele extenderse, luego de la etapa habanera, hacia otras provincias del país, con presentaciones, encuentros con autores, actividades comunitarias, espacios infantiles, debates profesionales y propuestas de promoción de la lectura.
La edición 34 llega en un contexto difícil. Las restricciones económicas impactan directamente sobre el papel, la impresión, el transporte, la distribución y la capacidad de sostener grandes eventos culturales. Aun así, las autoridades cubanas han defendido la continuidad de la feria como una forma de sostener el acceso a la cultura en medio de las dificultades.
Ese punto es central. En América Latina, el libro no puede entenderse solo como mercancía. Es también herramienta de educación, memoria, pensamiento y disputa cultural. En Cuba, esa dimensión tiene una carga histórica todavía más fuerte por el peso de la alfabetización, el sistema editorial público y la relación entre cultura, soberanía y proyecto nacional.
La presentación del 4 de junio permitirá conocer el calendario definitivo, las sedes, los autores participantes, las actividades principales y la forma en que se organizará una feria marcada por tres ejes claros: el centenario de Fidel Castro, la presencia de Rusia y el reconocimiento a figuras clave de la cultura cubana.
Fuentes consultadas:
Cubadebate
Prensa Latina
