Un tribunal superior alemán absolvió a una mujer que había sido condenada a pagar 2.400 euros por publicar imágenes que combinaban la bandera israelí, la esvástica y la estrella de David para denunciar la actuación de Israel contra los palestinos. Los jueces establecieron que, en ese contexto, las publicaciones constituían una crítica política protegida por la libertad de expresión y no propaganda nazi ni incitación al odio.
La mujer había sido condenada previamente por el Tribunal de Distrito de Ludwigshafen a pagar una multa de 2.400 euros por dos infracciones relacionadas con el uso de símbolos de organizaciones anticonstitucionales, una conducta castigada por el artículo 86a del Código Penal alemán y que puede incluso implicar penas de prisión.
En una de las historias de Instagram cuestionadas aparecía una tabla que establecía paralelismos entre crímenes cometidos durante el régimen nazi y acciones del Estado de Israel en el conflicto palestino. Sobre ella se mostraban juntas la bandera israelí y la bandera del Partido Nazi con una esvástica parcialmente visible, acompañadas por el mensaje «FREE PALESTINE».
Otra publicación mostraba una estrella de David con una esvástica en su interior sobre un muro desde el que soldados disparaban hacia personas encerradas, mientras se representaba sangre saliendo desde debajo de la estructura. El mensaje estaba acompañado por la expresión «GAZA UNDER ATTACK».
La esvástica no convirtió automáticamente la publicación en propaganda nazi
La Justicia alemana mantiene fuertes restricciones sobre el uso público de símbolos vinculados al nazismo. El artículo 86a del Código Penal castiga la utilización y difusión pública de emblemas pertenecientes a organizaciones anticonstitucionales, entre ellos los símbolos utilizados por el régimen nazi.
Sin embargo, el tribunal de Zweibrücken sostuvo que la norma no puede aplicarse mecánicamente sin considerar el contexto y el derecho constitucional a la libertad de expresión.
Para los jueces, las imágenes cuestionadas no pretendían reivindicar el nazismo sino utilizar sus símbolos como representación de aquello que la autora condenaba. La comparación con las acciones de Israel mostraba precisamente una oposición a los métodos y valores asociados al régimen nazi, por lo que la utilización de la esvástica carecía de cualquier efecto de promoción o rehabilitación del nacionalsocialismo.
La sala recordó que el derecho alemán ya admite excepciones cuando esos símbolos aparecen dentro de representaciones críticas, satíricas, educativas o claramente contrarias a la ideología nazi. El Tribunal Federal de Justicia había establecido en 2007, por ejemplo, que una esvástica tachada utilizada contra organizaciones neonazis no debía castigarse simplemente porque el símbolo prohibido pudiera reconocerse.
El fallo de Zweibrücken avanzó sobre un terreno políticamente mucho más sensible: los símbolos no fueron utilizados para denunciar directamente a los nazis, sino para establecer una comparación entre sus métodos y las acciones contemporáneas del Estado de Israel.
Criticar al Estado de Israel no equivale jurídicamente a atacar a los judíos
El tribunal examinó además si las publicaciones podían constituir «Volksverhetzung», figura penal alemana que comprende diferentes formas de incitación al odio, ataques contra determinados grupos y ciertas modalidades de aprobación, negación o trivialización de los crímenes nazis.
También descartó esa posibilidad.
La sala consideró que las publicaciones estaban dirigidas contra el Estado de Israel y su actuación militar, y no contra los judíos como grupo religioso o étnico. Según los jueces, tampoco atacaban a los israelíes residentes en Alemania ni a sectores de la población alemana vinculados con Israel.
Otro aspecto central fue el Holocausto. Para el tribunal, comparar determinadas actuaciones israelíes con los crímenes nazis no significaba necesariamente negar o minimizar estos últimos. En este caso entendió que ocurría lo contrario: el nazismo era utilizado precisamente como referencia de crueldad para formular la acusación contra Israel.
La Justicia sostuvo además que una expresión política, por extrema o provocadora que resulte, no alcanza automáticamente el umbral penal. Para que determinadas manifestaciones entren dentro del delito de incitación previsto por el artículo 130 resulta relevante que puedan alterar la paz pública, promover conductas ilegales, incitar a la violencia o intimidar a otras personas. Los magistrados no encontraron esos elementos en las publicaciones examinadas.
La resolución se apoya asimismo en el artículo 5 de la Constitución alemana, que garantiza el derecho de toda persona a expresar y difundir sus opiniones mediante la palabra, la escritura y las imágenes.
Una decisión que abrió un fuerte debate en Alemania
El fallo provocó cuestionamientos desde organizaciones y juristas judíos alemanes. Entre los argumentos críticos aparece la definición de trabajo sobre antisemitismo de la International Holocaust Remembrance Alliance (IHRA), que incluye entre sus ejemplos la comparación entre las políticas contemporáneas de Israel y las de los nazis.
Ese criterio, sin embargo, es una definición de trabajo declaradamente no vinculante y no sustituye las exigencias establecidas por el Código Penal para determinar cuándo una expresión constituye un delito.
Ahí aparece uno de los elementos centrales del fallo de Zweibrücken: una expresión puede resultar ofensiva, polémica o ser considerada antisemita bajo determinada definición política o académica y, al mismo tiempo, no reunir los elementos necesarios para ser castigada penalmente.
La resolución tampoco establece que cualquier comparación entre Israel y la Alemania nazi sea automáticamente legal ni que en Alemania haya quedado libre el uso de símbolos nazis. Cada caso continúa dependiendo del contenido, la finalidad y el contexto en que sean utilizados.
Pero el expediente 1 ORs 3 SRs 70/25 deja una señal judicial de considerable importancia en un país donde la utilización de la simbología nazi está especialmente restringida: la protección penal frente al nazismo no puede transformarse automáticamente en una prohibición de realizar críticas políticas contra otro Estado, incluido Israel.
